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Las revueltas sociales como cuestión del postfascismo en La Tierra. Por Waldo Arriagada Peñailillo

En perspectiva barthesiana, el análisis científico social de las imágenes estáticas, da a conocer que el ‘punctum’ –un posible punto de fuga o un lugar en donde posicionar la vista- y el ‘spectrum’ –contorno delimitado del registro de arte visual- pudiesen ser de técnicas de producción de realidad, tal como, en la alusiva a fotografías cualesquiera de ellas. Si en fechas del encierro por la Covid-19, en redes sociales, circularon registros, en que podemos ver, que en dos de ellos: uno tiene punctum, en un arma de fuego de grueso calibre, y el otro una camiseta de José Piñera, redactor del D. L. 3.500 que creó las AFP; y sus spectrum son atribuidos a las personas de un neonazi de apellido Izquierdo y a un ultranacionalista cristiano José Antonio Kast, abrazado al antes nombrado. La asociación ilícita terrorista se les presume a los fascistas, ya sean nazis o neoliberalistas; por las causales de presunción asociadas a la xenofobia o discriminación, en materias de anti divergencias de género, anti feminismo, anti solidaridad en empleabilidad, inversión y protección social y anti desarrollo ecológico –organizacional, cultural, social, económico y político-. Son crímenes de lesa humanidad tan graves, como los de la sociedad entre Trump y Gates, en motivos de transgresión al derecho internacional privado hacia la República Popular China, en el uso de bomba química en las cercanías del año ’20 del siglo XXI; y, al derecho al uso de la Energía Nuclear en favor de la Paz, cuando el ex presidente de Estados Unidos, juzgado, viendo que los medios de comunicación en línea, le han otorgado una intención de lanzar, al menos una bomba atómica; como dos cuestiones de genocidio, el cual se vive en La Tierra, por parte del postfascismo a distinta escala, en una tensión cuántica o alusiva a la ‘microfísica del poder’. Este postfascismo –en acceso a posiciones en cargos público desde las elecciones libres-, es distinto del imperialismo de guerra interior de los nazis de la primera mitad del siglo XX, verbigracia, en su forma de supeditarse las nacionalidades hasta el despropósito de una obediencia destructiva y totalitaria.

La Revuelta de Haití se realizó en lengua creolesa, por estos motivos, es de difícil conversación. La Revuelta del Perú es demasiado reciente, es de difícil acceso. Las relaciones exteriores del Gobierno de Chile, tienen posibilidades de aproximarse a los períodos de protestas que acontecieron en dos tiempos distintos, de los derechos humanos, en dos nacionalidades de la migración en el País y en sus países de origen: una en la República de Cuba y otra en la República Bolivariana de Venezuela. Entre tanto, el actual período presidencial de la zona chilena, se hizo cargo de las demandas revoltinas nativas, en aspectos diversos, tales como el interés en las políticas distributivas, entre ellas las que se han dado a generar altas expectativas del ciudadano, través del empleo público, el emprendimiento con el sector público y la seguridad social; también en la adquisición de derechos constitucionales, por ejemplo, la propiedad común entre las primeras naciones, los que decidan por un Fonasa incrementado en gasto fiscal, y quienes que elijan contribuir o cotizar, en un nuevo sistema previsional de reparto universal y solidario. Cuando, hay Gobiernos Locales, en la actualidad, pueden ser progresivamente más demandantes, entre otras, de una Ley de Municipalidades Autónomas, de rango constitucional, emanada de la relación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo

Revueltas hubo en el planeta antes de la pandemia y la guerra de Eurasia, revueltas hay en una tensión global. Posiblemente las habrá si hay ‘malestar de la cultura’ en devenir de transitar por el postfascismo. Hasta donde podemos situar la Rebelión de Octubre (18-O), en mayor molaridad de su resistencia, el poder de la soberanía popular del movimiento social, de la tierra chilena, tiene un tiempo de libertad y buen gobierno, en el tiempo de reformas, que han avanzado en el fin del neoliberalismo y el comienzo de un nuevo modelo de desarrollo: ¿Un capitalismo social de estado, mercado y sociedad civil?

No todas las revueltas son libertarias o anticapitalistas. No todas las formas de institucionalización de las mismas, tienen en satisfacción óptima a todos los ciudadanos de una localidad.

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