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La ciudad de Santiago y una de sus capas ocultas. Por Fabian Esteban Lizana Vásquez

“Escúchenla, la ciudad respirando”. (SFDK,2001)

Las capas ocultas de la ciudad de Santiago son múltiples y diversas, esto se ve reflejado en su composición urbana de más de 200 años de historia. Santiago, como símbolo de la renovación constante, representa una serie de elementos normativos, políticos y sobre todo ideológicos. Esto muy a menudo pasa desapercibido en nuestra rutina cotidiana, rutina que se encuentra absorbida por una desafección importante del sentido de comunidad y su expresión práctica con los partícipes de ella.

Este territorio está atravesado por una compleja red de leyes y decretos que lo convierten en un lugar propicio para la desigualdad. Desde su formación inicial, incorpora diversas directrices y propuestas que se contraponen y adquieren relevancia debido a su monumentalidad. Pero que son episodios efímeros que hacen de la ciudad una especie de gran amalgama en donde la desigualdad no es inherente a la ciudad en sí misma, sino más bien es un producto de las intrincadas configuraciones y contextos en los que históricamente se han desarrollado en ella.

Santiago puede ser percibida como una mezcla yuxtapuesta de diversas formas de hacer ciudad. Su crecimiento desarticulado, la segmentación y los procesos de segregación espacial han dado lugar a grandes zonas centrales, distritos exclusivos de lujo y opulencia que deslumbran con sus imponentes fachadas vidriadas, mostrando en su repertorio imaginario la cara más beneficiada de la exaltación nacional-neoliberal (Hidalgo, 2017). Sin embargo, también existen zonas de exclusión y marginalización, donde se ocultan vivencias detrás de los muros de cartón, madera y precariedad material (Ziccardi, 2008).

Básicamente, podríamos interpretar que esas capas conforman el tejido urbano y muchas veces son ocultadas, erradicadas y expulsadas hacia los inminentes límites de la ciudad. Allá donde el poder central no posee líneas de control, donde la ciudad se transforma y se reinventa constantemente.
Aprovechando su poderosa fuerza creadora para hacer aquello que materialmente no pueden construir por falta de dinero, desinterés o porque vivir es mucho más complejo que unas palabras bonitas que se puedan expresar aquí. Por tanto, son estos pliegues o rugosidades construidas y levantadas en el tiempo con base en decisiones, que han ido delineando efectivamente procesos de desarraigos, pugnas, disputas y sobrevivencias diarias en esta ciudad.

Es en este contexto y no en otro, donde resulta importante mencionar el consumo de pasta base de cocaína, como una realidad oculta en Santiago. Ya que muy a menudo y por desgracia, los medios de comunicación se centran en retratar otras realidades, territorios e inclusive ciudades que no son y tampoco reflejan lo que viven quienes estamos inmersos en estos procesos de desafección individual-colectivos, que son tan dañinos para nuestras comunidades inmediatas y sobre todo el uso del territorio para su desarrollo.

En este sentido, se debe tener presente que el consumo de pasta base no solo afecta a las personas que están inmersas en ese proceso de desvalorización de la vida y abstracción individual, sino que también causa estragos en la comunidad que sufre y se desgarra ante estas experiencias cotidianas (Tuan, 2003). De este modo, cabe señalar que la pasta base, es una droga altamente adictiva y perjudicial, que afecta principalmente a personas menores de 30 años, según el último informe del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA, 2020). Pero que tiene consumidores en diversos grupos etarios con un exacerbado predominio en la gente más pobre de nuestro país, ya que es una droga pensada para su fácil acceso y que siempre mantiene su valor. Además de esto, su consumo es altamente adictivo por el proceso de euforia, disforia, sicosis e inclusive alucinaciones temporales que afectan directamente al individuo que la utiliza.

Por consiguiente, sabemos que su consumo tiene un impacto territorial significativo, ya que afecta de manera trascendental a la comunidad que soporta esta problemática. Esto, en particular, por el encadenamiento de esta droga y una amplia red de narcotráfico, microtráfico asociado. Repercutiendo no solo en las personas que consumen frecuentemente esta droga, puesto que se establecen circuitos de subsistencia para poder obtenerla. Muchas veces, cayendo en prácticas aún más nocivas, rompiendo la tranquilidad de las comunidades y sobre todo generando robos comunitarios para sustentar el vicio y la adicción producida. Resulta crucial entonces reconocer la importancia de no pasar por alto ni menospreciar este problema, dado que sus consecuencias se extienden más allá de aquellos directamente involucrados.

La comunidad en su totalidad se ve afectada por los impactos derivados del consumo de pasta base, lo cual conlleva una responsabilidad colectiva en la búsqueda de soluciones y el respaldo a aquellos que luchan contra esta adicción. Por lo tanto, es esencial implementar políticas públicas integrales que aborden tanto la prevención del consumo de drogas como la rehabilitación y reintegración social de las personas afectadas. Además, es un deber ineludible de las políticas públicas y el Estado, fortalecer la cooperación entre los diversos actores para combatir el narcotráfico y brindar alternativas de desarrollo ante estas situaciones ocultadas en nuestra ciudad.

Esta situación nos lleva a reflexionar sobre el abandono en el que se encuentran tanto las personas atrapadas en esta adicción como la comunidad que debe enfrentar las consecuencias perjudiciales en sus espacios de vida y experiencia. La adicción a la pasta base crea un círculo vicioso que afecta la salud física y mental de quienes la consumen, además de generar conflictos sociales, inseguridad y deterioro de la calidad de vida en los entornos donde se desarrolla.

Como término de estas reflexiones es importante no perder el hermoso poder de las palabras, puesto que ellas pueden mover fronteras y a la vez, destapar los silencios que se escuchan en nuestra ciudad de Santiago.

BIBLIOGRAFÍA

HIDALGO R. (2017). “La espacialidad neoliberal de la producción de vivienda social en las áreas metropolitanas de Valparaíso y Santiago (1990-2014): hacia la construcción ideológica de un rostro humano?”, Cadernos Metrópole, N.º 39, pp. 513-535.

SFDK. (2001). Liricista del tejado [Canción]. En Odisea en el lodo. Warner Music Spain S.L bajo licencia de Zona Bruta D.M. S.L.

Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA). Observatorio de Drogas, Décimo Cuarto Estudio Nacional de Drogas en Población General (2020), Ministerio del Interior y Seguridad Pública Gobierno de Chile Santiago, Chile 2021.

Tuan, Y. (2003) Escapismo. Formas de evasión en el mundo actual. Barcelona, Península. 2003. 301 p. ISBN 9788483075692.

ZICCARDI, A. (2008). Procesos de urbanización de la pobreza y nuevas formas de exclusión social. Los retos de las políticas sociales de las ciudades latinoamericanas del siglo XXI / Alicia Ziccardi. — Bogotá: Siglo del Hombre Editores, Clacso-Cro.

Fabian Esteban Lizana Vásquez es Profesor de Historia y Ciencias Sociales, Magíster en Geografía de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Doctor(c) del Programa de Doctorado en Geografía del Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile. Financiamiento: ANID DOCTORADO NACIONAL 2022-661370.

Correo: fslizana@uc.cl

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