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Legitimidad social versus legitimidad electoral: migración, Teletón y pensiones. Por Marcos Valdés

Transcurría el año 2017 un escenario de segunda vuelta entre en ese entonces, candidatos Piñera y Guillier en donde los números de las encuestadoras no favorecían al candidato Guillier. En ese contexto, fue invitado al taller de análisis electoral de la Fundación CHILE21 El candidato a la cámara de diputados Mario Desbordes.

En la antesala de la reunión, Axel Callis, director del taller de análisis electoral, me preguntó que decían mis datos, le respondí que nada nuevo, sólo que gana Piñera y por paliza y me dijo: viste?.

Ya en la reunión, una de las cosas que me llamó la atención fue la sorpresa de Desbordes al constatar que en el taller teníamos una perspectiva de desempeño de la derecha mucho mejor de la que ellos mismos como sector tenían, en términos de la cantidad de parlamentarios de derecha electos. Con todo, su análisis no se distanciaba del nuestro, en el sentido de que efectivamente nuestra lectura era que ganaba Piñera y por senda paliza.

La reunión fluyó con tranquilidad y reposo, escuchando atentamente lo que planteaba Desbordes, el con la tranquilidad de que la derecha iba punteando y nosotros con la resignación de estar perdiendo en buena lid.

Surge el espacio para las preguntas y respuestas, preguntas de diverso tipo, desde la conformación de sus futuros equipos ministeriales, pasando por el cumplimiento de las promesas electorales, hasta la gobernanza.

Fue ahí cuando hice la siguiente pregunta: ¿cómo esperan gobernar uds. en circunstancias de que no van a tener el apoyo ni de los sindicatos, ni del movimiento estudiantil, ni del movimiento de pobladores ni de ningún movimiento social y con fuerte oposición parlamentaria?.

Desbordes meditó su respuesta y respondió con una frase para el bronce: “la legitimidad del voto popular es más que suficiente”. Una frase escueta y efectivamente para el bronce, pero colmada de una romanticona carga republicana.

La derecha ganó y sus parlamentarios aumentaron, tal como habíamos observado en el taller electoral, pasó el tiempo y el año 2019 el hermoso axioma de Desborde se vino a tierra estrepitosamente; sucede el estallido social, quizás el reventón historicista más grande en la historia chilena contemporánea. Pero no nos vamos a detener en este punto porque ya hay bastante análisis al respecto. Lo que si vale la pena preguntarse es: ¿será necesario y suficiente la legitimidad del voto para acreditar la gobernabilidad?

O en otras palabras: ¿la legitimidad electoral garantiza la legitimidad social y con ello la gobernabilidad tal como lo proponía Desbordes?. La historia nos ha vuelto a poner en el mismo predicamento, porque el péndulo político amenaza con volver hacia el lado opuesto. De ser así, la pregunta hecha a Desbordes el 2017, cobra hoy nueva relevancia.

Hagamos un ejercicio prospectivo: Supongamos por un momento que el péndulo finalmente vuelve a la derecha, luego, ¿qué pasará con la gobernabilidad?. Con un gobierno de derecha, lo más probable es que aumente la efervescencia social, porque la relación entre legitimidad electoral no correlaciona directamente con la legitimidad social, por cuanto, la legitimidad social depende del signo político del gobierno. Esto explica porqué en el gobierno de Boric no se registró movimientos ciudadanos de protesta. En otras palabras, la legitimidad social depende del signo político del gobierno.

Pero analicemos 2 casos contradictorios, en los cuales la legitimidad social no depende del signo político.

1. Migración: el tema de la migración en la izquierda es un tema sensible particularmente la migración forzada, toda vez que por analogía con los refugiados políticos del golpe de estado de 1973, en la izquierda chilena tiende a ser un tema que es defendido a ultranza. En la izquierda esta variable impedía observar a la migración irregular como algo nocivo y no menos peligroso, de allí su lentitud e incluso indiferencia frente a lo que a todas luces era algo que había que frenar. En este tipo de migración, se filtró todo tipo de individuos y evidentemente peligrosos delincuentes que estando en Chile se organizaron con lo cual surgió un nuevo tipo de delincuencia. Aquí, el signo político de izquierda legitimó la inmigración irregular pero resultó ser evidentemente contraproducente

2. La Teletón: la izquierda siempre ha manifestado una cierta suspicacia frente a la Teletón puesto que la han considerado un negociado del gran empresariado. En efecto, la opinión de Gladys Marín (QEPD) respecto de la Teletón dice mucho de la posición de la izquierda frente al tema: No obstante, los/as ciudadanos chilenos jamás han dejado caer la Teletón, siempre se ha cumplido con la meta (y siempre lo harán). Luego, la pregunta es porqué?: A diferencia de otras iniciativas, a la Teletón no solo se le puede auditar, sino que también sus resultados son evidentes y perceptibles: son evidentes y perceptibles sus centros de rehabilitación, son evidentes y perceptibles los/as niños/as rehabilitados, son evidentes y perceptibles los profesionales y funcionarios que trabajan en los centros de rehabilitación, es evidente y perceptible el impacto social de la iniciativa, independiente de las acusaciones de negociados, chanchullos y que ciertas o falsas no opacan ni restan mérito a la iniciativa, puesto que el rendimiento de cada pesito depositado es observable. Aquí la legitimidad social no depende del signo político, más bien depende de la percepción que tiene el/la ciudadano/a común de que lo donado a la Teletón ayuda efectivamente a un/a niño/a real en su rehabilitación.

Un tercer caso que podríamos analizar es el tema de las pensiones: sucede que en el caso de las pensiones AFP´s hay un elemento que no ha sido suficientemente bien ponderado. La heredabilidad. En efecto, este elemento no está presente en otros modelos de seguridad social y determina una valoración muy particularmente, especialmente en las capas sociales de menor renta en las cuales la herencia casi no existe (porque no hay nada que heredar). Luego, el hecho de que por efecto del ciclo vital alguien de baja renta pueda heredar algo a su descendencia es algo que valoran enormemente. Este hecho tampoco dice relación con el signo político y legitimación social toda vez que en la izquierda nuevamente ven el negociado, la opacidad y el afán de lucro de los sectores sociales que promueven la perpetuidad de las AFP´s.

Este fin de semana nos alistamos a elegir un/a nuevo presidente para Chile y quizás el debate televisivo mueva algo la aguja en favor de Jara. En caso de que la ciudadanía elija un presidente de derecha, nuevamente se instalará la pregunta acerca de su capacidad para gobernar sin legitimidad social. Pero para ser realistas, lo más probable que ocurra no sea precisamente la instalación de condiciones objetivas para un estallido social 2.0. Para que aquello ocurra debe haber una presión social sostenida sobre las condiciones materiales de los/as ciudadanos/as tal que aumente la entropía social de tal modo que se haga inmanejable, lo que no se ve posible en el corto plazo.

Lo que no obsta a que se pueda verificar un aumento de energía en el movimiento social, que entre otras cosas avalarían la hipótesis de la relación entre legitimidad electoral, legitimidad social y signo político.

Marcos Valdés

Sociólogo

Magister en desarrollo urbano

Mail: marcos.valdes@uc.cl

09/12/2025

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