Chanchos Deslenguados es nuestra mejor feria de vinos naturales, sigue siendo una de las mejores ferias de vino en Chile dada la pasión entregada por su "guaripola mayor" Sebastián Alvear que logra convocar distintas propuestas de enólogos, vitivinicultores y utopistas. La persistencia de esta emblemática y notable feria de vinos cumple con eso que la invitada especial -Lis Cereja- enuncia como militancia de resistencia.
En nuestro caso de resistencia, presentes en la feria, estaban algunos que quiero mencionar como "autoridades" en esta escena del vino chileno, en esta versión los hermanos Palma, Ignacio Pino Román, Jorge Cotal, Manuel Moraga, Clara Arteaga, César Lupo, Edgard Carter, Macarena Del Río, José Sepúlveda, etc. Además de aquellos franceses que me fue presentando Sergio Cereceda y que son un contribución en este estilo de vinificación Arnaud Faupin, Thomas Parayre y Basile de vinos La Basilona.
Entre los nuevos probados que me impresionaron destaco el Carmenere Blanco que pude probar de manos de Max Kutral, Blinto de La Basilona, Cabernet Sauvignon de 5 Dimensión, País Rojo de Pino Román, entre los excelentes vinos expuestos, en medio de varios ya clásicos del vino natural. Siempre aparecen vinos nuevos dada la gran variedad de cepas, métodos de vinificación, extensión del terrirorio, clima, valles. Es un privilegio nuestro territorio y la curatoria que entregan los organizadores de la feria.
El aporte cultural a la feria estuvo marcado por la presentación del payador y guitarronero Gabriel Huentemil, y la cocina de Clo. Las conversaciones destacaban las recientes publicaciones de libros de Naín Nómez y de Lis Cereja. Lo cual le dio un contenido diferente a esta versión que se realizó nuevamente en el MUT. Es relevante que las ferias de vinos sean activos colaboradores en la dotación del espesor cultural que merecen nuestros mostos.
Esta nueva versión de Chanchos Deslenguados confirma su consolidación en cuanto referente principal del vino natural en Chile y confirma su compromiso con esa búsqueda que permita un contenido cultural que desde la resistencia se acerca a la identidad, en donde el mercado no sea solo una tensión sino que una práctica que colabore al sustento del trabajo de esos protagonistas que con su saber realizan el trabajo de la tierra expresándose en las botellas que finalmente portan un contenido auténtico con mejor belleza que el decoro de la palabra.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra
