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La dictadura comisarial: Kast, neoliberalismo y el regreso de Portales. Por Isaías López-Vallejo

Atrévete era el concepto que sintetizaba todo el programa de gobierno de José Antonio Kast durante la campaña 2022-2026, sin embargo, aquella elección la perdería frente a Gabriel Boric. Atrévete, más allá de haber sido un robusto programa de gobierno, resultó ser también una declaración política que identificaba enemigos como base para la justificación de un próximo gobierno. Por aquel entonces, Kast en materia de seguridad proponía en el punto 33° la coordinación internacional contra lo que denominaba “Radicales de izquierda”. No solo esto, en el punto 46° se buscaba reforzar con amplias atribuciones al presidente, permitiéndole entre otras cosas, detener personas en sus hogares o en lugares que no fueran cárceles ni estén destinadas a la detención, además, de permitirle interceptar, abrir o registrar todo tipo de documentos o comunicación omitiendo cualquier orden judicial. Ósea, un ejecutivo robustecido frente a un poder judicial que pareciera ser un obstáculo para esta avanzada autoritaria.

Hoy, el escenario es complejo, pues, José Antonio Kast es presidente de la República hasta el 2030. Las propuestas que antes no lograron triunfar, hoy son el germen de la nueva arremetida autoritaria de la gobernabilidad neoliberal que su gobierno busca posicionar. Teniendo “atrévete” como referente, no debería sorprendernos la nueva propuesta de reforma constitucional de seguridad presentada recientemente por el presidente.

Y es que amplio rechazo ha generado esta propuesta al interior del poder legislativo, porque lejos de reducir libertades bajo el argumento de la lucha contra el crimen organizado, se solapan antiguas pretensiones autoritarias, que, de un lado mezclan lo más profundo de la ideología neoliberal, y por otro, las pulsiones portalianas de un orden social arcaico, basado en la autoridad por encima de todo y todos amparando el disciplinamiento a cualquier costo.

Entender la reforma del presidente Kast, obliga no solo a mirarla con ojos del presente, sino también, mirarla desde el pasado histórico mundial y nacional. Vamos viendo.

A mediados del siglo XX, en pleno apogeo de los totalitarismos en Europa, nació la corriente de pensamiento neoliberal. Esta visión económica se fundamentaba – entre otras cosas - en la libertad total del mercado frente a cualquier intervención, ya sea social o estatal. Por lo anterior, el neoliberalismo desde su origen, ha presentado el objetivo político de un Estado rígido ante las reivindicaciones sociales. Un sistema de gobierno que no de lugar para que las masas alteren el orden competitivo del mercado. Así, el mandato neoliberal logra construir un marco político fuera de la “soberanía popular”, la cual, bajo condiciones de movilización y cohesión, puede llegar a corregir la distribución de la renta y la riqueza.

Sin embargo, al presidente José Antonio Kast, no solo le interesa actualizar el neoliberalismo como doctrina económica y política, también, busca reinstalar el autoritarismo portaliano tan característico del Chile del siglo XIX. El pensamiento portaliano surgió en Chile casi después de la Independencia, en un país en el cual la aristocracia buscaba disciplinar a los sectores populares viéndolos como amenaza. La historia del orden portaliano por mucho tiempo significó la primacía del orden por sobre las libertades, la existencia de un poder centralizado fuertemente en la figura del presidente y un Estado con una democracia excluyente. Mal que mal, Diego Portales sostenía que “el secreto de gobernar bien, está solo en saber distinguir entre el bueno y el malo”.

Quizás, la historia de Chile en el siglo XXI y sobre todo a partir del actual gobierno, sea la actualización de ambos sistemas. El neoliberalismo como sistema político económico instaurado en dictadura a expensas de las libertades democráticas, y por otro, la actualización del modelo portaliano del siglo XIX que vio a las clases populares de aquel entonces como actores de riesgo frente al orden y la autoridad.

Uno se pregunta entonces, ¿qué nos queda esperar? En caso de aprobarse, la guerra. La guerra como modelo de relación social bajo el argumento de la seguridad. Así como en la guerra, se confinarán barrios completos, poblaciones con tanquetas y militares en las esquinas, detenciones arbitrarias durante la noche y claro, la existencia de centros de confinamiento. La guerra, no solo será usando la coerción, también será usando la economía, pues, las políticas económicas vistas hasta ahora, solo contribuyen a la precarización que más campo le abre al crimen organizado. El orden del gobierno se está abriendo paso todavía, sin embargo, ya comenzó en su avanzada económica y ahora en seguridad. Para ello, trae consigo el modelo neoliberal versión dictadura comisarial portaliana.

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