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La paradoja de la seguridad: cuando un inhalador abre las puertas de la prisión. Por Mario Toro

El reciente proyecto aprobado en el Senado chileno sobre la conmutación de penas ha sacudido el tablero político y social del país. En un giro que desafía la narrativa de "mano dura" que dominó la última contienda electoral, el país se enfrenta a la posibilidad de que miles de reclusos cambien sus celdas por el arresto domiciliario.

Para una administración que, bajo el liderazgo del presidente electo José Antonio Kast, cimentó su victoria en la promesa de calles seguras —llegando incluso al extremo de sumarse a la creación de una coalición armada en el país— y en el miedo al "vecino delincuente", la ironía es, cuanto menos, ruidosa.

Las Matemáticas de la "Compasión"

El proyecto de ley establece criterios específicos para acceder a este beneficio, los cuales han levantado más de una ceja en la opinión pública:

Factor Edad y Tiempo: Reclusos mayores de 70 años que hayan cumplido al menos 10 años de su condena.

Factor Salud: Padecer una enfermedad crónica.

Aquí es donde la letra chica se vuelve un megáfono. Que una condición como el asma pueda ser clasificada como una "enfermedad crónica" habilitante para la conmutación, transforma un inhalador en un potencial salvoconducto. La proyección de que más de 12.000 reos podrían verse beneficiados choca frontalmente con cualquier medida estándar de seguridad ciudadana. Liberar a tal volumen de convictos no es simplemente "descomprimir" el sistema carcelario; para los críticos, es una hemorragia en el sistema de justicia.

La Moralidad en el Senado y los Conflictos de Interés

Quizás uno de los puntos más álgidos del debate sea a quiénes beneficia esta medida. La falta de exclusión explícita y rigurosa para delitos gravísimos, como violaciones y abusos a menores, ha generado un repudio generalizado.

En este contexto, la actuación del senador Javier Macaya ha sido el epicentro de las críticas éticas. Dado que su propio padre cumple condena por abusos sexuales a menores de su propia familia, su decisión de no abstenerse en la votación ha sido vista por la ciudadanía no solo como un conflicto de interés de manual, sino como una brújula moral que apunta hacia el lado equivocado. La ironía de legislar sobre el perdón cuando el impacto es tan cercano a casa no ha pasado desapercibida.

¿Cumplimiento Alternativo o Impunidad Disfrazada?

El presidente electo Kast ha defendido la medida bajo el tecnicismo de que se trata de un "cumplimiento alternativo", intentando desligarlo del concepto de un indulto humanitario tradicional. Sin embargo, para gran parte de la ciudadanía, la conmutación se traduce en impunidad. Cambiar la reclusión por el sofá de la casa suspende la severidad de la pena ejecutada.

Los críticos traen a la memoria episodios oscuros de la historia reciente. Comparan esta retórica con el regreso de Augusto Pinochet desde Londres —quien llegó en silla de ruedas por supuestas razones humanitarias para luego levantarse al pisar la losa del aeropuerto de Santiago— o con las comisiones de Sudáfrica, donde la confesión compraba la libertad. El argumento es claro: llamar "alternativa" a la impunidad no cambia la naturaleza del hecho.

Anatomía Legal de un Eufemismo: La Conmutación de Penas

Para entender la magnitud de esta decisión, es necesario mirar la arquitectura legal del sistema judicial. Jurídicamente, un indulto perdona la pena, mientras que una conmutación consiste en sustituir una pena mayor por una menor o de distinta naturaleza. El delito no se borra, pero la forma de pagarlo a la sociedad cambia drásticamente.

El brillante eufemismo de llamarlo "cumplimiento alternativo" es una maniobra semántica digna de estudio. En el papel, el Estado argumenta que el sujeto sigue cumpliendo su condena, pero bajo otra modalidad. Sin embargo, en la práctica criminológica y penal, el fin de la pena de cárcel tiene tres pilares fundamentales: la retribución (el castigo por el daño hecho), la prevención general (disuadir a otros de cometer el delito) y la prevención especial (evitar que ese sujeto vuelva a delinquir aislándolo).

Al aplicar una conmutación masiva a 12.000 personas sin filtros rigurosos de peligrosidad, el Estado está renunciando de facto a estos tres pilares. Desmantela la garantía de seguridad pública. Es el equivalente jurídico a decir que una dieta estricta puede ser reemplazada por una "alimentación alternativa" basada en pasteles; técnicamente estás comiendo, pero el objetivo original se perdió por completo.

De los Cables Submarinos al "Escudo de las Américas"

La disonancia no se limita a la política interna. La política exterior del nuevo gobierno también parece haber navegado en aguas contradictorias durante su instalación.

Durante la transición, se generó una polémica artificial cuando Kast acusó no haber recibido información sobre el cable submarino de fibra óptica con China. Afortunadamente, gracias a la disposición democrática y republicana del presidente saliente Gabriel Boric, se pudo renovar el diálogo y concluir el traspaso de gobierno con Kast sacando lecciones y conclusiones constructivas. Pese a ello, la excusa inicial de que "aducción no es información" sonó más a un juego de palabras para justificar un giro geopolítico abrupto que a una queja administrativa real.

El Tablero Diplomático: Soberanía de Papel

Este rechazo deliberado a la influencia asiática fue la antesala de lo que finalmente se materializó en la ya celebrada cumbre denominada "Escudo de las Américas" en Estados Unidos. Aquí es donde el concepto de "patriotismo" chocó duramente contra la pared de la geopolítica.

Haber asistido a esta cumbre con una actitud de evidente sumisión frente a la administración de Donald Trump ha dejado ramificaciones diplomáticas críticas para Chile. La diplomacia internacional se basa en el pragmatismo y la autonomía estratégica; históricamente, Chile había mantenido una política de Estado que buscaba el equilibrio: ser amigo de Washington no obligaba a ser enemigo de Beijing. Al alinearse incondicionalmente bajo el "Escudo" estadounidense, el gobierno ha arriesgado transformar a Chile en un simple peón dentro de la guerra fría tecnológica y comercial.

El Precio de la Cumbre: Las Consecuencias Comerciales Directas

La adhesión incondicional a las directrices de Washington no tardó en pasar factura en la economía real. Al asumir compromisos de exclusión tecnológica y alineamiento geopolítico, el "Escudo" dejó a Chile expuesto frente a China, su principal socio comercial histórico. Las represalias, aunque disfrazadas de burocracia, han sido inmediatas y severas:

El Freno a la Agroindustria: Las exportaciones estrella del país, como las cerezas y los vinos, comenzaron a enfrentar repentinas "barreras fitosanitarias" y mayores tiempos de retención en los puertos asiáticos. Lo que antes era un flujo ágil, hoy es un cuello de botella que amenaza con pudrir las ganancias de miles de productores locales.

Incertidumbre en el Cobre y el Litio: Al ser China el principal comprador de minerales chilenos, cualquier enfriamiento diplomático presiona a la baja los contratos a futuro y frena la inversión extranjera directa en plantas de procesamiento de litio, estancando el desarrollo de valor agregado en el país.

El Espejismo del Reemplazo Estadounidense: La promesa implícita de que Estados Unidos absorbería las pérdidas comerciales no se ha materializado. Washington busca asegurar su propia cadena de suministro estratégico, pero no tiene la capacidad de demanda interna para sustituir de la noche a la mañana el apetito del mercado asiático por los productos chilenos.

La Paradoja Soberana: Entregar las decisiones de infraestructura crítica y alianzas estratégicas a los designios de potencias extranjeras, sufriendo pérdidas económicas millonarias en el proceso, es exactamente lo opuesto a defender a la "nación". La ironía final es asombrosa: el mismo discurso político que clama defender la soberanía nacional —incluso armando coaliciones internas— parece estar dispuesto a hipotecar la autonomía del país y el bolsillo de sus exportadores en el extranjero, envuelto en la bandera del patriotismo.

Conclusión

El miedo, una herramienta tan efectiva durante la campaña para desconfiar del inmigrante o del vecino, ahora ha cambiado de bando. Hoy, el temor de la ciudadanía no proviene de las fronteras, sino del propio Senado y de un Ejecutivo que parece dispuesto a abrir las puertas de las cárceles mientras cierra las de una política exterior independiente. Conmutar penas para miles, promover brazos armados internos y ceder autonomía estratégica a costa de la propia economía nacional no parecen los pilares de un país más seguro o más fuerte, sino los de un país que se queda a merced de favores políticos y potencias extranjeras.

Cuadro: La Asimetría del "Escudo" – Estructura de la Dependencia Comercial:

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"Como se evidencia en el cuadro adjunto, la retórica de cooperación que envuelve a cumbres como el ’Escudo de las Américas’ choca frontalmente con la cruda realidad de nuestra balanza comercial y estructural. No estamos ante una alianza de pares, sino frente a una arquitectura diseñada para blindar la dependencia. Mientras la región, y en particular zonas de sacrificio y extracción como el Maule, continúan exportando naturaleza con escaso valor agregado, los centros hegemónicos aseguran el control de la tecnología, las rentas y la infraestructura crítica. Este ’escudo’, más que proteger nuestras democracias, actúa como la coraza jurídica y política que garantiza la continuidad del saqueo y la perpetuación de un modelo de desarrollo subordinado."

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