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“La Espera”, en las imágenes pictórica de Rubén...

La Pintura en su forma más estricta permite trasladar la verdad de algo, es decir, establecer una aproximación fiel a aquello que queremos plasmar, ya sea en piedras, madera, telas o en múltiples materiales, cuya textura o dimensión será la escogida para componer la obra.

Se suele decir que inicialmente, la pintura en los territorios de la hoy nombrada república de Chile, se hizo presente en objetos rituales, o bien en los telares de pueblos naciones tales como; diaguitas, atacameños, aymaras, quechuas, rapa nui, mapuches, sólo por nombrar algunos de ellos cuyos diseños y uso del color están caracterizados ancestralmente.

Aunque será Juan Francisco González (1853-1933) catalogado como uno primeros pintores y el precursor de la pintura moderna en Chile, dada su fuerte influencia impresionista para abordar retratos y paisajes, y con ello su acercamiento a aquello que entendemos por realidad, o cómo a través de la pintura se procede a representar el mundo, o los diversos momentos del mundo, como si aquello que ha sido plasmado lo sea en forma verídica, poniendo en juego nuestros momentos de observación hacia esos conceptos que solemos llamar “lo objetivo e imparcial de la imagen”, aquello que se ve. Lo cual debería llevarnos a preguntar, por qué es esa la imagen la que está allí, por qué esa imagen representa algo, y es mostrada de esta forma, qué hay detrás, o bien qué es lo que se quiere decir, con plasmar aquello que es una imagen, cómo si aquello fuera lo real.

No puedo dejar de mencionar el gran aporte de Juan Francisco González en la cofradía del grupo de los diez, cuya Fundación La Casa de los Diez, mantiene vivo no sólo el espacio arquitectónico en el centro de Santiago (Santa Rosa 179) si no que es uno de los polos con que artistas de las nuevas generaciones mantienen laboroso, con notable esfuerzo, el patrimonio cultural para vecinos y vecinas del sector.

Por otra parte, como bien sabemos, el denominado realismo pictórico surge a modo de oposición a las corrientes idealistas y románticas, vigorosamente presentes en la primera mitad del siglo XIX, en la cultura occidental. La pintura realista trata siempre de temas neutros, nada de héroes o imágenes exacerbadas, en donde se mezclan toda gama de tonos naturales (terrosos preferentemente), con los colores sintéticos que caracterizan la modernidad: a ratos, colores fuertes y/o metálicos cercanos a las representación de lo verosímil, con personajes comunes, ante un ojo que todo lo ve, al menos lo que está allí, en el recuadro del cuadro, mediante la superposición de capas y sombreados, en la técnica tonal de menos a más, a fin de modelar volúmenes o jugar con manchas que maticen lo real de la imagen.

De ser así, la pintura, como otras manifestaciones de las artes, pasa a tener un rol histórico y a ratos contestatario a la época en que su autora o autor plasma la imagen que ha decidido pintar.

La propuesta de Rubén Reveco, no se hace esperar, su último trabajo, una serie denominada “La Espera”, trae consigo no sólo el realismo de quienes están plasmados en el paradero de la locomoción colectiva, sino que nos invita a reflexionar sobre qué es lo que se espera cuando se espera.

Las imágenes pictóricas dan cuenta de un realismo no sólo bien logrado, con movimientos y posturas corporales que reflejan estados de ánimo, sino, además, porque la fenomenología de la espera es a su vez una condición del tiempo, y como espacio psicológico lleno de matices, pero fundamentalmente y siguiendo a Husserl y a Heidegger, la espera es una vivencia que en su esencia nos permite vivir en profundidad la experiencia de esperar. Es algo más que una recursividad conceptual, es el momento de espejear aquello que se anhela, que se posee sólo para obtener grados de conciencia, como si se tratara de describir mediante la imagen (muy bien logradas por Rubén Reveco) el sentido que tiene el mundo para las personas, puestas allí, en una porción de tiempo y espacio detenido por la imagen.

La espera, pasa a ser un momento filosófico que apela a la experiencia de lo intuitivo y evidente, el acto en sí mismo, pero además pasa a ser un acto de conocimiento (no de sabiduría, dirían los pueblos naciones originarias) que se relaciona con una manifestación poco estudiada de la conducta humana, y que, no obstante, en el momento presente de la espera, relaciona pasado y futuro con otros, en la palpable dimensión de lo cotidiano. De allí que las imágenes de Reveco, nos llevan a preguntarnos qué esperan en la parada los ciudadanos y ciudadanas en la espera del hoy. Con una serie de guerras a nivel global, la más visible por los medios europeos es la guerra en el patio, de Rusia contra Ucranía, en donde casi nadie puede no tomar partido, no así en otras regiones del mundo que pasan desapercibidas como las de; Siria, República Centroafricana, Nigeria, República Democrática del Congo, Sur Sudán, Afganistán, Pakistán, Palestina, Irak, Israel, incluso México y El Salvador contra pandillas de narcos y corrupción gubernamental de la cual no está ajeno ningún país, en especial en Latinoamérica.

Pero, si nos preguntamos en Chile, que se espera del actual proceso constituyente, con los encapuchados de los partidos políticos que pusieron a dedo a sus “expertos” luego del consabido cuoteo y que prontamente nos propondrán a sus propios candidatos desde los partidos, o las ISAPRES que durante años han esquilmado a sus afiliados (y me remito al fallo de la corte suprema, que la superintendencia intenta hacer cumplir con las presiones y campañas del terror de los carteles –perdón ISAPRES- han generado con el actual estado de situación, aumentando el cacareo político en la evaluación del riesgo monetario y financiero, entre otros tantos incumplimientos OCDE, con que los dueños del dinero en Chile suelen negociar. Para no mencionar otras esferas en salud y educación pública, en materias medio ambientales, zonas de sacrificio y depredaciones forestales con mega incendios, incluidos y políticos que se niegan a legislar.

Tal vez la espera, tiene todavía algo de optimismo, aunque, según la banca y la economía mundial, puede ser peor. Pero, volvamos a la Exposición que inaugura Rubén Reveco, en el Salón Hilda Chiang de la Universidad Católica Silva Henríquez ( a las 14 horas, desde el 23 de marzo al 12 de mayo) y tal vez allí frente a sus pinturas pensemos ingenuamente que la “La Espera” nos toca, mientras imaginamos un mundo mejor.

Hans Schuster
Escritor

Fundador del Colectivo de Arte: Látigos de Fuego

Co-fundador del Colectivo de Artes y Humanidades Filopoiésis.

Coordinador área de Gestión de las Culturas y Patrimonio-UCSH.

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