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La geopolítica de los recursos naturales: el caso del litio chileno. Por Federico Arenas y José Orellana

La geopolítica entendida como la técnica de análisis enmarcada desde la geografía política que dialoga con la ciencia política y las relaciones internacionales, entre otras, tiene en el análisis de la conflictividad internacional (prioritariamente, entre las grandes potencias y otros agentes del sistema/comunidad internacional), parte de su objeto de estudio. Pero también se proyecta hacia el interior de las unidades nacionales, reconociendo la cantidad y distribución de personas y recursos naturales, entre una infinidad de otros atributos que contiene el espacio geográfico político que investiga, inclusive, más allá de las fronteras nacionales y subnacionales.

No es poca la reflexión que se logra desde ese ámbito disciplinar, cuando son los recursos naturales los que se encuentran en el centro del análisis. En esa perspectiva, una cuestión que se da por descontada en el análisis geopolítico, es el cruce entre la variable ‘modelo de desarrollo de los países’ y las ‘políticas de estado de los mismos (públicas incluidas)’, sobre sus recursos naturales. Pero, como es de larga data y ya asumido, no sólo el modelo de desarrollo de los países y las políticas de estado son las que incumben en estas materias, sino que también la globalidad o sistema mundo (capitalismo global, como indican algunos autores), variable que se tiene que incorporar en dicho análisis.

Así, Chile y Latinoamérica, en cuanto periferias políticas, económicas, sociales y hasta culturales de este sistema mundo, han visto cómo sus recursos naturales han emigrado hacia las economías globales permitiéndoles no sólo acumulación capitalista, sino que mejor calidad de vida a sus sociedades y, ahora, un franco detrimento al medio ambiente, vía calentamiento global (las famosas venas abiertas de Mario Benedetti). Esta descripción quizás podría definirse a través de dos expresiones complejas, ‘extractivismo/neoextrativismo de recursos naturales’ y, ‘pobreza/dependencia permanente de estos espacios periféricos respecto de los centros globales’.

Es en esta clave que interesa de sobremanera la discusión sostenida por la licitación del litio, la que tiene larga data en términos de su administración (propiedad) y de explotación futura. En clave histórica, económica y geográfica, el nuevo gobierno y los que vendrán con nueva constitución política que, se espera consagre principios como los de a) un Estado Social de Derechos y b) una condición de ejercicio soberano real de su territorio y sus recursos naturales (es decir, su espacio geográfico político), finalmente, gestionen, no sólo el litio, sino que todos los recursos naturales de un modo distinto al que hemos aprendido, a partir de la silenciosa y soterrada desnacionalización del cobre.

El modelo de desarrollo actual neoliberal, tiene una definición sobre el territorio y los recursos naturales sometidos a lógicas de mercado de corto plazo, que dan pie al denominado extractivismo neoliberal o neoextrativismo. Así, sobre la gradualidad con la cual se le debe entender a la nueva constitución en su concreción, por lo menos en los principios enunciados, como son el ‘estado social de derecho’ y la ‘soberanía efectiva sobre los recursos naturales’… ¿Chile dejará de ser extractivista/neoextractivista, sin perjuicio de la aplicación de conceptos como bienes comunes, bienes públicos, buen vivir, relación armoniosa entre la naturaleza y las formas de explotación de sus recursos naturales?

La experiencia internacional, por lo menos latinoamericana, una y otra vez, en el marco de una economía global, o bien, el sistema mundo, la ha colocado como una territorialidad donde el extractivismo ha sido una viga maestra para las posibilidades/estrategias de desarrollo que se han estrenado durante los últimos cien años, como es el caso de Brasil con el uso intensivo de sus suelos, bosques y plantación de soja, es el caso de Bolivia con su gas natural, soja y también litio (últimamente), Venezuela y México con el petróleo, Argentina con el gas natural, productos cárneos y agrícolas y, estos, más el resto de países de la región, explotando sus bellezas/atractivos naturales para, quizá, el extractivismo turístico, cuestión que en más de una oportunidad se mezcla con otras acciones provenientes desde los centros de poder (estados y sociedad civil), que regularmente nos recuerdan que hay que cuidar el medio ambiente, más cuando el calentamiento global es tangible y concreto, solicitando resguardar espacios atractivos bajo consorcios privados (o públicos/privados) centrales, entre otras medidas, sin hacerse cargo en profundidad de su responsabilidad en la concreción del mencionado calentamiento.

Por esto, ¿cómo cuadrará el círculo el nuevo gobierno y los que vendrán, con el tipo de constitución que se espera resulte aprobada en el plebiscito de salida, a propósito de generar condiciones sociales y económicas para las mayorías sociales del país, teniendo a la vista el cuidado del medio ambiente v/s el extractivismo o neoextractivismo v/s el ejercicio soberano de sus recursos naturales y de su territorio?

En esta clave, la geopolítica no sólo puede orientar parte del accionar futuro sobre el litio y los recursos naturales en general, sino que, impulsar un modelo de desarrollo ad hoc en función de una estrategia de desarrollo que trasunte en una política exterior capaz de ser la amalgama de la misma, consciente de la correlación de fuerza en la que se encuentra Chile. Si no tenemos éxito, será aún más evidente que en Chile y en buena parte de Latinoamérica, seguimos empantanados en el modelo primario-exportador.

Federico Arenas Vásquez
Doctor en Ciencias Económicas y Sociales, mención Geografía, Universidad de Ginebra, Suiza. Actualmente, Director del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile

José Orellana Yáñez
Doctor en Estudios Americanos Instituto IDEA-USACH, Magister en Ciencia Política de la Universidad de Chile, Geógrafo y Licenciado en Geografía por la PUC de Chile. Académico de la Escuela de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Academia Humanismo Cristiano

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