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Las palabras, en los estudios del lenguaje,...

Las palabras, en los estudios del lenguaje, han recorrido caminos insospechados, mucho antes de que el lingüista, semiólogo y filósofo suizo, Ferdinand de Saussure -quien falleció en un día como hoy hace justo 109 años, un 22 de febrero de 1913- introdujera en el horizonte de las ciencias sociales los estudios de la lingüística moderna. Su inmersión en la dialéctica le permitió abordar a través de su célebre libro “Curso de lingüística General” publicado a tres años de su fallecimiento, ideas notables al describir las estructuras que lo llevó a categorizar y establecer distinciones entre: lengua y habla, lingüística diacrónica y lingüística sincrónica, fonética y fonología, significado y significante, inmutabilidad y mutabilidad del signo, relaciones sintagmáticas y relaciones asociativas, la aglutinación y la analogía, el valor lingüístico, la semiótica versus la lingüística y la linealidad del significante. Elementos que gracias a sus seguidores se han continuado estudiando, siempre bajo la lógica de la lingüística comparada, y que cada tanto en tanto, amplifican los sentidos en el estudio del lenguaje.

Siguiendo con lo anterior, los aportes de John Austin a la filosofía del lenguaje (ya en la década de los 60) vinieron a establecer que todo enunciado no es ni verdadero ni falso, cuestión en disputa desde los tiempos de Aristóteles, sobre las emisiones de lo que se dice y/o escribe, en su condición de verdad, la dicotomía en disputa está entre el logos y la apófisis, la primera para estudios de la retórica y la segunda para estudios de la lógica, las apofánticas son emisiones constatativas o de enunciados, cuya función propia de estas emisiones es cotejar un hecho. En razón de ello, los hechos solo pueden ser entendidos como verdaderos o falsos. Sin embargo, Austin afirma que no todo enunciado es verdadero o falso. Una emisión lingüística es cualquier cosa que se diga, por ejemplo: La nueva constitución estará por sobre el bien y el mal del capitalismo, o la nueva constitución nos hará verdaderamente libres. Si bien, Austin parte del hecho de que lo único que vale la pena estudiar es el λόγος ἀποφαντικός que él llama la «falacia descriptiva». Y por falacia descriptiva se entiende lo que hace suponer que toda oración que tiene una función importante y que funciona como enunciado, lo que no es cierto, pues hay oraciones importantes que no constatan hechos. Por ejemplo: Con la nueva constitución se dejará atrás el modelo Portaliano.

Pues bien, comenzar esta columna de opinión con un acercamiento hacia la lingüística, se debe a mi esmerada lectura del reciente libro de poemas publicado por Marisol Moreno del Canto. “Del error y de la luz” (Editorial Cuarto Propio, 2021). Texto que compila a su vez cuatro poemarios diversos: Del error y de la luz, Kriptografías, El Amor y la Nada y CAOcentrismo (Poesía reunida 1978 -2020) y que, sin embargo, sostienen la voz de un hablante femenino, que en la mayoría de las veces emerge desde el yo, o desde el plural mayestático que le da el carácter de sentencia a lo dicho, con múltiples referencias y guiños a pintores (en su mayoría surrealistas) y escritores chilenos, así como también a la filosofía o más bien a filósofos cuyos cartílagos ideológicos se ven a punto a renguear, o bien, decididamente arrastran los pies ante ideas patriarcales cuyo polvo de estantes se ven reflejados en los agujeros de los poemas, de allí que en la bullente situación del uso del lenguaje, a ratos poéticos en la forma y fondo, aunque siempre en el trasfondo aparece el sano acercamiento de matar al padre de la idea, para que la idea tenga un nuevo sentido, y el verso se convierta en ese polvillo de estrellas que se viene a estrellar ante los ojos de un lector o lectora, que como muy bien dice en el epígrafe de J.C Mestre “La sombra de estas palabras han sido pronunciadas ante el vacío, para una multitud que no existe”.

De allí que el texto de Marisol Moreno del Canto, sea un ir y venir por estructuras de pensamientos que giran en torno al enunciante-enunciado, juegos con la semiótica y las relaciones asociativas, los versos traen sus propios enlaces (o link) hacia la aglutinación ideológica y a las analogías. Fruto sin duda de cavilaciones y ejercicios de memoria que describen distintos y distantes momentos de la vida, en la vida verdadera, que transfiguran los estados de ánimo y las marcas territoriales, para dar cuenta de momentos descalzos, cuyo cierto tedio y esplín empuja a los fantasmas, o a las grandes ideas hacia un deshielo de lo nimio, lo pequeñito, que aparece después de haber pelado grandes conceptos e ideas, como quien descascara habas, porque en todas partes y desde todas partes, a mi entender, en la lectura de los textos de Marisol Moreno del Canto, las habas se siguen cociendo y a ratos el ejercicio trae aparejado el discurso desde lo femenino, que no es lo mismo que el discurso de género.

Dicho lo anterior “Del error y de la luz” es momento para acercarnos a la realidad nacional, de sobra está el recordarles la corrupción en manos de los gobiernos de la transición; pero no les recordaré ni PENTA, SOQUIMICH, ni la colusión de Farmacias, pollos, ISAPRES o AFP, o la letra chica en los bancos, la ley de pesca u otras bagatelas de la pandemia neoliberal, tampoco los privilegios de camioneros y la devolución de lo gastado en diésel, o las empresas aéreas que no pagan IVA al igual que las mineras u otras industrias del sector no, nada de eso, tampoco haré mención del Servicio de Impuestos Internos, que con todas sus letras se sirve a quienes no entregan la boleta por la venta de un cuchuflí y les condonan las deudas a quienes no pagaron los impuestos durante años, o a los ya identificados esquemas elusivos de las empresas zombis (US$ 1.453 millones). Según los cálculos propios del SII, donde, como muy bien nos recuerda Daniel Matamala en sus reflexiones para el fin de semana, el 1% más rico del país evade sobre los US$ 9.300 millones al año sólo en impuesto a la renta. Por lo mismo, sería de pésimo gusto que les recordara los bosques caídos en desgracia, porque no se trata de un solo árbol en los gastos reservados del ejército, Carabineros de Chile, PDI, sino de la complicidad de los ministros de defensa de los últimos cuarenta años, que salen a decir que era imposible saber en la medida de lo posible, o la contraloría descontrolada con las distintas corporaciones ante la zanja jurídica, léase Las Condes, Barnechea, Vitacura, o la supuesta “independencia del Banco Central”, las superintendencias del ministerio que sea, terminado el cargo, pasan al sector privado para nuevamente privar al país de lo necesario y las cortes dignas de los cursitos de ética que ellos mismos dictaminan luego de comprobar los ilícitos. Pero claro, se trata de que los privilegiados que están bajo el amparo de leyes hechas a medida por Senadores del raspado de la olla u otras cuotas de influencia, en ambas cámaras están los defensores a ultranza de la pandemia neoliberal y cada cierto tiempo nos recuerdan la falacia descriptiva de dejar que las instituciones funcionen, El mercado se regula solo, si sólo pensáramos que están llamados a hacer su trabajo, y con la suma de un poquito de la corruptela tendríamos para financiar todos los hospitales que faltan para generar las camas que se requieren en la otra pandemia, o para disminuir abruptamente el déficit habitacional que es otra situación endémica mientras, hasta el momento, no tenemos razón de cuánto han costado las distintas partidas de vacunas, ni quiénes han sido los intermediarios, aunque si sabemos parcialmente las malversaciones de los gastos reservados, con fiscales incluidos en el traspaso de los bienes, mientras por estos días aplauden en todos los noticieros los ocho mil pesos que subirán en la pensión básica solidaria a los jubilados.

Si bien, iniciamos este acercamiento desde la palabra y asumimos como pre-texto. “Del error y de la luz” de Marisol Moreno del Canto, sigue siendo válido el preguntarnos ¿Así es cómo queremos que las instituciones funcionen?, ¿Podrá la nueva constitución trazar un futuro digno? justo ahora que hay pataletas por defender la pandemia neoliberal, el centralismo, los modos de justicia, que les sacó roncha a los excelentísimos de la suprema y otros tantos, que continúan augurando que el país se caerá a pedazos si se comienzan a corregir estas “desviaciones”, “errores” del sistema, qué más pedazos quieren llevarse para la casa, no les basta con las zonas de sacrificio, los hogares sin agua, porque se sabe que no es sequía tan sólo, también es saqueo, y así suma y sigue. Mientras unos cuantos esperan que se termine febrero y se comiencen a conocer no sólo las nuevas directrices constitucionales, sino también el nuevo comportamiento de las superintendencias, ambas cámaras y otras reparticiones públicas, que, si no es por ley de transparencia, de públicas no tendrían nada, porque los recuentos ministeriales son una chacota a la hora de la cuenta pública, los escasos indicadores indican el libre albedrío de quienes realizan los informes y son visados por la camarilla de turno. Pero, en fin, estamos ciertos de que el futuro nos depara nuevos textos, entre poéticos, al modo de los escritos por Marisol Moreno del Canto “Del error y de la luz” y nuevos estudios de falacias descriptivas, porque al final de cuentas los “hechos son los hechos”, y “dime quién te gobierna y yo te diré quién eres” o mejor aún, “Dime quién hace la zanja y te diré dónde la política pública requiere retroexcavadoras”. Pero no nos hagamos muchas ilusiones, el estudio de las palabras, como en toda ciencia, tiene momentos de graves errores y otros que de por sí son luminosos, aunque la ciencia, como cualquier otra creencia, -todo se basa en dogmas-, tiene también sus propios intereses y la mayoría, como en la industria farmacéutica, siguen siendo de los más oscuros. Pero veamos si el próximo gobierno, al igual que la nueva constitución nos ilumina ante la dignidad humana que por tanto tiempo la pandemia neoliberal ha mantenido oscurecida.

Hans Schuster
Escritor
Fundador del Colectivo de Arte: Látigos de Fuego
Co-fundador del Colectivo de Artes y Humanidades Filopoiésis.
Coordinador área de Gestión de las Culturas y Patrimonio-UCSH.

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