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La necesaria integración «latinoamericana» y la integración cubana. Por Alex Ibarra Peña

alex ibarra 11:50 (hace 11 horas) para míEn estos días se ha realizado una campaña comunicacional en favor del pueblo cubano, maltratado por más de medio siglo por una política de dominación impulsada por Estados Unidos. La violencia del bloqueo al pueblo cubano y la sistemática estigmatización ideológica es una de las heridas más despóticas y totalitarias que atentan a la autodeterminación legítima de los pueblos. Esta política de control imperialista la hemos visto durante todas estas décadas no sólo en Cuba, también en Chile y muchos países latinoamericanos no ha cesado el intervencionismo. La amenaza a la democracia mundial es un peligro que puede ser leída no sólo como algo de la supuesta superada Guerra Fría, es el proyecto de esa política basada en el modelo económico de la dependencia fuertemente criticada desde la teoría económica del cepalismo en el siglo pasado.

El fortalecimiento de nuestras democracias es una tarea abierta para la defensa de las autodeterminaciones de nuestros pueblos en contextos globalizados, una ideología en favor de fortalecer el «latinoamericanismo» del siglo XIX, o más bien un proyecto de integración regional en favor de una auténtica democracia que sea capaz de inhibir el despotismo intervencionista es una de las tareas que los Gobiernos progresistas deberían encabezar desde las relaciones diplomáticas reales y estratégicas.

Hay que hacer un esfuerzo por superar esta división instalada entre nuestros países sanándonos de la desconfianza y de las actitudes ultra nacionalista sin sentido, en esta línea también es necesario recuperar esa práctica de la solidaridad que en otras décadas fue característica de nuestras identidades.

Es urgente sumarse a la demanda política por fisurar el bloqueo al pueblo cubano, nuestros países soberanos tienen pendiente la instalación de un pacto que permita abrir las relaciones abiertas con el país de Cuba. Estamos en un momento de ir abandonando la dependencia hacia los Estados Unidos y hacia esa institucionalidad mundial que se arroga la dominación de los territorios. Esto no es una cuestión de levantar un conflicto bélico, la cuestión es fundamentalmente política y democrática.

Esta larga historia de abandono continental a Cuba debe ser un paso decidido y no tibio como han sido hasta ahora los apoyos de las comunidades. Creo que en el terreno de la convención constitucional habría que profundizar estas cuestiones relacionadas a la soberanía, la autodeterminación y la apertura a una Unión «latinoamericana» desde un modelo consistente que permita establecer un nuevo escenario geopolítico superador de la dependencia actual que no nos beneficia.

La relación coordinada de nuestros países hacia Cuba fisurando el bloqueo sería una robusta muestra de soberanías de nuestros países y podrían ser uno de los puntos de partida para la construcción de una integración que vaya más allá de sólo buenos modales en la diplomacia. Esta tarea pendiente con Cuba es una de las heridas profundas que siguen pendiente y urgentes de superar.

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