El año 1958 asumió el presidente Jorge Alesandri, que, si bien recibió el apoyo de los partidos Liberal y Conservador en su campaña política, el presidente prefirió omitir la participación de los partidos históricos de la derecha, en cambio, gran parte de su gabinete eran independientes provenientes del mundo empresarial, por algo este primer gobierno fue llamado el “Gobierno de los Empresarios”. Sin embargo, a poco andar debió recurrir a los partidos para tener un sostén de apoyo político. De este modo, ya en 1960, Alessandri debió integrar a Liberales, Conservadores e incluso al partido Radical.
En marzo del año 2010 asumió el primer gobierno postdictadura de derecha, encabezado por Sebastián Piñera quien conformó su primer gabinete “De Excelencia” apostando a la participación de figuras provenientes del empresariado, donde solo había un par de ministros provenientes de los partidos: como el caso de Hinzpeter y Joaquín Lavín. Sin embargo, tal como en el caso de Alessandri, a poco andar debió incorporar a figuras históricas de los partidos RN y la UDI como Pablo Longueira, Matthei, Andrés Chadwick, Andrés Allamand, etc.
Hace pocos días, el presidente electo José Antonio Kast, presentó a los miembros de su primer gabinete. El 62% del gabinete es independiente. 18 ministros son debutantes en el Estado, no tienen experiencia ni saben negociar con el aparato estatal ni las estructuras de gobierno. Los únicos ministros con peso político son Claudio Alvarado (UDI) ex ministro secretario general de Piñera, ex diputado y que ahora asumiría la cartera de Interior, y José Ruminot (RN) con 30 años como parlamentario que estaría a cargo del Segpres. El resto de los ministros recuerda mucho el primer gobierno de Piñera y sus errores. El futuro ministro de RRII es ex CEO del grupo Quiñenco de Luksic, no sabe de diplomacia ni de Relaciones Internacionales. Para la derecha los vínculos internacionales parecen ser exclusivamente económicos, pero la relación entre los países no se basa solo en el comercio, sino en asociaciones estratégicas e incluso históricas.
El ministro de Defensa será Fernando Barros, quien fue el abogado que defendió a Augusto Pinochet durante su detención en Londres y organizó el fideicomiso ciego de Piñera y del propio Kast. Rabat, futuro ministro de Justicia y Derechos Humanos, era miembro del bufete de la oficina de Pablo Rodríguez Grez, y desde esa oficina se defendió a violadores de DDHH, y el propio Rabat defendió a Pinochet en el caso Riggs. Estos dos personajes son más pinochetistas que muchos parlamentarios de la actual derecha.
La ministra de Salud es hermana del cardenal Chomalí, miembro del ala más conservadora de la Iglesia Católica chilena. Habrá que ver cómo actúa la ministra respecto al aborto y la entrega de anticonceptivos como una política de salud. Por su parte, la futura ministra de la Mujer y Equidad de Género, Judith Marín, ex concejala de San Ramón, es miembro del ala fanática de la Iglesia Evangélica, quien solo cree en la familia convencional (hombre-mujer) y participó activamente en contra de la Ley de Aborto en tres casuales.
En la campaña del 2025 Kast supo ocultar inteligentemente sus principios ideológicos, aprendió de la campaña anterior, donde perdió, en gran medida por plantear sus verdaderas convicciones, como cuando señaló que acabaría con el Ministerio de la Mujer, por eso ahora posicionó en cargos claves a gente conservadora valóricamente, y solo las presentó al momento de estrenar a su gabinete. Me da la impresión que, más temprano que tarde, va a comenzar a desplegar su “batalla Cultural” anti woke y anti-progresismo.
Por último, cabe decir algunas palabras respecto de los ex concertacionistas que se sumaron a Kast, como el caso de Ximena Rincón (ex DC) y Jaime Campos (PR). Para ser parte de un gobierno de Ultra Derecha hay que sentirse parte del pensamiento de dicho sector. En el caso de estos dos personajes ya mostraban su cercanía con la derecha desde hace años, como cuando Campos, siendo ministro de Justicia, se negó a firmar el decreto de Michele Bachelet para cerrar Punta Peuco, o la campaña en contra de Boric de la Rincón y luego su participación en la campaña del Rechazo a la nueva Constitución.
Según la visión de Pablo Longueira, este gabinete de Kast es un gabinete “yogurt”, con fecha de vencimiento. Habrá que ver cuántos de estos personajes superan el mes de marzo, y si Kast será capaz de aprender la lección e incorporar a su equipo a gente con más experiencia política, y no solo a empresarios, a pinochetistas y fanáticos religiosos.
Cristián Martínez Arriagada
Cientista político
