“Yo soy Jehová tu Dios,
que te saqué de la tierra de Egipto,
de casa de servidumbre”.
(Exodo 20.2. RV)
Uno de los libros que trae parte de los textos más antiguos de la Torá, el libro sagrado de los judíos que es parte de los libros veterotestamentarios de la Biblia, muestra una imagen de Dios en la cual aparece liberando, quizá esta concepción experiencial de Dios sea más antigua que la de Dios creador que aparece en el Génesis. El Exodo es parte de esos libros que pueden ser considerados como históricos, refieren a una experiencia de un pueblo, que fue transmitida oralmente y recogida también en libros que para los creyentes de dos grandes religiones monoteístas tienen el carácter de ser sagrados.
Esta concepción del “Dios liberador” constituye una gran tradición intelectual, teológica, filosófica, religiosa y popular que tuvo un importante mensaje de salvación en años oscuros de América Latina en los cuales asediaba la muerte y las injusticias que oprimían a los pueblos en esas dictaduras que fraguaban el régimen económico neoliberal. Grandes teólogos como Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Joseph Comblin, Juan Carlos Scannone, Enrique Dussel, Rolando Muñoz, recurrieron a la tradición bíblica judía y también a la experiencia de Jesucristo en el contexto de opresión e injusticia que representaba el poder de Roma. La figura central del cristianismo remecía las estructuras del poder, en cuanto ejercía actos de rebeldía: “Este hombre ha estado llevando al pueblo por mal camino al decirles que no paguen los impuestos al gobierno romano y al afirmar que él es un Mesías” (Lucas, 23.2. NTV).
La teología de la liberación causó un impacto teórico impulsando otras reflexiones como la filosofía de la liberación y la sociología de la liberación, entre otras manifestaciones del pensamiento crítico que enfrentaba el poder de las dictaduras que oprimían a nuestros pueblos. La imagen de la liberación de la opresión funcionó como un mensaje de esperanza a partir de la praxis de varios sacerdotes y comunidades de bases que eran parte de las poblaciones en los centros urbanos que también tuvo presencia en comunidades rurales y campesinas.
Esta teología latinoamericana tuvo duras críticas desde las autoridades jerárquicas de la iglesia vaticana, los libros de Gutiérrez fueron sancionados en varios documentos oficiales de la década de los ochenta, años en que varias Congregaciones poderosas como las del Opus Dei y los Legionarios de Cristo iban tomando el control ideológico, asumiendo esos postulados teológicos que son parte del discurso de la prosperidad que hoy parece una lengua común al interior de las iglesias católicas y cristianas de origen protestante.
Actualmente en América Latina ciertas congregaciones católicas se han convertido en una suerte de “guía de espiritualidad” para los presidentes que asumen visiones fundadas en un integrismo religioso conservador. Hay cierto blindaje teológico que impone una vida cívica orientada desde una concepción del sacrificio justificando un modelo político que busca justificar ese régimen que busca seguir la lógica conservadora que naturaliza una predica en donde se vuelven a instalar estructura de dominación en donde al pobre no le queda más que seguir sufriendo, mientras a su clase opuesta le es lícito disfrutar de los privilegios. La fiesta de pascua es momento para reflexionar que cuando un pueblo vive la opresión es lícito que lleve a cabo su liberación.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra
