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La versión de SQM sobre el doble uso del litio. Por Santiago Vilanova

Mis dos artículos sobre el doble uso del litio publicados el 6 y 10 de septiembre han merecido la reacción de SQM (Sociedad Química y Minera-Soquimich). La respuesta ha venido de la parte de Andrea Di Masi, asociado de asuntos externos de la empresa, que me desmiente la exportación de litio a Corea del Norte, país que no ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). También me asegura que ninguna exportación del mineral chileno ha sido destinada a la energía nuclear (reactores nucleares en funcionamiento, futuros prototipos de fusión nuclear o armamento atómico). De haberse efectuado esta entrega al país gobernado por el autoritario Kim Yong Un, que ya ha realizado sus primeras pruebas atómicas utilizando una bomba de hidrógeno (uno de cuyos componentes es el Litio-6) Chile habría incumplido los compromisos subscritos el 25 de mayo de 1995 cuando firmó el TNP y que le obligan a “no ayudar, alentar o inducir en forma alguna a ningún Estado no poseedor de armas nucleares a fabricar o adquirir de otra manera armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos (…) con miras a impedir que la energía nuclear se desvíe de usos pacíficos hacia armas nucleares”.

Di Masi considera que la vigilancia de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), que tiene las competencias para vigilar si se produce este tipo de desvío, actuó correctamente. Otros aspectos controvertidos que me comenta es su discrepancia respecto al impacto de las explotaciones de litio sobre el suelo y la cantidad de litros de agua evaporada que se requieren para obtener una tonelada de litio.

Lo fundamental de mi tesis es que el litio puede ser utilizado en las tecnologías de la fisión y de la fusión nuclear, y que puede ser empleado en la fabricación de bombas atómicas de hidrógeno. Para informar sobre el doble uso del mineral me basé en el reportaje que publicó CIPER (Centro de Investigación Periodística), creado en el 2007 en Santiago, titulado ”Litio: las escandalosas fallas de la Comisión de Energía Nuclear que beneficiaron a SQM” y firmado por Alberto Arellano y Víctor Carvajal; un excelente trabajo periodístico que comportó cinco meses de investigación. Me había merecido crédito, especialmente por el prestigio del centro y de su directora Mónica González, fundadora de la entidad y actual miembro del Consejo rector de la Fundación Gabriel García Márquez.

Sin embargo, desconocía la réplica que el 11 de marzo de 2016 había enviado Patricio de Solminihac, gerente general de SQM, a CIPER y que coincide en los principales temas que menciona la carta de Di Masi: “No es efectivo que SQM exportó productos de litio a Corea del Norte. Existen dos exportaciones a Corea del Sur al puerto de Busan que erróneamente quedaron reflejadas como dirigidas a Corea del Norte en los registros de exportaciones (los códigos de ambos países son muy similares)… Corea del Sur es un importante mercado en el consumo de litio para baterías y SQM mantiene una larga relación comercial con distintas empresas ubicadas en este país. SQM y sus filiales no realizan actividades comerciales de ninguna naturaleza en Corea del Norte”. La investigación de CIPER había indicado que estas dos exportaciones tenían como destino Pyongyang. La primera había salido del puerto de Iquique el 2 de mayo de 2005 con 10 toneladas de carbonato de litio; y la segunda, del puerto de Angamos (Región de Antofagasta), el 30 de marzo de 2012 con 96 toneladas de carbonato de litio”.

En la réplica de Patricio de Solminihac se detalla al respecto: “Las dos exportaciones fueron a Corea del Sur. Por un error involuntario del Agente de Aduanas, aparece en la DUS (Declaración Única de Salida) el código 334 que corresponde a Corea del Norte en lugar del 333, correspondiente a Corea del Sur. Sin embargo, en las facturas y documentos de conocimientos de embarque, así como en las instrucciones de exportación entregadas por SQM al Agente de Aduana, se indica claramente que el puerto es Busan en Corea del Sur”. A continuación, puede leerse la respuesta de CIPER, firmada por Mónica González: https://www.ciperchile.cl/2016/03/11/carta-de-sqm-por-reportaje-del-litio-y-respuesta-de-ciper/

En la conclusión de la polémica la entonces directora (el actual director és el periodista Pedro Ramírez) dice. “Si el embarque efectivamente se envió a Corea del Sur y no a Corea del Norte, este documento de embarque, rectificado a mano, refuerza lo expuesto por nuestro reportaje respecto a la falta de controles y de fiabilidad de la información sobre las exportaciones de litio de SQM”.

Sobre el uso de litio chileno destinado al sector nuclear Di Masi me remite a lo dicho en la nota informativa de SQM de 2016: “El control comercial que realiza SQM de las ventas en los distintos mercados, identificando los clientes finales y el uso final de los productos, le permiten afirmar que el litio exportado no ha sido utilizado en procesos orientados a la fusión nuclear, tan como lo establecen las normas de la CCHEN”.

González, galardonada con el Premio Nacional de Periodismo 2019, concluye: “La norma que rige desde 1995 y que regula la explotación y comercialización del mineral, no ha sido respetada ni por el organismo fiscalizador (CCHEN) ni por la minera”.

En mis artículos me basé en la investigación de CIPER. Este contencioso había tenido ya su momento y su desenlace. Lo he resucitado para “Le Monde Diplomatique” a raíz de la emergencia de la transición energética que ha convertido al litio en un mineral altamente estratégico, tanto para el desarrollo de las energías renovables como para la nueva reactivación de la energía nuclear (motivada por la propia Comisión Europea y Euratom). En el reportaje que provocó la réplica de SQM hay una entrevista a Jaime Tohá, presidente de la CCHEN, que hace una declaración inquietante: “No ha habido control absoluto de quién es el usuario final del litio”.

En cualquier caso mi objetivo ha consistido en reivindicar el máximo control público y democrático del litio en Chile -pero también en todos los países productores- para que su uso final sirva únicamente para las energías del sol, aunque el lobby nuclear, como veremos, quiere también un acceso preferente al “oro blanco”. Las empresas implicadas tendrán que mejorar mucho en transparencia y ejercer una auténtica sostenibilidad en todo el ciclo productivo del mineral.

Acabo de dejar constancia de las posiciones de SQM y de CIPER. Han pasado siete años de aquella polémica y el tema sigue candente. No quito ni pongo rey…pero he intentado provocar la reflexión y acercarme a la verdad.

Santiago VILANOVA
Periodista y consultor ambiental.

Otros textos del autor publicados en la edición chilena de Le Monde Diplomatique:

https://www.lemondediplomatique.cl/la-falacia-energetica-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/transicion-energetica-y-litio-chileno-de-doble-uso-y-2-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/litio-chileno-de-doble-uso-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/ecocidios-o-ecodesarrollo-i-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/la-transicion-energetica-oportunidad-para-latinoamerica-y-2-por-santiago.html

https://www.lemondediplomatique.cl/rapa-nui-estado-de-emergencia-1-por-santiago-vilanova.html

https://www.lemondediplomatique.cl/rapa-nui-estado-de-emergencia-y-2-por-santiago-vilanova.html

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