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La falta de comprensión lectora en la política, un factor de retraso para los cambios. Por Luis Osorio

La excesiva figuración, el egocentrismo, las ansias de conservación del poder, la nula sensibilidad, son todos factores que junto a otros pueden engrosar una lista muy extensa que impiden los cambios para llegar a una sociedad justa.

Pero dentro de esto, un factor que es relevante, es el sentirse llamado a “leer lo que quiere la gente”, cuando se han dado muestras muy certeras de una falta de comprensión lectora, muy prolongada en que apenas se logra dar vueltas las páginas de un silabario.

Si lo anterior ocurre, mucho menos se ha avanzado en el desarrollo de un pensamiento transformador, considerando que el pensar exige una capacidad mayor. Es el dar significado a los sinónimos y antónimos sociales. Algunos muy claros, como lo son igualdad-desigualdad, justicia-injusticia, humano-inhumano, etc.

En cambio, hay aspectos de gran relevancia incorporados en el léxico del discurso, que se desea expresarlo con un tono fuerte para captar adherentes, que llegue a todos los rincones del país, que la asesoría comunicacional pagada a buen precio, lo difunda bien y lo transforme en el nombre o slogan que “suene más”. Es el caso de la identificación del neoliberalismo como algo malo para una sociedad, y por tanto hay que mostrarse como un detractor, pero inevitablemente viene acompañado de puntos suspensivos y de una inevitable pregunta en el plano nacional y la idiosincrasia de quien emite el discurso ¿entonces qué? Con esto va quedando claro, o el lector de este artículo, se puede imaginar el perfil de quién está en el podio leyendo el discurso.

Sin embargo, el asunto es mucho mayor y se ubica de inmediato en una suerte de engaño, ya que va mucho más allá de los sinónimos y antónimos, es la esencia de un modelo muy bien pensado y estructurado, con horizonte de un muy largo plazo el que se encuentra imperante, que desacredita a quienes en estricto rigor han sido si bien es cierto no los autores intelectuales, pero si sus fehacientes seguidores, para tenerlo en cuenta el resto del año.

Sin en el día cero, situado el 11 de marzo de 1990, se hubiera articulado una corriente de pensamiento muy responsable, de gran compromiso y visión social, a esta altura se dispondría del concepto y de la claridad absoluta de ese modelo antagónico necesario, la situación sería totalmente distinta. Todavía no se alcanza el día cero y se sigue pensando a corto plazo, en el programa de los cuatro años.

Se piensa o mejor dicho se habla de la unidad, para que no gobierne la derecha, sin haber construido a lo largo de décadas la estructura faltante, que determine un país diferente. Puede haber sido un farrearse una gran cantidad de años, aunque la realidad es que fueron competentes asesores del modelo existente. Lo social que viene de los gobernantes del pasado y que se expresa en situación de pandemia, es sólo una reacción ineludible, los indicadores reales hay que observarlos antes de la pandemia.

Resulta tan nefasto, el tener en un país el 1% más rico y de poder, como el hecho que el 1% del padrón electoral, celebre triunfos tratando de sentirse los representantes de las demandas de la ciudadanía.

No se puede finalizar, sin observar el factor constitucional dentro de este contexto que de todos modos tiene lazos comunes. La derecha sector político que impone un modelo y una doctrina, objetivamente no tiene contrapeso.

Aunque lo constitucional es un hito de esperanzas, también puede tener componentes de desconfianzas, no hacia el trabajo de lo convencionales, sino a la estrategia de la derecha que puede ya estar en ejecución. Tienen tres elementos que les permite tener hegemonía, con escenarios que reconociendo su actuar los más probable ya los tengan previstos.

Se manifiesta el hecho de obstaculizar el funcionamiento, sin ni siquiera haberse iniciado la redacción del texto; el otro momento es con el inicio de la redacción, ellos ya disponen de un texto articulado con el modelo económico, que es la constitución del 80 con una disponibilidad de tiempo mucho mayor para redactarla en la década del 70 y el cual se encuentra plenamente vigente; por último, perfectamente pueden desde ya estar planeando una campaña soterrada para enfrentar el plebiscito de salida teniendo como carta la constitución del 80, en circunstancia que sus oponentes dispersos, aún no tienen un contenido por el cual se puedan guiar. Está presente la disputa de apostar a la legitimización de la constitución del 80, hartas cartas bajo la manga que tiene la derecha, conocedores de sí mismo y de sus adversarios, algunos de los cuales no les son tan adversos.

Lo constitucional parte el 18 de octubre, pero en medio de desconfianzas fundadas, crecientes e innegables, podría levantarse una duda de los elementos catalizadores que llevaron al estallido social, entendiendo que había una crisis social profunda construida como tal, pero la derecha necesita en sus proyecciones de largo plazo, como movida estratégica y táctica, partir desde situaciones de crisis profundas como ambientación perfecta para sus propósitos. ¿Hemos vivido en democracia o con prolongación de dictadura, bajo un acuerdo escondido de respeto al modelo neoliberal y a los grandes intereses?

23 de agosto de 2021

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