“Los locos no podemos
anhelar que nos nombren
pero también lo olvidaremos…”
(Roque Dalton. “Los Locos”)
Papudo sigue siendo una pequeña ciudad balneario que rodea una hermosa playa en forma de bahía con un club de yates a un extremo y al otro un paseo peatonal popular, entre medio algunos restaurantes que ofrecen una bonita vista al mar. Una ciudad que por suerte ha resistido la amenaza de las inmobiliarias que la asedian con proyectos sin almas de las inversiones neoliberales. Desde su costanera podemos observar parte de su antigua arquitectura más destacada como el Chalet Recart, el edificio neocolonial de la iglesia Nuestra Señora de las Mercedes, la caleta de pescadores.
Más escondidos a la vista se encuentran algunas casas construidas por Fernando Castillo Velasco e incluso por ahí perdidos en sus rocas y cuevas se fantasean algunos de los botines del pirata Francis Drake. A la vista una destacada comida de pescados y mariscos, que cuenta con sus afamados erizos y jaiba remadora. Hay varias opciones de buena comida y a pasos de la playa se encuentra el notable “La Maison des fous”.
Este restaurante comenzó hace 25 años como un piano bar, desde ahí su destino ha sido ser un importante centro cultural dada la dedicación de María Ester y de Luis que habitan esta hermosa casona que data de finales del siglo XIX y que han ido diseñando como un importante refugio para el desarrollo musical. La casa está llena de detalles que la adornan posee diferentes espacios como su terraza, su comedor central abierto hacia el interior aportando una vista a cada espacio y su bar, todo con ventanas que permiten la entrada de la luz, con objetos que son un museo de memoria, con maderas que destacan por su belleza evocando el ritmo de los boleros.
En su escenario han hecho temporadas completas músicos como el pianista Roberto Bravo, el trombonista Héctor “Parquímetro” Briceño, el bajista Jorge Campos, la pianista y cantante Paquita Rivera, el pianista Patricio Moya, el saxofonista Juan Carlos Neumann, los hermanos Manzi, la cantante Alba Salamina, el saxofonista Roberto Lacourt, entre otros. Las tablas de “La Maison des fous” nos han entregado significativas noches de música que engrandecen la rica historia que tiene Papudo. Espacios culturales y gastronómicos como este son indispensables no sólo para la temporada de veraneo sino que para habitar o volver siempre a nuestra extensa costa generosa en sabores culinarios acompañados de mostos y sours.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra
