La vida secreta de las palabras de Mónica de Pablo, Diseño, diagramación e impresión: Colon –Flores Fotografía y diseño Gráfico Ltda., primera edición (102 páginas).
Shiiii, silencio, el secreto se entiende como la cosa que cuidadosamente tenemos reservada y oculta, de allí el misterio, el enigma, la incógnita, lo arcano, lo reservado, lo impenetrable, y como todo secreto que solo es conocido por un pequeño número de personas que a su vez cuidan de no difundir el conocimiento que poseen, de allí que el origen de la palabra secreto proviene del latín, “secretus” que viene del verbo “secernere”, que significa poner aparte, aislar. Un secreto puede ser también información clasificada, al modo de información sensible que debe ser restringida por ley y está regulada para el uso de diferentes tipos de personas, secretos militares, políticos, de negocios, o uso de información clasificada por tribunales o información personal. Como podemos ver, un secreto da para revisar diversos niveles de la realidad y estamos ante una incógnita, una interrogante, una confidencia que requiere de reserva, sigilo, y discreción. En su forma más oscura “Secreto” era el nombre del despacho de las causas de fe, logrando así despojarlos de sus fortunas para patrimonio de la iglesia católica apostólica y romana, allí funcionaba el antiguo tribunal eclesiástico de la Inquisición, que castigaba los delitos contra la fe, y eran bajo la glorificación de las torturas que los Dominicos y Franciscanos, combatían la herejía al investigar y castigar a individuos o grupos que se desviaban de la doctrina católica, con ello según era la orden,se protegía la fe católica, manteniendo la ortodoxia y la unidad de la Iglesia, controlando a grupos y sociedades, estableciendo normas de conducta y moralidad- la paradoja de ser los torturadores o criminales quienes iluminaban las conductas de los “infieles”- de modo de perseguir a los conversos sospechosos, a los judíos y musulmanes que se creía que practicaban sus religiones en secreto. De modo que había secreto para ambos lados. Por otra parte, las palabras en su condición más prístina y espiritual son utilizadas en diferentes tradiciones para describir aspectos de la experiencia humana relacionados con lo trascendental, lo inmaterial y la búsqueda de un significado más profundo en la vida. Hay palabras que tienen raíces en lenguajes como el sánscrito, que es la lengua madre de varias tradiciones espirituales como el hinduismo, el budismo y el yoga. En sánscrito, "karma" significa "acción" y se refiere a la ley de causa y efecto, donde las acciones tienen consecuencias en esta vida y en vidas futuras, “Dharma” proviene también del sánscrito, y se refiere al orden cósmico, al camino correcto o a la ley natural que rige el universo y a cada ser individual. “Ananda”, significa "felicidad suprema" o "dicha" en también del sánscrito, al igual que “Namaste” que es un saludo que expresa reconocimiento y respeto hacia la divinidad de la otra persona, o “Prana" que se refiere a la energía vital o fuerza de vida que fluye a través de todos los seres vivos, y “Shanti” que significa "paz", y "Chakra" se refiere a los centros de energía del cuerpo humano. Bodhisattva. Ser despierto. Se da este nombre a las personas compasivas y de corazón altruista que retrasan su camino hacia el nirvana —una de las palabras budistas— para mantenerse en este mundo y ayudar a los demás, Chitta, puede traducirse como mente o espíritu. En las enseñanzas budistas alude a la atención plena.
Las palabras son siempre símbolos que nos humedecen el ALMA, y así entre sueños de CENTAUROS, viene LA CAÍDA y hay nombres de la historia que vienen con EVA, LUCÍA, MÓNICA, XIMENA, ROSA, JOAN, ANGÉLICA, ESMERALDA, ROSARIO bajo la búsqueda de CONSUELO. Trece relatos que se hacen carne en el libro de cuentos, en donde justo a la entrada está el prólogo de Raúl Zurita “Es así como en estos relatos los acontecimientos comunes que nos informan de una vida; viajes, exilios, amores, pérdidas, se yuxtaponen con los contornos de una realidad tan amenazada como amenazante y en la cual sus protagonistas, marcadas por sus biografías y sus ausencias, se desdoblan en una vertiginosa sucesión de voces y escenas, de acciones y desenlaces, donde el pensamiento mágico, holístico, asociado a la poesía, con que algunas de esas protagonistas enfrentan las secuelas de las catástrofes ecológicas, encuentran su contrapunto en la militancia y la resistencia política urbana de otras que se enfrentan…” (pág. 9), sin embargo, también hay una oscuridad cotidiana que recorre las escaleras asustadas de las palabras que se tropieza con las historias y los personajes se detienen o gritan, entre jadeos y zancadas de sangre por la nariz, mientras el sueño del ser es atravesado por un proyectil, también de palabras, pero esta vez filudas, en punta y codo y con los colmillos en llanto por los guijarros, en tanto hay otras palabras que son escupidas abruptamente por los diálogos que desaparecen pero dejan su rastro en la memoria, como si fueran huellas tibias hechas con plumas o pedazos de ventana que iluminan los contornos y los cuerpos del relato que danza, en el gesto del lápiz hay alguien más que termina tiritando y no se sabe si es por el frío o por la magnificencia de lo dicho, tan amado, como un rincón de árboles en la sonajera del sueño que se traspapela de laberinto y cae en las pisadas inocentes del polvo sin alas que te hace toser, carraspeando las ramas, o esas hojas que se caen por la condensación de la tristeza, mientras el gato del muro ve lo mismo sin darle importancia, porque la imagen se corta a machetazos y la agonía viene desde adentro del relato, desde los nombres que cruzan la puerta del silencio, sin pedir nada a cambio y algunas palabras como nombres propios lloran un poco para recuperar la nostalgia, y hay espejos trizados o empavonados a la antigua que tampoco dicen nada, al menos que aparezca una sonrisa tierna de aeropuerto, porque así vuelan las historias mientras los personajes mantienen la calma y él o la narradora, usan un lenguaje neutro para que no se le note el maquillaje y guarda cosas como si fueran recuerdos de palabras ungidas por esa vida secreta que las llevo a escribir, en su condición de narrador/a insomne que devuelve los papeles como si hubiese vivido todo lo que cuenta y cuenta lo que ha vivido entre sombras sospechosas que se hunden en la página y la mirada se oculta en los enigmas.
Pero siempre hay más, con un epígrafe de Silvio Rodríguez entre tucanes que ven susurrar ríos, y hay cigarras también con su compás desbordante, algo de miedo se cruza en los caminos y es que las cosas desaparecen, mientras los árboles suspiran ante la soledad del despojo, los golpes inútiles y mal trato de lo humano a otras especies que suele envenenar como envenenan con tóxicos la selva, las piñas y paltas que consumes bajo la nube pulverizada del cianuro, que las grandes compañías tratan de ocultar para venderte fármacos, ante la ignorancia de enfermedades provocadas por la industria y la gente agoniza frente a la prepotencia de los dueños del dinero, hay quienes buscan el poder, para ser subordinados de la avaricia, pero el silencio es otro, y hay por estos días un hallazgo de 230 mil documentos secretos de la dictadura militar en el ministerio de Defensa que acaban de ser declarados monumento histórico, estos 230 mil documentos secretos y reservados emitidos entre 1973 y 1990 revelan órdenes firmadas por Pinochet y Manuel Contreras, traspasos de funcionarias a la DINA y circulares que blindaban a los militares frente a la justicia. Recientemente, el Consejo de Monumentos Nacionales decidió declararlos Monumento Histórico, lo que permitirá que pasen a ser patrimonio nacional y de libre acceso al público. La tragedia de la historia y los relatos de Mónica de Pablo se acercan y rosan delgadamente su nombre de testigos y esperan que tus ojos entibien el cuerpo de las palabras que, amontonadas, o sabiamente rescatadas del frío te permitan la entrada a la vida secreta …, mientras Mónica de Pablo nos hace así con las manos; vengan, vengan, porque ella sabe, al igual que Raúl Zurita que prologó el libro, que siempre es necesario volver a contar cada historia, por allí está el futuro en la literatura que se hace entrañable y nos recuerda en presente aquello que va escondido.
