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Las vicisitudes del monumento a Baquedano: crónica a don Manuel Jesús (en su momento más complicado) Por Ignacio Vidaurrázaga

Cuando desperté estaba ahí, diría Cortazar, montado en su caballo “Diamante” y mirando con altanería esa Alameda profunda. ¿Por qué lo habrán puesto mirando al poniente?

Baquedano no podía estar solo le dijeron al escultor Virginio Arias y colocaron abajo y por un costado a una mujer y por el otro a un soldado armado de un fusil. Ambos sin nombre. Todo, extremadamente explícito. Él y su cabalgadura sobre ese pueblo anónimo que seguramente aporto gran parte de los cadáveres de sus gloriosas medallas.

En medio de la protesta social que no se detiene, él ha estado en las imágenes, incluida en esa compuesta por la actriz Susana Hidalgo que titula Re-evolución 25/10/2019 con la advertencia: “no lucre con estas imágenes”. Ahí, la mezcla de nubes y gases configura un fondo apocalíptico para el monumento, para quienes están sobre este y para el territorio de abajo copado por un millón de manifestantes.

Él, el general victorioso de las batallas de “Chorrillos” y de “Miraflores”. Tampoco, esas son todas las "batallas" porque faltan las de la vuelta de Perú más allá de la frontera, en el país mapuche, las de Malleco y Renaico. Esas de saqueos e incendios para reemplazar la logística que nunca llego como documentan historiadores como Bengoa y otros. Cuando el pillaje salvaba el ausente abastecimiento.

Pintarrajeado, intervenido y a veces soportando a barristas de la “Garra Blanca” o “Los de Abajo” en sus grupas. Ahí está el bravo general, impertérrito. Incluso, ahora ha quedado sólo, sin acompañantes de bronce. En los antecedentes aparece que no siempre estuvo ahí, que recién fue instalada en 1928 por Ibáñez del Campo, pero la verdad es que nunca consiguió darle su nombre a la Plaza-ombligo de Santiago, y que por donación de otro monumento desde Italia adquirió también ese nombre.

Siempre que se trate de monumentos y tradiciones nos dirán los años transcurridos como si el tiempo fuera un salvoconducto de justeza del bautizo. En su inmensa mayoría los monumentos y los nombres de calle provienen del diccionario de los vencedores, de la fronda milica, legal y de obispos que ha tenido el poder desde siempre o casi siempre, con muy contadas excepciones.

Nos han saturado con esos nombres en plazas y estaciones de Metro, mayoritariamente hombres por supuesto, todos dignos, gloriosos y valientes. Baquedano ha visto de todo. Victorias y celebraciones de futbol y de reina, de protestas y de algarabías. Pero tanta chusma joven tomándose su espacio debe serle extraño. Cuentan que era fiero y breve de palabras. En la guerra, incluso enfrentó con armas a su padre y a un hermano del bando liberal.

No es tan extraño, que el movimiento de protesta en su intensidad origine actos de desmonumentalización. En Punta Arenas, José Menéndez corre peligro. En Valdivia el mismísimo Don Pedro. En Temuco Cornelio Saavedra, el sanguinario. En Concepción y en Santiago otros tantos. Hasta en Arica los bustos de los vencedores de El Morro fueron decapitados. No hay respeto dice la fronda, mientras Gabriel Salazar documenta y reflexiona en su libro sobre el Ejército violencias y afrentas porque lo homenajeable y recordable siempre tiene perspectiva y sitio.

Para todo hay diversas versiones. Dicen que Chile es un país de cahuines y chismografía. Dicen que en las noches han escuchado sollozando al bravo general. Que llora por la Patria, lamentándose por este Chile. Que llora por el mequetrefe de presidente que no quiere escuchar. Que llora por los otros monumentos. Que llora porque ha quedado solo. Que llora porque nunca imagino tener su uniforme cuatro estrellas pintarrajeado. Aún recuerda su molestia con la ocasional e infrecuente caca de palomas y ahora hasta le han puesto gorro y su bronce transpira gases lacrimógenos y cada día cambia con un nuevo color o disfraz. ¡Y los turistas hasta e toman fotos con él en ese estado!

Ahí, todo está olor a gases lacrimógenos. Sólo en las primeras tres semanas del movimiento, los dosefe, que son las Fuerzas Especiales y que en nuestro tiempo se llamaban Grupo Móvil, tiraron miles de cartuchos CS 37 mm, (triple acción) con un costo unitario de $9.272 y de granadas lacrimógenas CS de mano con un costo unitario de $21.397. Porque reprimir nunca es barato. General, don Manuel Jesús: ¿Dónde han quedado las glorias de antes? Las violaciones y saqueos en Lima o en el Walmapu que posiblemente usted prefiere olvidar.

La Municipalidad de Providencia amenaza con llevarse al general y a su caballo para protegerlo de la chusma rabiosa. Muy cerca observa don Manuel Rodríguez rápido en su cabalgadura, también pintarrajeado pero tratado de otra forma.

En la edición de El Mercurio del domingo 8 de diciembre se informa que el exdirector de la Academia de Historia Militar, general en retiro y cientista político Marcos López Ardiles, asistió al municipio de Providencia por la iniciativa del concejal Jaime Parada de cambiar el nombre de “Plaza Baquedano” por “Plaza Dignidad”. El oficial retirado habría defendido con ardor al general victorioso de la Guerra del Pacífico, recordándolo por prudente, porque en el ingreso a Lima de las tropas chilenas prohibió que las bandas militares tocaran el himno de Chile “para no humillar a los vencidos”.

Pero, en la historia y con internet siempre hay que andarse con cuidado. El mismo hoy retirado general López Ardiles, el 2010 estando activo como general de División y Comandante de la Guarnición de la Región Metropolitana no tuvo la misma prudencia que su admirado héroe, como lo informa el “Movimiento 10 de Septiembre” al relatar que de uniforme llevo de visita una Banda Militar al penal de Punta Peuco. Incluso más, en la oportunidad hizo una alocución de homenaje “a los hombres que salvaron a Chile en 1973”, o sea, a los violadores a los DD.HH que ahí cumplen sus condenas.

Por último y en relación al monumento a Baquedano el militar defensor en el municipio habría dicho: “por eso y otras tantas razones nos ha dolido en el alma el ultraje que se ha ocasionado a su monumento y la infamia que ha caído sobre esa tumba gloriosa. Un acto de desagravio se nos hace indispensable, para disminuir la vergüenza”. Hasta el momento se desconoce la fecha y características del desagravio comprometido.

Al finalizar, un solo mensaje al oído del general Baquedano: “cuídese de sus defensores”.

Ignacio Vidaurrázaga Manríquez

11, diciembre 2019

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