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La mentira como método de acción política. Por Carlos López Dawson

LA ULTRADERECHA

En Chile hay un enfrentamiento entre extrema derecha y centro izquierda. Fenómeno que ya ha pasado por Europa donde los partidos de extrema derecha han consiguiendo conquistar gobiernos, junto a los principales partidos de la derecha tradicional, en Portugal, Suecia, Finlandia, Grecia, Italia, Hungría, Polonia y Austria, y en Alemania. En América latina también se registra un fenomeno similar con las elecciones de Bukele, en el Salvador, de Novoa en Ecuador, Milei en Argentina. Los socialdemócratas pierden y la izquierda marxista tiene poca relevancia. La ultraderecha se puede dividir en cuatro categorías diferentes: ultraconservadores, populistas nativistas, autoritarios nacionalistas y libertarios. Pero, tienen en común campañas y discursos políticos llenos de falsedades, como lo que afectó a la candidata de derecha Evelyn Mathey. El discurso de odio es lo suyo.

LAS CAUSAS

La literatura que explica esta situación es amplia, pero hay puntos coincidentes. Primero, la acusación sobre la socialdemocracia el que haya promovido el neoliberalismo, al tiempo que fue desarmando el Estado de Bienestar, sin poder impedir el desempleo y ni parar el exacerbamiento de las desigualdades, el fenomeno probado del capitalismo. Luego, también puede explicarse en fenómeno por el envejecimiento de la población (https://corporacionuteusach-noticias.cl/2024/12/18/por-que-crece-la-extrema-derecha). La responsabilidad de la socialdemocracia europea en el actual crecimiento de la extrema derecha es incuestionable. Su lucha contra la izquierda y su deriva hacia el neoliberalismo y su incapacidad para contrarrestar el secuestro de la opinión pública de manos de los medios que la derecha controla. Ello, al mismo tiempo, ha facilitado el discurso xenófobo, ya que los beneficios sociales de los nacionales se consideran amenazados por los inmigrantes. Esta reacción es antigua, de hecho, Hitler la institucionalizó. Pero, además, la socialdemocracia ha perdido influencia no sólo en el ámbito económico, sino también en el terreno político e ideológico, y la hegemonía cultural, que consiguió durante gran parte del siglo XX, ya no es la misma. Ahora con Donald Trump, que desprecia a la socialdemocracia, se consolida el posicionamiento de la extrema derecha en el mundo. El doble triunfo electoral de Trump, primero el 2016 y ahora el 2024, encuentra parte de su explicación en el descontento de los trabajadores, que perdieron sus puestos de trabajo o que han visto disminuidos sus ingresos, como consecuencia de la exportación de las empresas manufactureras a China y otros países de bajos costos salariales. Trump les ofrece recuperar los empleos. Pero, también, su triunfo obedece a la aceptación ciudadana de un discurso fundado en el patriotismo, la raza, el origen étnico, junto al rechazo de las reivindicaciones identitarias (derechos de las mujeres, LGTB+, matrimonio homosexual, entre otros). En América Latina también crece la extrema derecha y se debilita el progresismo, en tanto el discurso de odio no tiene parangón. El nacionalismo y el etnicismo son dos conceptos clave en la geopolítica que han tenido un impacto significativo en el cambio de las fuerzas políticas en muchos países. El nacionalismo es un sentimiento de pertenencia y lealtad a una comunidad nacional, basada en la identidad cultural, étnica o lingüística. Puede manifestarse de diferentes formas en diferentes contextos, pero suele involucrar el deseo de preservar la autonomía y la identidad nacional. Del mismo modo la explotación de la idea de raza, en especial de razas superiores influyen en muchas personas, especialmente de niveles culturales inferiores a la media. El etnicismo se refiere a la idea de que la identidad étnica es la base de la identidad política. Esto puede llevar a la exclusión de aquellos que no se consideran parte de la "nación" o "etnia" dominante. En EE.UU. hay un discurso supremacista blanco y en Israel la idea que los judíos son el pueblo elegido por Dios, por lo tanto, superiores al resto de los humanos. A esta compleja realidad, se agrega hoy día la multiplicación de la delincuencia y el narcotráfico, que recorre todos los países de América Latina y del mundo, y que ha sido difícil enfrentar. La fragilidad económica, el aumento migratorio, la delincuencia y el narcotráfico, junto al debilitamiento político del progresismo, en sus diversas expresiones, han favorecido el crecimiento de la extrema derecha. Así las cosas, la extrema derecha encuentra en Trump, Milei, Bolsonaro y Bukele sus referentes para avanzar por un camino populista, de carácter neofascista. Ofrece mejorar la economía, profundizando el libre mercado; rechaza el multilateralismo de Naciones Unidas; dice defender a los nacionales frente a los inmigrantes; anuncia que terminará con los derechos LGTB+, las libertades de las mujeres y el matrimonio homosexual; asusta a la ciudadanía con ampliar la represión y las cárceles de extrema seguridad, dejando de lado toda consideración sobre los derechos humanos. Es cierto que Petro en Colombia, Lula en Brasil y Boric en Chile resisten, pero en medio de inmensas dificultades, con minorías parlamentarias, junto a una prensa y un poder empresarial, que los acosa implacablemente y frena sus reformas, teniendo además presente e fantasma del lawfare.

PORQUE PREOCUPARSE

La derecha siempre ha defendido los intereses de los propietarios de los medios de producción, de los que tienen o concentran la riqueza y lo hacen porque creen que eso es lo natural, pero a diferencia de la extrema derecha lo hacen abiertamente y con métodos democráticos, En cambio la extrema derecha utiliza la violencia y la mentira. La derecha y la extrema derecha comparten algunas similitudes, pero también tienen diferencias significativas. Ambas posiciones políticas suelen enfatizar la importancia de la libertad individual y la economía de mercado. Pueden compartir valores conservadores en temas sociales. A menudo se oponen a políticas que promueven la igualdad económica y social. Pero, la derecha puede ser más moderada en sus posiciones, mientras que la extrema derecha tiende a ser más radical y conservadora. La extrema derecha a menudo promueve un nacionalismo extremo, mientras que la derecha puede enfocarse más en la economía y la seguridad nacional. La extrema derecha puede cuestionar la democracia liberal y promover formas autoritarias de gobierno, mientras que la derecha generalmente acepta la democracia como sistema político. La extrema derecha suele ser más restrictiva en temas de inmigración y diversidad cultural, mientras que la derecha puede tener posiciones más variadas al respecto. La extrema derecha a menudo se asocia con la violencia política y el terrorismo, mientras que la derecha generalmente no. La extrema derecha le da lo mismo la ley, si es necesario violarla lo harán y Trump es el mejor ejemplo. Algunos de los rasgos característicos de la extrema derecha incluyen Ultranacionalismo: Un enfoque extremo en la identidad nacional y la preservación de la cultura y tradiciones nacionales. Autoritarismo: Un enfoque en la ley y el orden, con frecuencia acompañado de una mayor represión de las libertades individuales. Populismo: Un enfoque en la voluntad del pueblo y la crítica a las élites políticas y económicas, ofreciendo soluciones imposibles como verdaderas. Algunos partidarios de esta última visión son además misóginos, intolerantes, xenófobos y supremacistas.

NUEVAS ESTRATEGIAS DEMOCRÁTICAS

Frente a este preocupante crecimiento de la extrema derecha, los demócratas, y en especial el progresismo, están obligados a un replanteamiento ideológico y político, que denuncie el neoliberalismo, garantice transformaciones en favor de la igualdad económica y social, se comprometa con la democracia representativa y directa, asegure las libertades de las mujeres y disidencias sexuales, y coloque el énfasis en el reencuentro con el mundo popular. Es necesario promover políticas que beneficien a los sectores más vulnerables de la sociedad, como la clase media baja y los trabajadores informales. Reforzar el papel del Estado en la provisión de servicios públicos y la protección social, en oposición a las políticas neoliberales promovidas por la derecha. Fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas y la construcción de políticas públicas. Abordar los problemas de desigualdad económica y social, así como la inseguridad ciudadana, mediante políticas públicas efectivas y la promoción de la justicia social. Construir puentes entre diferentes sectores de la sociedad, promoviendo un enfoque más integrador y menos polarizador que el de la extrema derecha. En Chile las fuerzas democráticas enfrentan una competencia electoral intensa, tanto desde la derecha tradicional como desde la extrema derecha, lo que requiere estrategias políticas y electorales efectivas, tales como encontrar formas de conectar con los votantes y abordar sus preocupaciones y necesidades de manera efectiva, más allá de las ideologías y los discursos políticos tradicionales.

DENUNCIAR EL DISCURSO DE ODIO

Es común en los discursos de extrema derecha el discurso de odio que promueve una retórica antiinmigración y antipolítico. También se presentan como misóginos e intolerantes, contrarios a la inmigración de razas no blancas. Por lo tanto, son racistas. Creen que el pasado fue mejor, es decir carecen de pensamiento crítico. Lo que hoy sucede en EE,UU, es un recordatorio de ello. La globalización ha creado ganadores y perdedores, y las clases medias de los países occidentales han sido las mayores perdedoras. Esto ha llevado a muchos votantes a buscar opciones políticas más radicales. La ultraderecha se presenta como una alternativa a la clase política tradicional, a la que acusa de corrupción, ineficacia y falta de representatividad. El discurso de corrupción es el más frecuente, pero carecen de autocrítica cuando, como en Chile la derecha y la ultra derecha aparecen como las más corruptas. Ahora bien, la perdida de estatus de la clase media parece ser causada por la crisis financieras y cambios sociales, como la de 2008-2009, y los grandes cambios sociales, como las crisis migratorias han levantado una preocupación en la población en todas partes, lo que ha contribuido al auge de la ultraderecha. Por otra parte, las redes sociales han jugado un papel fundamental en la difusión de las ideas ultraderechistas, para lo cual se han preparado con equipos expertos.

LA CIENCIA RESPONDE

Cabe preguntarse que hay en la naturaleza humana que lo dispone a someterse a un dictador, aunque este sea un psicópata o un estúpido o un ignorante. La ciencia ha estudiado la naturaleza humana y ha encontrado algunas razones por las que las personas pueden estar dispuestas a someterse a un dictador. Algunas de las teorías más destacadas incluyen La teoría de la "mentalidad de rebaño,": las personas pueden sentirse más seguras y protegidas cuando forman parte de un grupo grande y siguen a un líder fuerte. - La "psicología de la autoridad": las personas pueden estar condicionadas para obedecer a la autoridad y seguir a un líder que se presente como fuerte y capaz. - El "miedo a la incertidumbre": las personas pueden preferir la certeza y la estabilidad que ofrece un dictador, en lugar de la incertidumbre y la ansiedad que puede generar la democracia. - La "búsqueda de identidad": las personas pueden buscar una identidad y un sentido de pertenencia en un líder fuerte que les ofrezca una visión clara y un propósito. La ciencia también ha encontrado que la sumisión a un dictador puede estar relacionada con factores como: La falta de educación: las personas con menos educación pueden ser más propensas a seguir a un dictador. La pobreza y la desesperación: las personas que viven en condiciones de pobreza y desesperación pueden estar más dispuestas a aceptar la autoridad de un dictador y sobre todo a una promesa, aunque esta no tenga viso de realidad. La manipulación de la información: los dictadores pueden utilizar la propaganda y la manipulación de la información para controlar a la población. Todo se puede enfrentar con educación política, no con consignas, sino con cultura política y, sobre todo, con voluntad de cambio.

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