En los últimos días la Iglesia Adventista del Séptimo Día acaba de terminar una jornada social, educativa y formativa que sugiere un profundo análisis público para el territorio nacional. Dicha tradición religiosa este viernes cerró una jornada de alto impacto en la Región Metropolitana a través del colegio Adventista Santiago Norte (CASAN). El motivo tiene estrecha relación con buscar mejoras continuas para la educación escolar bajo una óptica valórica, social y comunitaria. Fue mediante diversas convocatorias que decenas de estudiantes se reunieron con el fin de reflexionar sobre la importancia de los valores en pleno siglo XXI tomando conciencia de como las buenas y malas decisiones conllevan consecuencias en la vida pública y privada de un individuo.
En primer lugar, según la web oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día su historia se resumen de la siguiente manera: “Hay una palabra que resume la visión adventista de lo que hay más allá de los males de este mundo: esperanza”. En Chile, tristemente la delincuencia forma parte de un paisaje social donde los más afectados son aquellos sectores desprovistos y vulnerables de nuestro país, ahí donde se concentran vicios y trabas para esos que buscan ascenso social y mejoras continuas para el bienestar humano. Sin duda, la educación escolar forma parte del motor de una sociedad bien pensada, racionalizada y con ideas modernas, ese es el modelo que los llamados Adventistas del Séptimo Día buscan propiciar a través de una educación integral en sus colegios a lo largo de nuestro país.
En segundo lugar, hemos de recordar que los índices métricos según las últimas encuestas no son muy buenos en materia de seguridad escolar. Por ejemplo, según la Encuesta Cadem, el 77% piensa que la violencia en los colegios ha aumentado y el 78% opina que el ataque ocurrido en Calama, donde un estudiante mató a una inspectora e hirió a otras personas, es una señal de un problema generalizado en Chile y no de un caso aislado. Además, la misma encuesta declara que el 69% considera que si un estudiante tira una bomba molotov dentro de un colegio es un delincuente. En ese contexto, hay amplio respaldo ciudadano a las medidas de seguridad en establecimientos educativos: 92% está de acuerdo con instalar cámaras de vigilancia al interior de los colegios, el 86% con instalar detectores de metales en las entradas, 82% con poner cámaras de reconocimiento facial y 81% con permitir la revisión de mochilas dentro de los recintos. En este sentido, la propuesta de reflexión grupal, educativa y valórica que está realizando la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Chile sugiere profundo análisis público, ya que instala una metodología provocadora, esa de reunirse a puertas cerradas con cientos de estudiantes que se albergan en los diversos colegios que mantiene dicha iglesia a lo largo del territorio nacional, el fin es muy claro; diálogo, reflexión y propuesta valórica, o sea, hilvanar desde los axiomas cristianos la toma de conciencia por parte del alumnado frente a una sociedad y educación escolar que cada día se torna un desafío para el Estado. Es probable que el gran filósofo de la Ilustración Immanuel Kant se encuentre muy contento con aquella propuesta socio-educativa, dado que para este último Dios debía ser mirado desde la ética, y no meramente a partir del dogma cristiano, en otras palabras, la fe, espiritualidad, religión y todo aspecto valórico debe estar al servicio de un otro, haciéndose “carne” en la experiencia ética, práctica y real, solo así la fe cristiana tiene sentido en lo público.
En tercer lugar, los encuentros socio-educativos que realiza la Iglesia Adventista del Séptimo Día de Chile en sus propios colegios (lo que ellos titulan “Semana de Énfasis”), colocan de cabeza al poder estatal, es una genuina interpelación que invita a repensar la educación y la importancia de ella en nuestro país observada desde los propios establecimientos educacionales y la fe práctica, esa que busca generar conciencia entre los estudiantes y apoyar a los más desprovistos. El denominado colegio Adventista Santiago Norte (CASAN), ubicado en calle Julio Montt Salamanca 5903, liderado por la Directora Mitzi Medina, junto a un staff de grandes profesionales enarbolan una interesante propuesta socio-educativa de la mano de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que por estos días subyace valor, novedad y vocación intrínseca. Algunos de los profesionales que forman parte de este equipo son: Jessica Contreras, Santiago Abarzúa, Luz Rodríguez, Enrique Cortéz, Segio Böttner, Marcela Lizama, Daniela Torres, Jean Cisternas, Claudia Urrejola, María Soledad Cuello, Oscar Tavalán, Nadine Romero, y el listado podría continuar.
Por último, suena bastante interesante realizarnos algunas preguntas a modo de reflexión social, educativa y valórica para Chile. Algunas de estas tienen registro en las siguientes líneas. ¿Es Chile un país que divisa en la religión solamente una propuesta dogmática y con poco aporte en materia social y comunitaria? ¿Puede un colegio incidir para bien respecto del actuar de sus estudiantes en la sociedad civil? ¿El modelo esbozado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día podría ser considerando uno innovador, provocador y de profunda vocación de servicio hacia los más desprovistos? ¿Qué valor tiene la ética y el desarrollo de la fe en alumnos de establecimientos educacionales inscritos en sectores de alto porcentaje de vulnerabilidad? Tal vez, estamos frente a una comunidad educativa que trabaja en silencio y hace ruido en lo público, ese que por estos días la convierte en un referente de amplificación y replicación del modelo valórico, social y educativo hacia gran parte de los colegios de nuestro país, dicho sea de paso, los que se encuentran en ojo del huracán por pleitos, delincuencia, protocolos y crisis en el aula escolar hace varias semanas. Un desafío para el Ejecutivo y Congreso Nacional de nuestro Chile.
Benjamín Escobedo Araneda
Estudios de Doctorado en Historia.
Licenciado en Historia y Licenciado en Teología.
Secretario Ejecutivo de la Sociedad de Historia de las Iglesias Protestantes y Evangélicas de Chile.
Investigador Asociado de Monte Alto Editorial (Colombia)
Investigador Asociado de Ediciones Escaparate (Chile)
Escritor – Académico y Columnista
