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La conducta provocadora de las autoridades de gobierno: tiempos para que el senado reflexione en conciencia. Por Luis Osorio

Observando conductas de autoridades de gobierno, en los últimos días hay dos que llaman la atención, el retiro del 10% y las opiniones poco entendibles sobre las eventuales limitantes de una Nueva Constitución. Es de público conocimiento que el gobierno en su nivel ejecutivo, ha sido detractor de aceptar el retiro del 10%, y en una ocasión fue tan abrumadora la votación en el Congreso, que ni siquiera con ceremonia rimbombante de promulgación, Sebastián Piñera tuvo que poner su firma para dar el pase a una acción que resultaba imprescindible, lo hizo cabizbajo. Cuando se trata de analizar los retiros y las necesidades que entran a suplir, es claro que se trata de un segmento de la población, la que tiene la opción de recurrir a sus fondos, y otra parte no tiene ninguna opción en este ámbito, por no ser parte del Sistema Previsional, cuya industria o negocio, están a cargo de las AFP. No corren aquellos que nunca han cotizado, o pertenecen a instituciones que tienen un régimen previsional distinto del cual están bastante favorecidos, por edad de jubilación y monto de las pensiones que perciben. La defensa corporativa de los detractores de retirar dinero del fondo individual, se basaba en su preocupación del efecto que tendría en el futuro de las personas, cuando llegaran a la edad de pensionarse, y en cómo le disminuirían sus montos de ingresos, pero eso en tiempos sin pandemia ya era así, representa la esencia de un modelo creado por otro integrante de la familia Piñera. Sin embargo, una economía elemental, no la macro economía, sino aquella del diario vivir, indica sin mayor análisis que ante situaciones de crisis, para subsistir la única opción es recurrir a los ahorros. A lo anterior, cabe preguntarse si mayoritariamente y en virtud del modelo económico imperante desde la dictadura en adelante, ¿se tiene la holgura suficiente para ahorrar previendo situaciones difíciles?, la tendencia es que la respuesta es negativa, y por el contrario se ha incentivado el endeudamiento para satisfacer necesidades. La autoridad con alto nivel de preocupación, de las personas que habiendo retirado su 10%, determinado por una necesidad, y producto de lo cual se quedan sin fondos previsionales, deberían entender que corresponden a un subconjunto de quienes tienen dineros en las AFP. Si son jóvenes, es altamente probable que hayan tenido un monto bajo de ahorros por el poco tiempo que llevan cotizando; personas que están cercanas a los 45 años, podrían haber estado situadas en montos bajos de remuneraciones y de esa forma se les fue su ahorro previsional; y quienes están próximo a la edad para jubilar, el fondo se les agota con un primer retiro, por ser candidatos a en un período breve tener un monto muy bajo de pensión y afectos al pilar solidario que proporciona el Estado subsidiario, a modo de parche de algo que un sistema de pensiones no asume. Ahora bien, ante ayudas que demoran y dificultades para encontrar empleo, sumado a no disponer de ahorros de emergencia, la opción no es otra que recurrir a eso que siempre se ha dicho que son los dineros que les pertenecen a cada persona, y que han contribuido al negocio de los dueños de las AFP, que se encuentran muy alejadas de constituir instituciones de aporte social. Son el negocio perfecto que llega a las grandes tiendas, a la salud, al sistema financiero, entre otros negocios que también son integrantes del modelo, perteneciente a ese 1% más rico. En pleno derecho, opositores acérrimos de los retiros, también recurren a su 10%, no representando un desapego a lo legal, no hay cuestionamiento moral ni ético, es su dinero que está a cargo de instituciones que no merecen ninguna consideración, por tanto, no constituyen por ese lado acciones reprochables en lo más mínimo. Sin embargo, hay otras lecturas y precisiones por realizar. En rigor lo que han retirado, por la situación económica que han tenido y aclarando que para los sueldos altos hay un tope de cotización en lo previsional, podría representar alrededor de un 2% de sus fondos. De inmediato se infiere que, en términos reales, al Sistema Previsional en su conjunto no se le resta con cada retiro si es que todos los cotizantes lo hicieran efectivo, el 10%, sino que es un porcentaje menor. Por otra parte, el futuro del tiempo de vejez de las personas que han tenido rentas altas, no está apuntalado sólo en lo que perciben en sus pensiones, sino que han tenido la oportunidad de efectuar inversiones que provisionan el futuro y los malos tiempos. Pero es la realidad de unos pocos. Aquellos que han declarado en estas condiciones que han retirado montos de las AFP, atendiendo a necesidades personales muy loables que ni siquiera deben dar explicaciones del porqué las realizaron, sí deben tener el entendimiento como parte expectante e influyente de las decisiones del parlamento, que sí ellos han tenido la necesidad del retiro, la necesidad va en aumento cuando comparativamente una persona percibe en un año el ingreso que ellos obtienen en un mes, y esto siendo extremadamente generosos con el tiempo que se señala el cual puede ser más. Luego, el asunto radica en el entendimiento de los factores sociales, que obviamente no es tema de las AFP por no ser de su competencia. Se aprecia un concepto, del saber aparente que las pensiones son bajas y por lo tanto no hay que tocar esas platas destinadas al mal vivir. Y del presente, poca ayuda con aportes tardíos, pero que tampoco alcanzan para vivir bien. Así, el ser humano debe condicionarse a vivir siempre de manera indigna, asumir lo medular de la desigualdad. Surgen en esto voces de alerta, si se concede ayuda y se da paso a otro retiro, viene la inflación. Así entra en operación a plenitud las características de la frialdad de la economía y sus leyes, si hay plata circulando se produce la oportunidad de negocio, y es el momento de subir los precios, eso se toma como una condición de un “acuerdo tácito” del gran negocio. Los responsables son quienes tienen la propiedad del negocio, de la cadena de producción y de la cadena de fijación de precios según el comportamiento del mercado, no hay renuncia a las leyes impuestas por el poder económico, que de manera contundente los momentos de crisis deberían servir para una modificación rotunda de paradigmas, aboliendo lo perjudicial para las personas. No puede ser que en forma natural se acepte, que cuando llega la ayuda el sistema económico la deprecie de inmediato. Al Senado de la República, le corresponde una decisión que coincide con época de elecciones, pero que se debe proyectar mucho más allá en el tiempo. Debe actuar como garante de la solidaridad, de la necesidad de las personas y del sentido verdadero de la vida digna. Aunque no es parte de la decisión política, algunos también pueden apelar a los valores religiosos que profesan, si son de ayuda al momento de elegir por una u otra opción. Con esto sólo se resuelve una parte, hay mucho más en lo pendiente, la necesidad de revertir la desigualdad y entender que es la gran causa por la cual situaciones inesperadas resultan difíciles de llevar. Aunque un cuarto retiro se apruebe, ello no constituye obligación de hacerlo efectivo, cada uno toma la decisión según sus necesidades, de manera sensata y planeada. Algunos, que han abordado una necesidad con el primer retiro, si éste no hubiese existido, la necesidad la tendrían totalmente cubierta sin mediar deudas de ningún tipo. En tanto para otros, sin estar con la obligación legal de retirar, sin más alternativa se sienten obligados a hacerlo, es la única opción de hacer frente a necesidades y abre oportunidades que de otra forma no se tenían, existía una asimilación impuesta al modelo a cualquier precio. Es el enfrentar lo ocasionado por la pandemia y las carencias postergadas. El futuro requiere cambios profundos no antes considerados, y sin temerle a situaciones que puedan determinar cambios de magnitud desde la Nueva Constitución, con efectos en el poder económico y político. Ello no puede ser ineludible, y si es preciso en el corto plazo post Nueva Constitución adelantar elecciones. Hay personeros de gobierno que eso les preocupa, y no sólo tratan de hacer aparecer letras chicas condicionantes del proceso constituyente, sino que también hacen aparecer timbres de agua que fijan cuestiones nunca estipuladas. Casi el hacer ver que la Nueva Constitución, podría ser inconstitucional respecto a la Constitución vigente.

29 de septiembre de 2021

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