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Lo sagrado en la recuperación del alma nacional. Por Alex Ibarra

"Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego (...), y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía"
(Ex, 3.2)

Surge en estos días una sensación de comunidad en la clase popular unificado por la condena a la injusticia social instalada por la ideología de derecha que no ha recibido una contundente oposición parlamentaria dado los partidos políticos que se apropiaron del poder con la ilegítima Constitución del 80 que ya tiene fecha de defunción. Quién se atrevería a garantizar un orden constitucional permanente ahora que Chile despertó? Claramente es urgente y necesaria la Asamblea Constituyente, ni una dictadura frenará está demanda en el devenir histórico.

Las instituciones tradicionales no estuvieron a la altura, no es descabellado constituirnos sin ellos y sin sus defensores, sería un acto de justicia, pilar de una sana y pristina democracia. Hay que instalar relatos que habían sido excluidos, pero también los novedosos. Es el momento de las resignificaciones presentes en la memoria de la historia pero también en su imaginación.

Un aspecto fundamental es la reconstrucción de nuestra dañada alma, esto tiene carácter de sagrado. La secularización moderna traía consigo una catástrofe que se negaba a comprender el cosmos. Las culturas menos modernizadas son superiores en la comprensión y en el amor a la pertenencia de la tierra, no han perdido ese respeto por lo sagrado.

Algunas religiones institucionalizadas declaran una búsqueda constante por lo sagrado, pero no siempre lo comprenden. Estás no se han equivocado en suponer que los seres humanos buscan una experiencia con lo sagrado, de ahí su pretensión por asistirlos, aunque muchas veces atrapados en la lógica de la administración de lo religioso y apartados de la vivencia auténticamente espiritual. Ofertas para una vida sagrada hay variadas con distintos modelos de búsqueda y aparatos que colaboran en esa experiencia.

Sin embargo, lo sagrado va mucho más allá de eso, ya que es una manifestacion humana que no solo le sucede a un creyente religioso. Siguiendo a Mircea Eliade, entiendo que lo sagrado también se puede manifestar en la experiencia contrapuesta de lo profano. Un ser religioso buscará su encuentro con lo sagrado, incluso puede gastar su vida en este intento. En cambio un no creyente puede tener un encuentro con lo sagrado de manera no tan directa ni intencionada.

Lo pagano lo podemos entender como ausencia de lo sagrado, o de otro modo como un extrañamiento de lo sagrado. Esa sensación de extrañamiento de lo sagrado nos recordaría nuestra necesidad por lo sagrado. Experiencias que irrumpen de manera radical en nuestro cotidiano nos pueden colocar frente al anhelo demandado por el ser. Experiencias cotidianas y también paganas son capaces de remover nuestra existencia.

La crisis que estamos enfrentando en el pueblo chileno es una de esas experiencias que remecen nuestra cotidianidad y que nos llaman a un encuentro con lo sagrado. Así de radical es la experiencia que hoy sentimos como sujetos parte de un colectivo conmocionado. Asistimos a un quiebre en el cotidiano que nos abre la posibilidad para un encuentro con lo sagrado. Nuestra alma tendrá que restaurarse.

La Mistral, que tanto amó a su país, nos decía que conociendo la lengua del otro conoceríamos su alma. Viene el tiempo del diálogo honesto y sincero. Las máscaras ya se nos cayeron, las capas de superhéroes también. En la intemperie nos podemos encontrar solidariamente, en esa diferencia que comprende la dignidad del otro, sobre todo de aquel al que se le negó.

Una vez que las condiciones estén dadas para el Nuevo Pacto Social podremos debatir nuestras concepciones de mundo para ver cómo las hacemos convivir nuevamente, claro es Castoriadis cuando señala "lo que es sagrado para nosotros es abominable para ellos, y nuestro sentido les resulta el rostro mismo del sin sentido". Las distintas capas societales deben enfrentarse en el diálogo que ofrece la posibilidad de una Asamblea Constituyente.

Un problema relevante es la segregación en la que nos encontramos, hay que procurar el encuentro entre clases muy diferentes y contrapuestas que partan del reconocimiento de la desigualdad. Esta separación de clases en América Latina habían sido advertidas hace años por el sociólogo Gilberto Freyre, y en el caso chileno, entre otros por el filósofo Luis Oyarzun en la década del sesenta.

Hoy no estamos felices, pero tenemos esperanza, la fuerza social que irrumpió hace ya casi un mes nos está colocando en un momento de redención. No nos volvamos a dormir y no aceptemos la invitación de Caín: "salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató". No temamos a ese encuentro estamos unidos, pero si estemos muy atentos con esos que cargan con la marca de la especie de Caín, somos valientes, no necesitamos de martirio y ya hemos perdido el miedo. Además vamos con la convicción de que el pueblo es soberano, ellos son los que perdieron.

Alex Ibarra Peña
Dr Estudios Americanos.

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