Uno de los grandes hitos ha sido el ingreso de mujeres a la educación superior, la profesionalización, los desafíos que surgen frente a la deserción estudiantil, principalmente que impacta a mujeres quienes en un 40 % de casos debe congelar ò postergar sus estudios, asociadas a múltiples factores, tales como sobre endeudamiento económicos, maternidad ò a su rol de cuidadores de algún familiar con una enfermedad los cuales se encuentran vinculados a la falta de redes de apoyos. Situaciones en las cuales, las mujeres se ven la disyuntiva si seguir estudiando, seguir trabajando, ò dedicarse únicamente a la vida familiar, dejando de estudiar y trabajar, perdiendo no sólo su desarrollo integral, sino que tambien su autonomía economía. Dicho aspecto, casi no ocurre, ni se evidencia en el caso los hombres los cuales casi no deben desertar de sus estudios ò trabajos debido a su paternidad.
Cuando hablamos de desigualdad y de brechas de género en conceptos de estudios – crianza y cuidado, nos referimos a las barreras con las que históricamente han luchado las mujeres. Impacta no sólo en la sostenibilidad de sus estudios, sino que también implica retrasar la titulación, perdida de becas estudiantiles, entre otros. Estos elementos, se enmarca en vacíos de regulación que existían en el mundo académico y estudiantil frente a las acciones que resguarden los derechos de los mujeres, es que se ha legislado sobre los cuidados y la educación.
La ley 21.790, yo cuido, yo estudio presentada por el ministerio educación y el ministerio de la mujer y equidad de género, fuè promulgada en febrero por el gobierno del Presidente Boric, dicha ley La ley, tiene como objetivo el proteger a estudiantes de educación superior que son madres, padres o cuidadores de personas con dependencia/discapacidad. Garantiza flexibilidad académica, justifica inasistencias, promoviendo la conciliación de la vida familiar y educativa. (Mineduc 2026) Esta ley viene a regular y a otorgar justicia educativa en las condiciones de acceso y de permanencia en la educación superior, considerando el validar y garantizar el derecho a estudiar y el derecho de cuidado, visto desde la compatibilización de la vida, aspecto que permita el poder contribuir el desarrollo profesional e integral de las personas y de sus familias.
Desde esta perspectiva, la promulgada ley yo cuido, yo estudio, es celebrada y bien recibida por las comunidades académicas y educativas, ya que, es una ley diseñada y pensada para garantizar los derechos de las mujeres a permanecer en la educación superior, promover la corresponsabilidad parental tanto en las labores de crianza y cuidado, la equidad de género para mujeres y hombres, a su vez mandatando a los centros educativos a generar condiciones que promuevan la continuidad de sus trayectorias educativas, entre los que se considera, la elaboración de protocolos para estudiantes, la articulación de las instituciones públicas, la socialización de la ley en la comunidad académica y estudiantil, el fortalecimiento de la red pública de jardínes infantiles construidos para hijos de estudiantes al interior de planteles educativos técnicos y universitarios, de esta forma se pueda apoyar y potenciar los procesos pedagógicos de niñeces y de estudiantes.
• Dentro de sus principales beneficiarios, son Estudiantes embarazadas, madres/padres con hijos de hasta 7 años, y quienes tengan el cuidado personal de personas con discapacidad o dependencia.
• Dentro de las funciones de las instituciones educativas, se contempla la Flexibilidad Académica: Las instituciones deben permitir la reprogramación de evaluaciones, prioridad en la toma de ramos y reducción de asistencia.
Para finalizar, como desafíos es importante, el poder seguir avanzando en justicia educativa, en igualdad de derechos, corresponsabilidad social y equidad de género, reducir las brechas sociales y educativas que impactan a mujeres y sus trayectorias educativas, reflexionar sobre la importancia de la conciliación y compatibilización de la vida en cuando a estudios y cuidado. Potenciar la educación infantil de los jardines infantiles al interior de universidades, institutos y centros de formación técnica, para que, estudiantes puedan llevar a sus hijos mientras estudian .Por otro lado, se torna relevante que los centros de educación superior, puedan seguir abordando la postergación y/o deserción de estudios asociados al cuidado, estudiar es un derechos y debemos seguir relevándolo como derecho fundamental para el desarrollo equitativo de la sociedad.
Javiera Leiva. Profesora, especialista en Curriculum y Políticas públicas
