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La verdad en disputa: cómo el caso de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) expone el poder de la narrativa y la vulnerabilidad del Estado científico-técnico. Por Leopoldo Soto Norambuena

La solicitud de renuncia al Director Ejecutivo de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) revela un fenómeno más profundo y preocupante: la instalación de narrativas sin evidencia en organismos técnicos del Estado, la vulnerabilidad de la ciencia pública frente al ruido mediático y gremial, y la erosión silenciosa de la verdad institucional en Chile.

Escribo esta reflexión desde una doble experiencia: como investigador de la CCHEN desde hace más de treinta años y como Presidente de la Sociedad Chilena de Física, testigo directo de los procesos que aquí analizo.

Cuando la narrativa reemplaza a los datos

En los debates contemporáneos sobre gobernanza democrática se ha vuelto evidente que las instituciones no solo se deterioran por decisiones formales o actos autoritarios. También pueden desmoronarse cuando la evidencia es sustituida por narrativas que se imponen sin contraste, cuando el ruido mediático supera a los datos verificables y cuando la verdad institucional se vuelve prescindible.

La reciente solicitud de renuncia al Director Ejecutivo de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), el físico Dr. Luis Huerta Torchio, es un caso emblemático de cómo una narrativa sin evidencia puede imponerse por sobre los mecanismos formales del Estado. Su salida no se basó en evaluaciones técnicas, administrativas ni éticas; por el contrario, todas las cuentas públicas y los informes de Alta Dirección Pública acreditaban un desempeño del 100% de cumplimiento de metas.

Pese a esta evidencia objetiva, terminó prevaleciendo una narrativa construida durante meses por un sector minoritario de la Asociación de Funcionarios de la CCHEN (AFUCOCHEN). Esa narrativa, sin sustento técnico algún, fue reproducida sin verificación por diversos medios, que difundieron denuncias no comprobadas e incluso citaron fuentes anónimas en lugar de contrastar la información con los antecedentes oficiales disponibles. Esa misma versión fue posteriormente aceptada por el entonces ministro de Energía, Diego Pardow, quien gestionó ante la Presidencia de la República la solicitud de renuncia del director.

Así, una construcción comunicacional sin evidencia logró instalar artificialmente la idea de una “crisis institucional” y convertirla en un hecho político, desplazando decisiones basadas en mérito y desempeño, y debilitando la institucionalidad técnico-científica del Estado.

La pregunta de fondo es más profunda: ¿qué ocurre con un país cuando la evidencia se vuelve prescindible?

La CCHEN como espejo del debilitamiento de la institucionalidad técnica

La CCHEN es una institución técnica estratégica. Custodia la seguridad radiológica del país, produce radiofármacos para pacientes oncológicos, opera el reactor nuclear de investigación de Chile, desarrolla proyectos de investigación en materiales avanzados, ecosistemas vulnerables, salud, física nuclear, física de plasmas y fusión nuclear, entre otras. Colabora con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y sostiene capacidades únicas en aplicaciones nucleares y radiológicas.

No es, por lo tanto, una institución que pueda ser gobernada desde las emociones del día o desde presiones coyunturales. Su estabilidad importa al país entero.

Pese a ello, durante más de un año se instaló mediáticamente la idea de que la CCHEN vivía una “crisis interna”. Esa narrativa fue impulsada por la directiva de la Asociación de Funcionarios (AFUCOCHEN), que para ello tenía tan solo el apoyo de apenas un 30% de sus socios, equivalente a cerca del 25% del total de sus trabajadoras y trabajadores. No se trata de invalidar a un gremio; todo lo contrario. Como exdirigente estudiantil en dictadura, he defendido siempre el valor esencial de las organizaciones sociales.

Lo que preocupa aquí es otra cosa: la instrumentalización de un gremio para instalar una versión falsa de la realidad, dañando su legitimidad y, de paso, la estabilidad de una institución científica del Estado.

Hechos verificables: la distancia profunda entre la narrativa y la realidad

La distancia entre los datos y la narrativa difundida públicamente es contundente. Los hechos, contenidos en las cuentas públicas, evaluaciones de Alta Dirección Pública y convenios nacionales e internacionales, muestran un escenario diametralmente opuesto al descrito.

1. Evaluación de desempeño

El Dr. Luis Huerta accedió a sus cargos mediante concursos de Alta Dirección Pública en 2020, como Jefe de la División de Investigación y Aplicaciones Nucleares, y en 2023 como Director Ejecutivo. Sus evaluaciones fueron categóricas: 100 % de cumplimiento en sus metas y convenio de desempeño. No existe documento técnico que cuestione su gestión.

2. Dotación profesional: la “fuga de talentos” que nunca ocurrió

Mientras algunos medios hablaron de deterioro interno y fuga de talentos, la dotación creció: de menos de 270 a más de 290 funcionarios, con incorporación de profesionales de alto nivel y reposición efectiva de personal crítico. Ninguna cifra sustenta la idea de una “fuga de talentos”.

3. Radiofarmacia y salud pública

Son especialmente destacables los esfuerzos realizados, pese a las restricciones presupuestarias, para fortalecer el área de producción de radiofármacos. Bajo esta gestión se logró duplicar la producción de Yodo-131 para tratamientos de cáncer de tiroides y, mediante una alianza con CENABAST, distribuirlo por primera vez en la historia de la CCHEN a centros que nunca habían sido atendidos por el Estado en esta materia, desde Antofagasta hasta Valdivia.

4. Modernización e infraestructura

Durante la gestión del Dr. Huerta se construyó el Laboratorio de I+D de Tejidos Biológicos en colaboración con el Banco Nacional de Tejidos, infraestructura inédita en el país. Paralelamente, se modernizaron los estándares de seguridad del reactor RECH-1 con asesoría internacional, fortaleciendo capacidades de protección radiológica.

5. Cooperación nacional e internacional más allá de lo académico

A diferencia de la narrativa instalada, la CCHEN no atraviesa ningún aislamiento. Al contrario: durante esta gestión la institución fortaleció de manera sustantiva sus alianzas estratégicas. Con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) se firmaron dos acuerdos claves, uno en minería y usos del litio, y otro en investigación antártica. Se intensificaron los vínculos con la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) y la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) de Estados Unidos. También se ampliaron las colaboraciones con instituciones de Argentina, Corea del Sur, España y Tailandia, así como con universidades, centros de investigación nacionales y la Academia Politécnica Militar.

Igualmente relevante fue el impulso por conectar ciencia, gobierno e industria. Un hito inédito fue la Conferencia Interamericana de Ciencia y Tecnología de la Fusión Nuclear: Ciencia, Gobierno e Industria, organizada en agosto por la CCHEN con apoyo del OIEA, el Centro Latinoamericano de Física (CLAF-UNESCO) y la Sociedad Chilena de Física. Este encuentro reunió al Ministro de Ciencia, al Presidente del Directorio de CODELCO, autoridades de ENAMI, senadores, periodistas y a investigadoras e investigadores de Chile, América, Asia e India, consolidando un espacio de cooperación multilateral de alto nivel.

Chile recuperó protagonismo regional en materia nuclear.

6. Ciencia, investigación y desarrollo: hechos frente a la desinformación

Una de las acusaciones más reiteradas por la directiva de AFUCOCHEN es que el Director Ejecutivo habría “favorecido ciertas áreas”, particularmente la investigación, según supuestos intereses personales. Esta afirmación es incorrecta.

La investigación no sólo forma parte de las funciones legales de la CCHEN; es una de sus columnas vertebrales. Y las inversiones en investigación provienen, en su inmensa mayoría, de fondos externos concursables, no de reasignaciones internas. Eso significa: a) que no están bajo discreción del director, b) que tienen uso restringido por sus bases, y c) que no pueden destinarse a otras unidades institucionales.

Me consta personalmente que las inversiones en investigación y desarrollo durante esta administración provienen de proyectos adjudicados a la CCHEN en concursos de ANID, CORFO y un convenio con el Ministerio de Ciencia, cuyos fondos están destinados a equipamiento avanzado, contratación de investigadores y fortalecimiento de capacidades de I+D.

La administración del Dr. Huerta impulsó activamente esta estrategia de financiamiento externo, logrando hitos inéditos para la institución, entre ellos: a) un microscopio electrónico de última generación, b) un espectroscopio Raman, y c) un equipo MicroPET SPECT/CT, único en el país.

Este último equipamiento, adjudicado en un concurso FONDEQUIP Mayor de ANID, liderado por la CCHEN, articuló a 10 instituciones universitarias y tecnológicas y permitirá la creación en la CCHEN del Laboratorio Público de Imagenología Molecular (P-MICE). Este laboratorio resolverá una brecha histórica en Chile: la ausencia de herramientas integrales para estudiar funcionalidad, metabolismo, perfusión, tumores y metástasis en modelos animales, abriendo posibilidades inéditas en biomedicina, neurociencias, farmacología, radio farmacia, investigación pre clínica y formación avanzada.

Nada de esto responde a intereses personales. Responde a una visión institucional, a funciones legales y a una estrategia científica legítima.

Reflexión gremial y académica: el riesgo de la instrumentalización

Chile necesita gremios fuertes, responsables y representativos. El problema no es la existencia de un gremio activo, el problema es la pérdida de responsabilidad: cuando se emiten denuncias sin evidencia, cuando no se formalizan en canales administrativos, cuando no se verifica la información y cuando se permite que el conflicto interno se convierta en narrativa pública sin sustento.

En ciencia, y en instituciones técnicas, esto es particularmente grave.

La comunidad académica y científica está llamada a sostener estándares de rigor que protejan la verdad institucional. Cuando estos estándares se abandonan, las consecuencias no son simbólicas: afectan la capacidad del país para tomar decisiones informadas y para proyectar su desarrollo.

La dimensión geopolítica y de soberanía tecnológica

El debilitamiento de instituciones como la CCHEN tiene repercusiones que el país no puede desestimar. En sectores estratégicos como energía nuclear, seguridad radiológica, medicina nuclear, litio y transiciones energéticas, la pérdida de capacidades estatales implica dependencia tecnológica, pérdida de autonomía y retraso científico.

En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, el deterioro de nuestras instituciones técnicas es un retroceso en soberanía, en capacidad de negociación internacional y en bienestar social. La CCHEN es parte de la infraestructura crítica del país: debilitarla es debilitar al Estado.

Defender la verdad institucional como bien público

La renuncia no voluntaria del Director Ejecutivo de la CCHEN no debe ser leída como un conflicto aislado. Es un síntoma de algo más profundo: la erosión silenciosa de la evidencia como fundamento de la vida pública.

Si un director con evaluaciones sobresalientes puede ser removido por una narrativa sin sustento, ¿qué señales estamos enviando a las nuevas generaciones de científicos, profesionales y servidores públicos? ¿Qué esperanza queda para los liderazgos técnicos si el mérito puede ser reemplazado por el ruido?

La verdadera crisis no es la que se proclamó. La verdadera crisis ocurre cuando permitimos que la especulación reemplace a la evidencia.

Proteger la verdad institucional es proteger la democracia. Defender a nuestras instituciones científicas es defender el futuro del país.


Leopoldo Soto Norambuena. Doctor en Ciencias Exactas con Mención en Física y Doctor en Procesos Sociales y Políticos en América Latina con Mención en Sociología. Desde 1993 trabaja como investigador en la Comisión Chilena de Energía Nuclear en física de plasmas y fusión nuclear. Autor de más de 130 artículos publicados en revistas internacionales. Recibió el Premio Cátedra Presidencial en Ciencias en 1999. Galardonado como “Fellow of the Institute of Physics of United Kingdom” en 2007. Actualmente es Presidente de la Sociedad Chilena de Física.

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