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La Zanja, o cómo el submundo del privilegio cava sus propias revueltas. Por Hans Schuster

La Zanja, es la obra cumbre del maestro de las letras rusas del siglo XX, Andréi Platónov (1899-1951) seudónimo de Andréi Platónovich Kliméntov quien fue uno de los primeros escritores soviéticos, que emergieron después de la Revolución rusa de 1917. Sus obras fueron prohibidas por su enérgico escepticismo respecto a la colectivización del trabajo agrario a pesar de ser comunista. La Zanja fue escrita frente a las escalofriantes y horrorosas brutalidades de Stalin. La Zanja, traducida como “La excavación” o “El Foso”, (novela escrita entre 1929 y 1030) está fuertemente relacionada con autores clásicos rusos como Fiódor Dostoyevski o Máximo Gorki. La novela es una combinación de lenguajes, entre lo rural y los términos políticos e ideológicos de su época, creando una atmósfera de irrealidad en la que colaboran los extraordinarios y, a veces fantásticos, hechos de la narración. Esta exploración del sinsentido es una de las características del existencialismo y de la literatura del absurdo, cuyo punto de entrada lo dio el surrealismo al crear obras literarias marcadas por el humor oscuro y las sorpresas ante las denuncias de situaciones sociales que nos permiten reflexionar en forma diferente sobre las cuestiones que ponen en duda lo que hacemos ante la búsqueda de nuestra conciencia y esencia, vale decir, aquello que nos lleva a establecer los porqués de la vida. Recordemos que el auge de este tipo de literatura se da a finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX, y hoy ante la globalización de la codicia por el abuso del planeta, o los sistemas de capitales que corrompen para su beneficio a las instituciones, hoy por hoy, están reflejando las diversas revueltas o estallidos, con que los pueblos como los de Chile, les quitan la máscara a los políticos y ya no hay vuelta atrás. Pero volvamos a la novela, cuyo argumento se basa en el equipo de trabajadores dedicados a excavar los cimientos de una colosal construcción: una morada palaciega para el futuro perfecto del socialismo que, están convencidos, está al alcance de la mano. Pero cuanto más duro trabajan y más profundo cavan, las cosas salen peor: el sitio poco a poco se parece a una inmensa tumba. Algo similar, en la actualidad al modelo neoliberal, impuesto a sangre, tortura y desaparecidos por la dictadura cívico-militar y mantenida por los 30 años de los “cómplices pasivos”, para usar un término del presidente formalizado Sebastián Piñera. Cabe recordar que de la postura materialista de su obra que niega la importancia y la existencia del alma, su estilo y su uso idiosincrático del léxico lo alejan de los escritores del Realismo socialista, por su particular forma de enfrentar el contexto de su época, algo así como utilizar una obra literaria para abordar el tiempo social del momento histórico, a dos años de la revuelta. Sus nueve novelas cortas, cuatro piezas teatrales, guiones cinematográficos y numerosos artículos, entre ellos sus relatos como corresponsal de la gran guerra formaron la compilación ¡No a la Muerte! Veamos pues cómo podemos re interpretar la novela ante los sucesos de pandemia, ineficiente gobernanza y corrupción que caracterizan nuestros tiempos en pleno 2021. Consideremos que La Zanja representa a los actuales altos mandos del ejército, los generales y altos mandos de la policía imputados (Carabineros de Chile y PDI) o fuerzas capitalistas del retail, la banca, AFP, ISAPRES y es la metáfora del Estado que se niega a crecer en transparencia, bajo la lógica de que la mejor articulación está en culpar a los individuos lo que permite realizar, en la medida de lo posible la idea de la justicia, al debe, no sólo por el primo fiscal general, sino porque sostienen la tesis de que son unas pocas manzanas podridas las que se llevan el cajón con la platita de los gastos reservados para la casa, como en los tiempos del ex presidente Lagos y los sobresueldos, o cositas así como las concesiones de lo público que pasó a lo privado, porque si bien mucha agua ha pasado bajo el puente, ( y no es la metáfora del nuevo puente de Valdivia) ésta sigue siendo privada de la gente. El lema de “No es sequía, es saqueo”, sigue teniendo nombre y apellido, con ambas cámaras incluidas, tal vez por ello aún no cambian la ley de pesca, que pescó infraganti a senadores que se quedaron con el raspado de la olla. Si volvemos a la novela la actual zanja del capitalismo es equivalente a la supuesta posición inversa del socialismo imperante en la época de Stalin, y los zares del dinero corrupto que han creado un sistema legal que los protege a todo evento, si no basta ver los cursillos de ética con que se les condena, mientras esperan la reunión de ministros para resolver la controversia de los recursos ambientales en las nuevas zonas de sacrificio, que traen la cláusula de unos pocos milloncitos de dólares en el contrato para no declarar la zona protegida. Pero veamos otro acercamiento a la noción de Zanja –como Estado- donde predomina la teoría del pacto social, ya sea para evitar el aniquilamiento final (de los dos tercios), ante la guerra de todos contra todos (Hobbes), o bien la renuncia al egoísmo y consiguiente sometimiento a la voluntad general (Rousseau), aunque más de alguien se inclinará ante la idea de Zanja-Estado como comunidad de hombres libres, los cuales son más libres precisamente porque viven en el Estado (Spinoza) siendo entonces el Estado que zanja y vela por sus ciudadanos, y es quien garantiza la libertad, entendida como libertad de pensamiento, o mejor dicho, la libertad de profesar ideas sin el sometimiento forzoso a lo oficial del estado. Vale decir, sin llamadas desde palacio para liberar un territorio que compromete mis propios negocios, o llamar a los dueños de un canal televisivo como LA RED, mientras los demás canales de señal abierta, mantiene abierta la señal de los “cómplices pasivos”, para seguir con la misma idea del que cuenta sus monedas desde la moneda. Recordemos también la discusión kantiana en donde el Estado-zanja es la ley que corresponde a una organización establecida por pacto y contrato. El romanticismo se encargó de asimilar Nación con Estado, al atribuirle a éste la representación de todos los hombres unidos bajo un mismo fin, y con el mejor de los románticos, Hegel, el Estado “debe ser” el representante del “espíritu del pueblo”. El marxismo nos traerá la evidencia de que el Estado representa el dominio de una clase, la cual ejerce desde el poder, bajo la máscara del equilibrio y la justicia, su propia y particular dominación. De ser así, nuevamente, ante la pregunta de cuáles son las zanjas del capitalismo, es posible pensar que opera bajo la lógica del marxismo inverso, dado que el fin último es, en ambos casos, lo que se propugna, y es la desaparición del Estado, o bien su control y beneficio. Las teorías más contemporáneas abordan las nociones de poder en torno a la administración del Estado, de allí entre otras, la noción de gobernanza que viene a caracterizar la ideología del poder por el poder, bajo la noción espejo del bien común y la sustentabilidad. A dos años de la revuelta y faltando dos años para cumplir las cuatro décadas en que todos los gobiernos, encontraron en los marcos restrictivos (el mejor ejemplo; la ley de seguridad del estado) como forma de aprovechar las crisis para sus fines, poniendo bajo su “nueva agenda” a los otros poderes del estado. De allí la militarización de las calles en tiempos de pandemia, o el Wallmapu, en la lógica de guerra señalada como macro zona sur, cuando los dueños del poder y del dinero con sus familias de gobernantes se ven sobrepasados por una historia de despojos y crímenes institucionalizados. Hoy, la inequidad y la injusticia social muestran sus rostros de fiscales y jueces ante los presos de la revuelta, los asesinatos, las mutilaciones, violaciones y otras prácticas que nos recuerdan que la dictadura cívico militar y sus cómplices pasivos no sólo son parte de las mismas familias de primos y primates, sino que quieren construir una zanja, como lo hicieron en las 3 comunas del sector oriente de la región metropolitana (Vitacura, Lo Barnechea y Las Condes), la zanja fue contra la contraloría, mientras el candidato presidencial de la ultra derecha quiere la suya frente a los inmigrantes en el norte, o la zanja al cuarto 10 por ciento, de algunos candidatos. Pero recuerden que la zanja es una metáfora a los tiempos de Stalin, de modo que al parecer todos los candidatos tienen sus propias zanjas, o se cambian de todo, hasta de apellidos, o se dan vueltas de carneros frente a las encuestas, cuyas empresas tienen sus propias intensiones no investigadas por la prensa de los cómplices pasivos. Al ser hoy una nueva conmemoración de 18 de octubre, y frente a las campañas del terror para no compartir los privilegios, o lo que sea menester con tal de mantener el estatus quo de los alienígenas, total los ciudadanos ante la pesadilla de la actual gobernanza, y el alza de interés del “autónomo” Banco Central, sólo tenemos un lápiz para evitar La(s) Zanja(s), ante el inicio de la escritura en la constitución de un mundo mejor.

Hans Schuster
Escritor
Fundador del Colectivo de Arte: Látigos de Fuego
Co-fundador del Colectivo de Artes y Humanidades Filopoiésis.

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