... al rector Nelson Vásquez Lara
¿Qué Universidad requiere hoy Chile con urgencia? ¿Para qué la Universidad en tiempos de penuria y nihilismo de todo tipo? ¿Cómo una Universidad chilena puede iluminar a su propio pueblo y con ello dar una señal por donde debamos caminar todos unidos? ¿Por qué ciertos líderes internacionales están en guerra contra las universidades: como Trump, Milei o Ayuso? Muchas preguntas que intentaré responder en la medida de lo posible en este breve texto para los lectores de Le Monde diplomatique.
Si inicio este texto será por el final, a saber, algunos líderes políticos actuales y ya generalizados por todas partes de este pequeño planeta, que son como copias de un fractal entre sí, intentan restringir el quehacer propio de una universidad por medio de la estrategia de “estrangular su presupuesto” y con ello quieren ‘redirigir’ a dicha Universidad a su miope esfera ideológica de turno. Lo hace Trump contra la Universidad de Harvard, Ayuso contra la Universidad Complutense de Madrid, Milei contra la Universidad de Buenos Aires y un largo etcétera. Y lo que a ellos más les molesta de "sus” Universidades, porque son “sus” universidades, es la libertad humanista de expresar una cierta voz de los tiempos que busca construir pueblo desde una mirada colegiada y bella de lo que yo llamaría una Barca del NosOtros. Ellos son enemigos mortales de las Universidades como Barcas del NosOtros, no quieren saber, por tanto, nada de las Humanidades ni de las Artes.
Esa mirada de una Universidad se expresa hoy, más que nunca, desde el horizonte que abren las Humanidades y las Artes desde cierto lugar concreto que se encarna y adquiere vida. Hoy es tiempo de otro tipo de rectores y equipos de gobernanza universitaria. No más ingenieros, economistas, científicos, abogados, etcétera; ellos ya han dado mucho de sí a lo largo de años y han posibilitado que las Universidades actuales estén donde estén, ellos con sus equipos han expresado un modo de ser universitario en el extranjero y en Chile y que se consolidó, pero que hoy ya no es suficiente para continuar, pues lo que se requiere hoy son rectores y equipos, que sin olvidar la importancia de lo económico para dar sostén a la institucion en el tiempo, junto con la investigación y la enseñanza, puedan garantizar una visión de país y con ello crear una cierta ética y política de hacer las cosas: desde cierto lugar determinado iluminado a su entorno es como se es Universidad. Y esto hoy solo lo logran y garantizan las Humanidades y las Artes y esto es algo que se está visibilizando en distintos tipo de instituciones.
Una Universidad que desde las Humanidades y las Artes, orienta a los chilenos por el lugar que deben caminar los unos con los otros juntos en tiempos del nefasto, destructivo y nihilista “odio al otro”; es decir, estamos ante la Universidad de nuestro presente. Las Humanidades y las Artes no son un relleno externo y accidental a lo universitario; tampoco se refieren a ciertas carreras o disciplinas o artes que se cultivan y que se imparten en un centro de estudios con relación directa o indirecta con las Humanidades y Artes, sino que implican un modo de hacer universidad en sentido pleno y con ello se forja una ética y política para construir una Barca del NosOtros.
Las Humanidades nos muestran un modo de ser del hombre, desde su historia a una reflexión crítica y creativa de lo que debemos ser los unos con los otros para darnos un planeta más amable que como una Barca pueda navegar en tiempos de incertidumbre y malestar de la mejor forma posible; y, lo que es fundamental destacar, esa Barca siempre se manifiesta desde las Artes, porque son ellas y solamente ellas las que nos dan alegría y bienestar de poder atravesar estos mares actuales a veces tan tempestuosos. Esas Artes se expresan de múltiples maneras, se pueden vislumbrar desde un modo de tratar al otro con cordialidad, saber que se debe comer con cierto estandar en cualquier lugar o recinto universitario, que es fundamental el ocio para que las clases y la investigación florezcan en plenitud, que el clima laboral de todos entre todos debe estar a la altura de personas con sueños, valores y visión que invitan a construir en conjunto, en donde todo se vuelve estético para convivir a gusto: desde los baños, jardines, restaurantes a espacios de todo tipo desde laboratorios a aulas y pasillos, etcétera, están tocados por un estilo que en su unidad dan un sentido de pertenencia y de jovialidad y, a la vez, de una Barca que navega con todos en los diversos mares posibles. Y así esas Artes se muestran desde el habitar de lo urbanístico a la sensación sonora musical que nos indica el ritmo a seguir dentro del marco de referencia de la plástica y pintura como el de las letras con sus metáforas para ir encarnando una Universidad que, en su materialidad socio-histórica, y siempre está abierta a todos y al futuro que nos constituye desde nuestro presente.
En ese marco de las Artes en sentido amplio, desde, por ejemplo, flores en sus espacios internos a árboles en los jardines de sus campus, desde ricas comidas para toda su comunidad junto a servicios confortables como baños y espacios públicos, surgen las Artes con mayúsculas que crean un valor agregado para la comunidad y con ello lo republicano crece y construye efectivamente Barca del NosOtros en medio de una singular ciudad, es decir, siempre desde un lugar determinado, como por ejemplo ha sido el caso de Valparaíso. En un lugar constitutivo de Chile y abierto al mundo, desde siglos, una Universidad ilumina desde su marco estético y con una visión humanista de amor al otro y todo lo otro; y de este modo se produce un espacio-tiempo de la enseñanza de calidad en la formación de grandes profesionales y, también, la investigación de alto nivel que nos puede permitir vivir mejor en tiempos muy complejos. Y eso es lo que ha acontecido por casi ya un siglo con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, fundada en 1928. Ha sido un Faro desde Valparaíso al mundo.
Chile hoy, en estos tiempos de tanta polarización absurda que produce violencia y malestar generalizado entre los suyos, necesita Universidades robustas que sean instituciones sólidas en el tiempo y, a la vez, plásticas y dinámicas para que desde su carácter histórico se pueda abrir un futuro con verdad para todos, un futuro que se fragua día a día en un presente situado y con ello se va construyendo confianza para ir levantando desde su espacio y tiempo institucional un pueblo formado y que sabe con dignidad construir entre todos modos de vidas valiosas en tiempos de pobreza espiritual, la peor de todas las pobrezas. Y ese marco, ese horizonte institucional de una Universidad del presente, es dado por la solvencia cultural de las Humanidades como un modo de andar en conjunto, de la mano de sus Artes que nos posibilitan e impelen a vivir en este planeta también con alegría, fruición y jovialidad entre todos.
Y esto es lo que se vive en rectorías que, con decisión y sin vacilar, saben lo que tienen que hacer, a saber, desde un marco humanista y estético, siempre ir construyendo con todos sus miembros y sabiendo, en ello, dar cabida a la diferencia de un modo grato, sin temor y, a la vez, seguro, por donde todos debemos construir comunidad ético-política de modo jovial enraizado en la cultura de todos NosOtros.
Y una Universidad como la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en estos tiempos, con la actual rectoría que encabeza Nelson Vásquez Lara, va navegando con las banderas bellas y profundas de las Humanidades y las Artes para ir creando valor de lo público, porque de este modo, desde Valparaíso a Chile y más allá, podemos albergar, con razones fundadas, que se va por buen camino.
Playa Ancha, 13 de noviembre de 2025
