En esta novela de Paloma Sotomayor los avergonzados son dos, una mujer y un hombre. Y la autora, con ecuanimidad, le concede un capítulo a cada uno, alternados. El motivo de la vergüenza no es el mismo para ambos. En realidad, ninguno de los dos tiene un motivo para avergonzarse, porque son víctimas de terceros perversos, o de la sociedad que los ha situado en posiciones desventajosas. Pero suele ocurrir que la gente se sienta responsable por situaciones que la afectan y que poco tienen que ver con decisiones propias o actividades, incluso aspiraciones y expectativas, que están más allá de su alcance, de sus posibilidades y de su responsabilidad. Hay pues, allí, un primer punto a favor de la autora, en esta su primera novela, que ella dedica a su maestro, Poli Délano.
Paloma Sotomayor vivió exiliada en Cuba y allí estudió piano clásico e Ingeniería de Sistemas. Se enamoró de la literatura cuando regresó a Chile e ingresó al taller del escritor Poli Délano, que continúa funcionando y formando escritores varios años después de la partida de Délano, quien dejó una obra significativa en la narrativa nacional.
Paloma Sotomayor es un buen ejemplo. Narra con claridad y rapidez; las páginas se deslizan raudas ante los ojos del lector, que va descubriendo situaciones no dichas, sugeridas por detalles bien manejados por la mano de la autora. “Para mí todo empezó a ir de mal en peor el día en que el Ramón, mi padrastro, me echó de la casa” (Pág. 13) cuenta la mujer al inicio de su relato. Tenía, en ese momento, once años, y el padrastro la echó al enterarse de que estaba embarazada, de él, naturalmente.
La situación del hombre, Roberto, es menos dramática. Él es un buen estudiante, está en un liceo exigente y ayuda a un compañero de situación acomodada. Conoce así a su hermana y surge el amor con el beneplácito de los padres de la niña, que vislumbran un buen futuro para Roberto. Él también lo siente así y lo que más anhela en la vida es triunfar, que para él significa ganar mucho dinero. Forma sus empresas, para lo que debe endeudarse y luego no puede responder a los compromisos económicos adquiridos, y sus sueños de darle riqueza y bienestar a su esposa y a sus hijos, se deshacen en un brusco despertar.
Son dos historias distintas. ¿Por qué entre ambas se conforma una novela? La autora nunca nos lo dice, pero allí está el segundo punto ganador del libro.
Un buen primer libro de una autora incipiente, digna alumna del recordado novelista Poli Délano.
Lejos de la vergüenza, de Paloma Sotomayor
Editorial Forja, 118 páginas
