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La errada estrategia defensiva, Por Francisco Elgueta Molina

Por las calles de Santiago al menos, por estos días se ven nutridos papelógrafos con frases como "a defender la PGU", "a defender la gratuidad en educación" o "a defender la ley de 40 horas". Se entiende, hay un fundado temor a que gane Kast y se logra leer entre líneas que dichos papelógrafos lo que estarían haciendo es invitando a votar por Jara. Sin embargo, cabe preguntarse si en verdad es una buena idea "hacer campaña" de esa manera, pues a una semana de las elecciones, quizás, la estrategia no debería ser a la defensiva.

En una partida de ajedrez se puede jugar a la defensiva, claramente, en la apertura y en el medio juego, pero acercándose al final, es necesario pasar a la ofensiva si lo que se quiere, es ganar.

Estos papelógrafos parecen como adelantados en el tiempo, en un contexto donde ha ganado Kast, y se estuviera llamando al pueblo a defender lo avanzado.

Para el 18 de octubre a los distintos partidos y organizaciones de izquierda, tanto parlamentaria como extra parlamentaria, los tomó por sorpresa y por tanto no supieron cómo reaccionar, articular y dar coherencia a un movimiento tan espontáneo como explosivo, que más tarde motivó dos ensayos constitucionales y un gobierno de centro izquierda que ha sido constantemente golpeado por la ultra derecha y el capital económico, mediante su discurso nacionalista y basado en el miedo. De esta manera, se fue pavimentando el camino para el fortalecimiento de alternativas políticas de derecha extrema.

Pero lo que se viene este 14 de diciembre no es una sorpresa, se viene advirtiendo al menos desde las elecciones presidenciales pasadas. Gane o pierda Jara las elecciones, la ultra derecha saldrá aún más fortalecida.

¿Y qué ha hecho la izquierda?, irónicamente, moverse al centro y abandonar o al menos guardar en un cajón con llave, los principios que les diera sustento y apoyo entre la clase trabajadora durante el siglo XX, y que llevara a Allende a la moneda.

Se entiende, hay un justificado temor a vivir otro golpe de Estado si triunfara un gobierno socialista a la antigua, por lo que es más fácil dejar guardadas las empolvadas banderas de la unidad popular. Es otro contexto, dirá alguno, ya no hay guerra fría y los socialismos reales se disolvieron junto con la Unión Soviética. Sí, las cosas han cambiado, pero el ideal de vivir en una sociedad justa e igualitaria permanece intacto. No es necesario travestirse e interpretar el rol deslavado de un izquierdista sin ideología.

Así, en vez de hablar de justicia social, de abolir la explotación, de construir una patria socialista, hablaron el lenguaje de los ricos.

Hablaron de crecimiento económico en vez de nacionalización de las empresas estratégicas, hablaron de ayudar a las pymes en vez de socializar los medios de producción, hablaron de emprendedores en vez de fomentar el trabajo colectivo y de ciudadanos en vez de pueblo. Y así, la gente se fue alejando de ellos y se compró el discurso populista y arribista del fascismo. Hitler en Alemania y Mussolini en Italia, no llegaron al poder con golpes de estado, sino por vías institucionales. Llegaron y corrompieron la democracia desde adentro.

Si gana Kast, la izquierda tendrá que estar preparada, no para defender las "ganadas" de los últimos años, sino para algo mucho más serio: la democracia.

El tema es que ante esta ofensiva del fascismo, la izquierda no le va a hacer frente disfrazándose de centro y suavizando el discurso, sino hablándole con honestidad a la gente, defendiendo sobre todo, sus principios.

Ahora, si los que dicen hoy, ser de izquierda, ya no profesan sus ideales, tendrán que dar un paso al costado y observar como surgen nuevas organizaciones que recojan las viejas banderas y hagan frente al fascismo, ya sea que Jara gane o pierda las elecciones, porque la ultra derecha llegó para quedarse y si no se le pone freno, es altamente probable que corrompan las bases del estado de derecho desde dentro o desde afuera. Esto no termina el 14 de diciembre señores.

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