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La vulgaridad política. Por Carlos López Dawson

VACIO INTELECTUAL

Las estadísticas educacionales, cantidad de personas que saben leer, las tasas de lectores en un pais, la cantidad de profesionales con postgrado, el número de libros que edita cada pais, etc., pueden ser síntomas del nivel cultural de una sociedad. Sin embargo, también puede ser engañoso si se considera que sociedades con una larga trayectoria cultural, con la mayor cantidad de científicos, escritores, artistas, filósofos, fueron capaces de creer masivamente en ideologías políticas vulgares y enemigas de la humanidad, entonces tales cifras esconden algo terrible, que no basta una educación formal para la felicidad de todos. Se requiere otra cosa.

La palabra vulgo significa conjunto de personas comunes y corrientes o conjunto de las personas que en cada materia no conocen más que la parte superficial. Viene del latín vulgus = "pueblo". Sin embargo, también puede entender como falta de educación, expresión de ignorancia, Según Wikipedia Vulgo y chusma son términos despectivos con los que se designa a las clases bajas, que con términos más neutros (o, en su caso admirativos) se designan como muchedumbre, plebe, el común,​ el pueblo o las masas. El término "vulgo" deriva del latín vulgus, y se aplica tanto al "común o conjunto de la gente popular" como a los que tienen conocimientos rudimentarios de alguna materia. El término "chusma" deriva de la palabra genovesa antigua para designar al conjunto de los galeotes (ciüsma), que a su vez deriva de la palabra griega κέλευσμα, el "canto acompasado del remero jefe para dirigir el movimiento de los remos". Hubo un presidente en nuestro pais que en sus discursos trataban de esa manera a sus seguidores (Alessandri Palma). Lo vulgar es lo propio de esas capas de la población, como en origen fueron las lenguas vulgares por oposición al latín, el derecho romano vulgar, la lengua eclesiástica y de cultura durante la Edad Media y el Antiguo Régimen.

LA ACTITUD VULGAR

No se debe generalizar, pero se puede expresar un deseo “que la política sea un lugar de intercambio de ideas” y no un lugar de batalla donde todo vale y en el que lo más importante es defender el proyecto de un individuo o partido político, incluso vulgarmente. Es lo que conduce a la vulgaridad, es un acto desesperado de quien no tiene ni el intelecto ni la cultura suficiente para contestar las ideas de otro. Lamentablemente han aparecido personajes particularmente odiosos por lo vulgar, que tratan de emporcar las relaciones políticas. Comportamientos personales que debieran ser objeto de estudios médicos más que políticos, pero que tratan de incidir en las decisiones políticas. Son actitudes que se expresan en el uso de lugares comunes, descalificaciones, mentiras y negación. Todas pueden ser objeto también de análisis legales por cuanto caen en tipos penales de la calumnia o la injuria.

INDAGAR LO APARENTE

En muchas ciudades han parecido los grafiteros, a veces hermoseando lugares públicos y otras ensuciando con lo feo. Cuando los barrios se llenan de rayas que nada dicen para todos si no, tal vez, para unos pocos, pero, que expresan una fealdad que deteriora los barrios y arruina las casas y edificios, entonces, deja de ser arte para transformarse en una agresión social, en una vulgaridad, en una expresión de lo vulgar y defenderlo, muchas veces con violencia, es también una actitud vulgar. Además, que desconocen el derecho de propiedad correspondiente en esas edificaciones.

Las acciones y palabras vulgares pueden que expresen un problema social y psicológico. Cabe preguntarse si los torturadores tienen problemas psiquiátricos graves. Según la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, de 1984, los torturadores son personas que actúan en el ejercicio de funciones públicas y que infligen dolores o sufrimientos graves a otras personas con fines como obtener información, castigar, intimidar o discriminar.

Los que destrozan bienes públicos y privados, si lo hacen voluntariamente, es decir, a sabiendas, también es necesario indagar las causas en otras disciplinas. La falta de empatía con los vecinos es clara.

El urbanismo es parte de la política considerada como bien común, por cuanto es un conjunto de conocimientos relacionados con la planificación y desarrollo de las ciudades, lugar donde se habita. De manera quien destroza lo urbano afecta a todos. Es tal la importancia del urbanismo que la memoria histórica de los pueblos destacan a quienes han contribuido a ello y su desarrollo alcanza a los hoy se denomina urbanismo ecológico que es una forma de urbanismo que tiene como eje central cuatro objetivos básicos, la compacidad, la complejidad, la eficiencia y la estabilidad (http://www.upv.es/contenidos/CAMUNISO/info/UrbanismoEcologicoSRueda.pdf).

LA CORRUPCIÓN DE LA IDEA

En la película titulada La generación eco, 2020, EE. UU. dirigida por Seth Savoy se relata la historia real de unos jóvenes contestarios que roban a los ricos, pero que son utilizados por delincuentes que tienen otros fines. Basándose en la historia de cinco graduados universitarios que deciden que la mejor manera de vengarse de la economía injusta y vivir la vida que siempre han querido, es robar a los más ricos de Chicago y entregarse a sí mismos. Los jóvenes culpan a los ricos de los males sociales y pretenden reivindicar sus ideas a través de los delitos de robo y destrucción, es como dice en una parte de la película la ira acumulada de la generación de los mileniuns, y agregaría que la rabia también se corrompe. Tenemos una prueba muy cercana, las manifestaciones pacíficas contra el sistema desde el 18 de octubre de 2019, degeneraron en asaltos a pequeños comerciantes, los que luego de la supuesta pandemia Covid, que enriqueció escandalosamente a los laboratorios farmacéuticos, terminó por arruinarlos, y obvio que eso nunca fue la intención de quienes buscaban cambios sociales. Pero, sin conducción política hasta una buena idea se pudre. Es obvio que este es un problema transversal por cuanto todos tienen ideas que se expresan de muchas formas. Cuando un parlamentario en vez de ejercer su cargo de legislador se dedica a insultar y obstaculizar el trabajo legislativo, a negar las violaciones de derechos humanos, está expresando un comportamiento vulgar y materializando la corrupción de las ideas que cree tener. Por ello es aconsejable volver a la política, al debate de ideas y a lograr de verdad una mejor calidad de vida para todos, no para unos pocos.

LA VULGARIDAD NEGACIONISTA

El gobierno del Presidente Boric esta haciendo esfuerzos para lograr la plena vigencia de los derechos humanos, lo que al parecer no agrada algunos. Terminar con las mentiras cibernéticas causan demasiado mal, y dañan no solo las ideas o propuestas políticas que se debaten de buena fe, sino a los que creyeron tales mentiras. Crear una Comisión para analizar cómo enfrentar las mentiras mediáticas es una iniciativa buena para todos, salvo para quienes no saben debatir o aquellos que ocultan la verdad. Sabemos que el negacionismo y la mentira van de la mano, como lo comprobamos cuando leemos los titulares de ciertos medios ahora y en el pasado. Una acción negacionista es lógica en un gobierno dictatorial como sucedió en 1975 cuando Sergio Diez, en calidad de delegado ante la Tercera Comisión de la Asamblea General ONU, negó ante la Comisión de Derechos Humanos la existencia de detenidos desaparecidos en el país, afirmando que habrían muerto en enfrentamientos de los propios partidos de izquierda o que simplemente era falso y no existían legalmente. Los medios de comunicación de entonces, controlados por la dictadura o simplemente partidarios de ella, no solo lo negaban, sino que, además se burlaban de las víctimas de la dictadura.

Cuando se esta tratando de lograr una plena democracia es necesario combatir el negacionismo. Es inaceptable y además logra que la rabia aumente en la población. Por desgracia nuestro pais había alcanzado cierto grado aceptable de democracia con las reformas constitucionales y legales bajo el gobierno de Frei Montalba, desde casi un siglo de gobiernos oligárquicos que usaron la represión y las masacres para mantener el orden, incluso bajo ese gobierno reformista, esa era la respuesta del Estado a las demandas sociales.

El proyecto de ley que pretendía sancionar el negacionismo fue declarado inconstitucional por el Tribunal Constitucional. Lo era en realidad? En Alemania, la negación del Holocausto es penada con hasta cinco años de cárcel. En medio del debate mundial sobre la libertad de expresión y el ascenso de la extrema derecha, la canciller alemana, Angela Merkel, dio un potente discurso en noviembre de 2019, en donde expresó que:

“A todos aquellos que dicen que no pueden expresar sus opiniones les digo: si das tu opinión, debes asumir el hecho de que te puede llevar la contraria. Expresar una opinión tiene sus costes. Pero la libertad de expresión tiene sus límites: esos límites comienzan cuando se propaga el odio, empiezan cuando la dignidad de otra persona es violada. Esta cámara debe oponerse al discurso extremista. De lo contrario, nuestra sociedad no volverá a ser la sociedad libre que es”.( ver: https://www.theclinic.cl/2020/01/31/de-que-hablamos-cuando-hablamos-de-negacionismo/)

Estas palabras son claras, nadie tiene el derecho a negar una realidad y menos cuando hay personas que han sido victimas de la misma. Negar violaciones de derechos humanos es volver a violarlos. El negacionismo es la máxima expresión de lo vulgar en el sentido que es una injuria imperdonable. Es urgente rechazar tanto la corrupción como la vulgaridad política para que los partidos políticos hagan su trabajo, teniendo presente que este es convencer y hacer propuestas al país de buena fe y puedan lograr el aprecio o reconocimiento ciudadano que ahora se les niega. ¿Será posible?

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