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La máxima aspiración ciudadana al borde de la frustración. Cambiar la constitución y democratizar de una buena vez el país. Por Juan Luis Castillo Moraga

Lamentable, pero es así, más allá que nos guste o no nos guste, la realidad, al menos por hoy, se viste con un diagnóstico meridianamente claro.

La derecha, a pesar de miles de dificultades políticas y de conflictos al interior de su conglomerado, de este con el gobierno y además tensiones al interior de los dos partidos más grandes del oficialismo, no se pierde de lo fundamental: preservar el legado de la dictadura, que dio origen y fraguo, sin contrapeso, El neoliberalismo en la sociedad chilena.

De otra parte, quienes hoy están sentados, algunos más cómodos que otros, en la banca opositora. No han mostrado ni un solo “apronte” de propuesta seria y contundente respecto del tipo de sociedad y de los marcos que debieran regir la nueva carta magna.

No, ellos han estado entretenidos intentando adueñarse de los logros de la ciudadanía e intentando, sin mucha solides y menos lucidez, administrando el sistema como comparsas y en ocasiones como salvadores de un gobierno que sólo existe para administrar ineficacias gubernativas sin una luz de visón programática ya agotada hace mucho o bien, la verdad es que nunca pudo exhibir…

Para mal de males hoy están convenciendo a personalidades públicas independientes, con el sólo afán de intentar lavar su imagen y capturar votos de independientes.

Por otra parte, el mundo de la civilidad, navega por aguas confusas y en ella reina la dispersión.

Lo que muchos confiábamos y esperábamos con ansias, ilusoriamente quizás, hasta aquí no es más que, un séquito de grupos de independientes que, hasta donde uno puede auscultar, en la mayoría de ellos, han olvidado o no han entendido el necesario espíritu de unidad, la rigurosidad en los contenidos y una indispensable metodología de trabajo que permita a través de un diseño de gestión ordenar las temáticas que de verdad salgan de las organizaciones sociales, que permitan elegir candidatos que dé cuenta de la diversidad social, intelectual, de intereses, étnicos y culturales.

Hoy, en este ámbito se puede observar algunos grupos cerrados, academicistas, con síndrome de la intelectualidad, mirándose al espejo ente sí y con graves riesgos de quedarse en propuestas sesgadas, ajenas a lo que la ciudadanía quiere y espera.

Por otro lado grupos que caen en un populismo representativo, en donde poco se puede observar que quieran efectivamente sumar propuestas, sino que quedarse en levantar ídolos de barro, sin sustento real.

Poco va quedando de espíritu unitario de visión integral de entender que si no se logra una sola lista de independientes por distrito, a lo largo de todo el país… los nubarrones en el cielo pueden dar como cosecha de la ineptitud, una lluvia de frustraciones para toda la ciudadanía.

Basta sumar y restar, la derecha en una sola lista homogénea en esto, puede sacar 30%

Los llamados partidos opositores, hasta aquí llevan tres listas y los movimientos sociales hoy suman a lo menos, otras siete listas.

Urgente, para evitar tal catástrofe y retomar el camino al que aspira una ciudadanía más consciente, generosa y sensata, hay que levantar de verdad la bandera del cambio, la bandera de la dignidad y enarbolar el escudo de la unidad.

Si bien queda tiempo para modificar la tendencia, el camino está ripiado… y los jinetes no siempre son los mejores, pero a pesar de todo, que se puede se puede!!!

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Ciudadano independiente.

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