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La urgencia histórica de construir un “NUNCA MÁS” diferente. Por Nicol A. Barria-Asenjo

Entender el nexo entre Estados Unidos y Chile requiere de 2 cuestiones obligatorias e imposible de evitar considerar. Por un lado, el contexto histórico; guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, probablemente el lector se preguntará ¿Qué tipo de relación tiene Chile en ese contexto? La respuesta es medianamente sencilla; cuando comenzó el periodo que he de llamar “re-conquista e imposición neoliberal”, también comenzaron poseer atractivos los países con materia prima y escaso “progreso”. En ese entonces, se vivencia un proceso político-económico donde 2 potencias disputaban el alcance y dominio territorial global. En suma, el foco nuevamente fue en la toma de posiciones geográficas cruciales, que contarán con materias primas para así aumentar su acumulación económica y aumentar sus riquezas y por tanto su posición de poder por sobre la competencia. En este contexto, Estados Unidos se dio cuenta de que tenia un patio trasero lleno de posibles riquezas para explotar; Latinoamérica.

El segundo punto a considerar es el proceso de ideologización que se comenzó a desarrollar a finales del siglo XIX, el paso del siglo XIX al siglo XX no solo es interesante por el traspaso en la relación con la economía y las relaciones socio-políticas que se desplegaron, sino también, porque la efervescencia del cambio y la ansia por el crecimiento y poder lograron reforzar solo la posición de potencia de algunos países y en consecuencia someter a la calidad de explotado o laboratorio a un gran número de países dentro de los cuales se encuentra Chile.

Plan Camelot, fue el nombre bajo el cual se comenzó a articular una investigación profunda de espionaje a Chile por parte de Estados Unidos. El objetivo de este plan era evidentemente político y fue falsamente disfrazado de intelectual e investigativo, mediante ese disfraz se logró el objetivo inicial. Pero, ¿Cuál fue el objetivo de este plan? El verdadero objetivo era eliminar cualquier posibilidad de revolución o posición subversiva a los planes que se tenían con el país; mediante el espionaje se pretendía estudiar el estado de la situación chilena y el panorama político que se vivía de norte a sur, con esta investigación en profundidad, los equipos de inteligencia podrían constatar que su deseo de mantener un laboratorio tranquilo, abierto y disponible para su explotación y dominación fluía según lo esperado.

El pensamiento crítico del siglo XX marcado por la llegada del marxismo como crítica económica y política, aparece como espectro, como una linea teórica y una perspectiva que era necesaria en aquel momento histórico y por tanto, llegó en el momento perfecto; un panorama lleno de cambios económicos y acentos a los procesos económicos con sus desenlaces ideológicos. Según Göran Therborn (2020) “el marxismo es el único pensamiento que ha tratado de captar las contradicciones y la dialéctica de la época moderna en contra de la simple afirmación moderna del liberalismo y en contra de la negación del conservadurismo, o del anarquismo. Sin embargo, el pensamiento crítico no se reduce al marxismo y gran parte del marxismo no ha constituido un pensamiento crítico. Necesitamos una perspectiva mucho más amplia, mas reflexiva, mas autocrítica” (p. 5 y 6)

Si el clima era tenso y de incertidumbre para Estados Unidos la llegada de Allende a la elección presidencial por tercera vez luego de ofrecer durante su candidatura una “REVOLUCIÓN” reviviría la figura de caída de objetivos, tras lo cual, comenzaron a incrementarse las relaciones de dominación y compromiso entre Chile y Estados Unidos.

La maquinaria desplegada en este momento, era solo de intervención política, se evitaba que Allende llegará a la presidencia. El embajador de Estados Unidos en Chile entre los años 1967 y 1971, Edward M. Korry (1998) señalaba que:

“Hoy día en muchas áreas de las políticas públicas las ideas fluyen desde Chile hacia Estados Unidos. Puede que el origen de éstas sea norteamericano —al fin y al cabo, todos bebemos de fuentes que no hemos cavado—, pero en la actualidad son ustedes quienes están obligando a muchos expertos mundiales a reconsiderar sus nociones sobre crecimiento, responsabilidad fiscal, manejo monetario, privatización y ven- tajas comparativas. De manera que “Chile en los Estados Unidos” constituye un tema tan pertinente ahora como lo fue en los años sesenta (…) En las elecciones parlamentarias celebradas en Chile en 1969 la CIA gastó US$ 50.000 en contribuciones a candidatos de diversos partidos, sin que lo supieran los beneficiarios; en 1975 la Comisión Investigadora del Senado hizo circular el rumor —que trascendió a nivel mundial— de que la cifra ascendía a US$ 350.000, ignorando deliberadamente la diferencia por todos conocida entre “autorización” y “gastos”; yo había recortado el ambicioso programa de la CIA hasta disminuirlo a una fracción del original. En 1970 dicha entidad gastó US$ 35.000 en operaciones encubiertas y US$ 90.000 en una campaña de propaganda que, según informé por cable a Washington, no sólo permitía advertir a las claras la autoría de la Agencia, sino que además le aportaría votos a Allende, el supuesto blanco de la ofensiva” (p.21, 24 y 25 )

La maquinaria política de intervención y ajuste acorde a la dirección que guardara la estabilidad para los planes de Estados Unidos no solo tuvo lugar en Chile, estuve presente en Africa, Italia, Grecia, en periodos similares a lo ocurrido en el Estado de Chile[1].

En retrospectiva Korry (1996) nos dirá que en ese proceso histórico predominó “el vergonzoso comportamiento disfuncional de las elites en Washington, de los historiadores en las universidades y cientistas políticos, así como de los editores y reporteros que más tarde estuvieron dispuestos a participar en una orgía de fabricación de mitos” (p.36)

En un salto histórico es necesario recordar el clima estudiantil en la década del 60, si durante el transcurso del 2000 al 2019 los estudiantes secundarios y universitarios jugaron roles centrales, la cuestión en retrospectiva no tiene grandes diferencias.

Según Patricia Verdugo (2008) en esta época histórica: “los jóvenes aparecieron en el escenario político social con un papel clave. En la Universidad de Concepción, el MIR los seducía con su discurso revolucionario y armado. En la Universidad Católica de Santiago, en 1967, la “toma” de los estudiantes exigiendo reformas democráticas dobló la mano del propio Vaticano. Y como un hito de la historia quedó el gran lienzo que pusieron los universitarios y que por muchos días coronó el frontis de la casa central, en la principal avenida de la capital: “El Mercurio Miente”. En la Universidad de Chile, el ya legendario pedagógico simbolizaba la ebullición universitaria. Los jóvenes querían cambios reales y profundos. Y querían participar en la construcción de esos cambios. Se sentían potentes y capaces de hacerlo” (p.34)

En su libro “Allende: Cómo la Casa Blanca provocó su muerte” Patricia Verdugo cuenta que en el año 2000 la CIA tuvo presión no esperada y tras esa presión se logró tener acceso a nuevos documentos sobre su nexo con Chile. Antes de la victoria de Allende, bordeando el año 1967 se publicó una investigación de Roy Hansen -consultor de la Rand Corporation- como resultado de 3 viajes a Chile en los cuales entrevistó a 200 importantes civiles, a 58 generales en retiro y un número importante de oficiales en servicio, bajo el titulo “Military Culture and Organizacional Decline: A Study of the Chilean Army”, el previamente mencionado Plan Camelot desplegaba su objetivo real; “El Pentágono contrató a la American University de Washington D.C con el objetivo de realizar un estudio sociológico. Objetivo: estudiar a la sociedad chilena para conocer su “Capacidad política revolucionaria” y medir su “Capacidad de represión”. Se trataba en suma, de una gran operación de espionaje sobre todo Chile. Con un presupuesto inicial de cinco millones de dólares, el proyecto contemplaba una masiva contratación de sociólogos, antropólogos, economistas y geógrafos para hacer un detallado “mapa ideológico” de Chile, midiendo con exactitud “los factores potenciales de insurrección” (Verduro, 2008, p. 32)

Es posible pensar entonces, en este proceso histórico entendiendo que la complejidad de cualquier análisis se ve estructurada desde la barrera documental, si recién en el 2000 una parte de los documentos escondidos bajo 4 llaves lograron ver la luz y quedar como material histórico ¿Cuanto mas prevalece escondido y encripta misterios importantes a la hora de entender el devenir de aquellos tiempos? No es posible la reconstrucción histórica desde el vacío documéntale existente aun en nuestros dias. La censura, represión, muerte y silencios abruptos (recordemos que en las Fuerzas Armadas durante la dictadura muchos oficiales fueron obligados a dispararse) guardan partes de los sucedido, intentamos en pleno siglo XXI armar un rompecabezas con menos de la mitad de las piezas que nos permiten entender el por qué de lo sucedido en un rincón del globo, en un pais tan pequeño y extraño como Chile.

Según Enzo Traverso, en su texto “Memoria y Conflicto. Las violencias del siglo XX” refiere que; “En otras épocas, si hubiéramos realizado sondeos de opinión a intelectuales y preguntado cuál es el rasgo fundamental del siglo XX, habríamos recibido respuestas como «la revolución», «el socialismo» o «el progreso científico y técnico»; pero ahora la respuesta mas común suele ser «la violencia». Para aproximarse a esta cuestión, se podría partir de las reflexiones que el historiador Eric Hobsbawm apunta en su libro Historia del siglo XX. 1914-1991 (2000). Eric Hobsbawm habla de la barbarie como un elemento central en la historia del «siglo breve». Para argumentar su caracterización, recuerda una investigación estadística realizada por el consejero del Departamento de Estado norteamericano, Zbigniew Brzezinski, en la cual afirmaba que, entre 1914 y 1990, las víctimas de guerras, genocidios y violencias políticas fueron, en todo el mundo, ciento ochenta y siete millones de personas. Esta cifra abarca el período transcurrido entre 1914 y 1990, es decir, entre la Primera Guerra Mundial y la caída de la Unión Soviética, lo que quiere decir que hay otros genocidios y otras guerras que no son tenidas en cuenta en este cálculo. El historiador reflexiona sobre este dato y concluye: «eso significa dos veces la población europea en la mitad del siglo XVIII». Para visualizar lo que significa una cifra de ese tipo, podríamos pensar en un gigantesco cementerio que ocupara la extensión de España, Francia y Alemania juntos, lo que puede darnos una idea de lo que significa la violencia del siglo XX. A su reflexión añade que si el mundo de hoy no llegó a estar totalmente sumergido en la violencia, si no hubo una caída total y definitiva en la barbarie, fue debido esencialmente a la vigencia de algunos valores fundamentales heredados de la Ilustración” (P.1)

Inevitablemente el significante violencia ha quedado marcado por el siglo XX, hoy en el siglo XXI por ejemplo, no podemos pensar en violencias políticas sin relacionarlo o compararlo con lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial. Para hablar de masacre o genocidio, el primer punto de referencia permanece siendo la violencia nazi contra la población judía; los campos de concentración y todo el horroroso e inhumano panorama que creo Alemania de la mano de Hitler.

Con la breve revisión histórica que hemos emprendido, sin afán de incluir todos los datos e hitos importantes que marcaron puntos de inflexión en la historia del país y sobre todo en la relación que hay entre Chile y Estados Unidos, hemos de poder identificar con claridad algunos de los intereses a la base.

La situación actual permanece entre una idealización del pasado y una ilusión sobre el futuro, durante el reciente pasado 2021, fuimos testigos de nexos y encuentros que revivieron el pasado; el viaje del candidato José Antonio Kast a EE.UU. reuniéndose con personajes importantes. Afortunadamente esos movimientos de lo público que buscan demostrar que los eslóganes de progreso vienen por el lado de la derecha y el vinculo fuerte con EE.UU, reviven los traumatismos de épocas pasadas, e invitan a construir nuevas formas de porvenir.

La tarea actual que tienen el presidente Gabriel Boric en el país, es compleja; el escenario en el cual tendrá que movilizar algunas de sus propuestas es obscuro. Sin embargo, es necesario el persistir y resistir sin ceder ante las presiones. Es necesario reformular el prisma interpretativo de nuestra propia historia; construir nuevas formas de violencia acorde a la condición actual de la historia de la humanidad porque al mantener los debates teóricos y conceptuales en relación con el siglo XX, o en el caso de Chile comparando cualquier forma de violencia con lo ocurrido en la dictadura militar, permite que la invisibilización y normalización de violencia se vuelva cotidiano. Debemos mirar de cara a la nueva violencia política que avanza silenciosamente y ponerle nombre, es necesario ampliar los debates y recuperar los espacios perdidos para desde allí construir algo profundo y divergente.

REFERENCIAS

Traverso, E, Memoria y conflicto. Las violencias del siglo XX. Recuperado de: https://www.cccb.org/rcs_gene/traverso.pdf

Therborn, Göran (2000) Pensamiento crítico del siglo XX. Nº3, vol III; Theorethikos. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/116/11630310.pdf

Korry, Edward M (1996) LOS ESTADOS UNIDOS EN CHILE Y CHILE EN LOS ESTADOS UNIDOS. UNA RETROSPECTIVA POLÍTICA Y ECONÓMICA (1963-1975). Estudios Públicos, 72. Disponible en: https://www.cepchile.cl/cep/site/docs/20160303/20160303183729/rev72_korryconf.pdf


[1] Según Edward M. Korry (1998) En apariencia, las elecciones de Italia en 1948 y las de Chile en 1964 presentan similitudes extraordinarias, ya que en ambas una izquierda muy poderosa se enfrentó con una nueva y emergente fuerza política. En Italia, Togliatti, a la cabeza del Partido Comunista más grande del mundo occidental, era el oponente de Alcide de Gasperi, el líder democratacristia- no. Estados Unidos movilizó todos sus recursos políticos disponibles y puso en actividad a todos los sectores importantes de la sociedad norteamericana para asegurar una victoria lo más amplia posible, para luego continuar con aportes de miles de millones de dólares en préstamos y donaciones para que Italia se volviese a poner de pie. Así nació una nueva dinastía democratacristiana que gobernaría Italia por varias décadas. Como periodista informé sobre esa elección desde Turín y Milán.Al mismo tiempo, entre 1946 y 1948 el régimen yugoslavo de Tito financió, abasteció y asesoró en Grecia una campaña bélica dirigida por los comunistas para derrocar a la clase política dominante. Las fuerzas milita- res norteamericanas salvaron a Grecia, en gran parte, porque a fines de 1947 Stalin se volvió secretamente contra Tito, para sorpresa de todos lo Funcionarios norteamericanos en Belgrado, excepto de uno (p.29)

 

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