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Liderazgos subnacionales… ¿acompañados de proyectos políticos subnacionales? Por Hernán García y José Orellana

Por calendario electoral, los motores se encuentran encendidos en los “partidos políticos – sistema de partido” y sociedad civil en general (interesada y organizada en organizaciones formales e informales por la cosa de la representación), en función del reclutamiento de candidaturas para enfrentar los comicios electorales en comunas y regiones. Nos lo recuerdan, además, uno que otro escándalo en la gestión de ambas escalas geográficas… el caso “convenios – Polizzi – Democracia Viva” respecto de lo regional, Cathy Barriga, Raúl Torrealba y otros desde la escala local.

Los suscritos en otra oportunidad reflexionaron sobre los liderazgos nacionales que se precisarían después de culminada una etapa más del proceso constitucional (cuatro años en total) y la atiborrada agenda social y política que esculpió la Geografía de la Multitud desde el año 2010 en adelante con Estallido social incluido (salud, educación, pensiones, descentralización, medio ambiente, nueva constitución). Si eso es así en la escala nacional, interesa también reflexionar sobre liderazgos sub-nacionales entendidos como ESTRATÉGICOS para darle, a un país centralista y unitario como el nuestro, una la combinación de agenda entre la nacional – regional – local, no sólo coherente en sí misma, sino que pertinente para las calidades de vidas territorializadas de las personas (también en lo virtual).

Son lo momentos en que las personas militantes de partidos políticos o no, que ya se encuentran en cargos de representación política y que la ley aún les permite reelección, quieran “reelegirse” junto a sus entornos inmediatos, alguna comunidad y también sus soportes partidarios. También se incorporan en esta perspectiva de querer representar en la escala local y regional militantes o no, primeriza/os, que tienen el legítimo y noble arrojo de acometer a la representación política para desplegarse en sus voluntades, racionalidades y emocionalidades para contribuir a un mejor pasar de las comunidades en las que se encuentran insertos.

Son los momentos en que se cruzan trayectorias de militancias partidarias, sociales, comunitarias entre otras, con más de alguna regla ¿indolente? del marketing político en cualquiera de sus derivadas que aseguren adherencias a la hora del acto electoral, asociadas con capacidades financieras de candidata/os circunscrita/os en la ley de financiamiento vigente (eso se espera), atributos positivos de imagen, rango etario y capacidad de movilización, entre otros.

Dando por descontado que es momento capital para los partidos políticos, en cuanto se pesan en otra realidad territorial como es la local y regional en otra temporalidad, proyectándose hacia la complejidad de la alianza político electoral siguiente, respecto de las próximas elecciones al Congreso y Presidencia de la República, también es momento de la buena-óptima selección de candidaturas que le permitan consistencia política y honorabilidad a los mismos en función de los principios y trayectorias partidarias, en un contexto de alto desprestigio de la política en cuanto actividad (altos grados de desconfianza) y de los partidos políticos en cuanto institución (no pasan del 4% sondeo de opinión tras sondeo de opinión). Y más complejo aún, validez de la utilidad de los mismos en un sistema democrático (disputan con otras formas de representación como son las candidaturas independientes provenientes de alguna sociedad civil).

Junto con el cumplimiento de requisitos básicos formales exigidos por ley, más los propios que se puedan dar reglamentariamente las tiendas partidarias, lo que parecería CENTRAL Y ESTRATÉGICO es que las candidaturas fuesen capaces de articular un Proyecto Político de Desarrollo Local – Regional en cuanto definiciones de principios, técnicas y objetivos de corto, mediano y largo plazo se refiere. Logrados, ojalá participativamente en combinación con las definiciones institucionales partidarias. Las candidaturas exitosas y no, debiesen estar siempre sostenidas por un Proyecto Político de Desarrollo Local – Regional que responda a lo menos la pregunta de qué comuna – región queremos con tales y cuales principios, técnicas y objetivos de corto, mediano y largo plazo.

Desde ahí, es que se esperaría aparecieran principios de transparencia activa, más allá de los formales, democratizar la toma de decisión, logrando el accontability (rendición de cuentas) en los territorios con todas las posibilidades comunitarias y políticas (incluidos los partidos políticos comunales y regionales) y descentralizar la toma de la decisión lo más posible, en cuanto oportunidad de democratizar territorialmente la misma.

Es deseable que cuando se aborde una candidatura en territorio físico y/o virtual, no sólo estemos en la mezcla de los cumplimientos formales de requisitos o de marketing político, sino que también ante una candidatura que tiene claridad de propósito y así, honestidad programática, que a la larga significaría auto-imposición para no caer en la tentación de las cosas que se encuentren reñidas con lo ilegal, lo anti-ético y no-moral. Proyecto Político de Desarrollo Local – Regional, es una posibilidad que contribuiría a tal propósito.

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Hernán García Moresco profesor de la Universidad Academia Humanismo Cristiano. Magister© Ingeniería Informática USACH. Diplomado en Big Data Universidad Católica. Diplomado en Ciencias Políticas y Administración Pública. Universidad de Chile. Licenciado en Educación en Matemática y Computación USACH

José Orellana Yáñez, Doctor en Estudios Americanos Instituto IDEA-USACH, Magister en Ciencia Política de la Universidad de Chile, Geógrafo y Licenciado en Geografía por la PUC de Chile. Integrante del Centro para el Desarrollo Comunal Padre Hurtado.

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