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Los 50 años que terminan y los 50 años venideros. Por Luis Osorio Olivares

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La conmemoración de los 50 años del golpe de Estado no es un hecho en el cual debemos estar atentos al reloj el día 11 de septiembre y señalar el minuto exacto, en que viene el instante de silencio recordatorio en memoria de las víctimas, son muchos los minutos, horas, días, meses, años y décadas las que se encuentran comprometidas. El futuro es crucial.

Se trata de una situación que afecta una convivencia social extendida, y caídos a lo largo de todo el período de dictadura e incluso en períodos post dictadura.

Hablar de los “50 años que terminan”, tampoco es equivalente a presionar un interruptor y en forma automática dar el pase al futuro, pero sí se instala la urgencia de encaminarse hacia una sociedad diferente y no impuesta en dictadura, con plena vigencia a la fecha, la transformación es imprescindible porque en rigor no estamos conviviendo en una sociedad justa, por el contrario, es altamente desigual desde sus raíces y aceptada por los gobernantes post dictadura. Si el gobierno actual se decidió en algún momento a proyectar una candidatura, lo hacía bajo el supuesto de un cambio sobre condiciones imperantes en 48 años y que determinan un vistazo a la época de los 80 para identificar las cuestiones no removidas desde 1990 en adelante.

Esa sociedad modelada desde la violencia y el individualismo, avalada por el poder económico y político, confluye dadas sus características en que cada uno la puede entender y justificar según el posicionamiento alcanzado, donde también gravita el nivel educacional al cual se ha accedido relacionado con el segmento socioeconómico de procedencia. Así, los super ricos, tienen una forma de ver las cosas porque de manera transversal, al estar en las partes más altas de la pirámide se va por más, se entrecruza la actitud de la ambición en desmedro de los demás.

La comprensión de la sociedad estructurada de esta forma, y en un descenso a través de la pirámide, en la cual se admite para la base de esta un grado de movilidad, pero con tope, intercalando dos conceptos propios de otro eje como lo es el modelo económico neoliberal, sostenido en la capacidad de endeudamiento de las personas. Complementado según lo proclamado en cursos de economía básica, en cuanto a que los recursos económicos son limitados y situados en la modalidad piramidal como estructura social, éstos no alcanzan para todos y obran bajo esa premisa que va conformando realidad social.

Inevitablemente el cambio estructural no realizado por años tiene consecuencias, es imposible rescatar del pasado elementos replicables en el futuro, ha sido un desmedro del bienestar social para la mayoría, elemento que impide referirse a democracia y que invalidan cartas de compromisos firmadas entre quienes han ostentado el título de gobernante, sólo es apropiado la nominación de post dictadura. La democracia debería ser la práctica del beneficio de mayorías, la participación ciudadana en el diario acontecer y no en la atomización de la política que asume en forma exclusiva las decisiones y promueven acuerdos entre ellos. El voto obligatorio y la inscripción automática adquieren relevancia, condicionado a que debe ser desde el control de quienes abren una llave sabiendo que tienen el poder de los medios de comunicación para ejercer control a través de campañas del terror, dirigida a una ciudadanía a la cual con posterioridad no se le toma en cuenta, se carece de la construcción de una patria entre muchas y muchos.

En el contexto anterior, referirse a Piñera como un demócrata no resulta apropiado, su concepto de democracia se encuentra basado con total apego al modelo de sociedad implementado en dictadura y que lo ha llevado a ubicarse por sobre la línea de la riqueza, fiel representante de los más beneficiados. Pero más aún se han perdido oportunidades para dialogar sobra cosas que seguramente el estilo protocolar, de su visita en La Moneda o el viaje en el avión presidencial junto al presidente Boric lo impiden, faltó la conversación sobre el impuesto a los super ricos, tampoco fue tema su responsabilidad sobre el haber volado ojos en época de estallido social. En palacio es bien tratado. Es claro cuando las expresiones provienen de alguien que no vivió en dictadura y tampoco estuvo en los años cuando las esperanzas y expectativas eran importantes, esto es trascendente para tomar una postura más contundente en las aseveraciones emitidas y tomar una línea sin titubeos ni virajes opacando expresiones más sensatas.

Para proyectar el futuro, en primer lugar, hay que precisarlo no se trata de lanzar una palabra al aire y dejar instalado en el imaginario que se trata de algo bueno, para seguir a la deriva y en un statu quo. Un gran error a lo largo de años es haberse movido en base a supuestos y en algún momento hacer creer en la alegría que venía, pero nunca llegó, fue un punto de partida en falso.

Resulta imprescindible interiorizarse en una línea no observada en la práctica de los 50 años, de un estado basado en desarrollo país en el cual exista una base importante de conocimiento y planificación donde el libre albedrío no tiene cabida si es que el ser humano es perjudicado, como por ejemplo con la desregulación del mercado y las puertas abiertas que dan lugar ante crisis, a procesos inflacionarios con defensa férrea a modelos de negocio. En el siglo pasado, estaba el concepto en las familias cuando se podía hacer, de inculcar el ahorro desde tempranas edades con alcancías que incluso eran parte de la forma de impulsar esa acción por el Banco del Estado. La sociedad actual no lo permite como estilo rutinario de conducta, pues afectaría al consumismo y sería contra cíclico al endeudamiento, y más aún hay muchos que sólo tienen el recurso para el día a día. En forma paralela, hay estrategias de negocios utilizadas por algunos supermercados, disponen de carros pequeños para que las niñas y niños junto a sus padres, recorran los pasillos seleccionen los productos de su interés. Es una enseñanza para ser consumista, en ningún caso para otro tipo de aprendizaje.

El panorama planteado, descarta con fuerza parte de la historia que se ha querido divulgar en algún momento, como lo fue la transición hacia la “democracia” y afirmar que esa transición ya se había terminado. Eso es una falacia, así uno de los argumentos sustanciales de esta columna es el afirmar que sólo nos encontramos en una post dictadura sin haber superado lo fundamental.

La sociedad en la que vivimos está profundamente deteriorada, y ese nivel alcanzado hay que observarlo de manera comprensiva y a la vez no aceptable. Lo primero son las causas, detenerse a mirar una conducta nociva que puede ocurrir a diario, con la relación entre seres humanos alejada de lo que podría ser la conducta razonable del observador, ello es fruto de una situación de trayectorias de vidas diametralmente opuestas que inevitablemente se fueron construyendo a lo largo del tiempo. Es el no haber puesto atención a la falta de igualdad de oportunidades, que en algún momento al sumarle elementos como los provistos por el narcotráfico y consumo de drogas, entre otros, llevan a efectos no deseados a lo que se suma acciones de dudosa procedencia, el ejercicio de continuidad bajo la primacía del fin justifica los medios. No es apropiado afirmar que cada país tiene la sociedad que se merece, sería aceptar lo impuesto y renunciar a los sueños de algo mejor. Somos parte de algo intencionado y calculado.

Así las cosas, ello no es impedimento para pensar en un futuro, por medio de una sociedad diferente. Para este caso se juntan dos elementos uno de los cuales ya mencionado con anterioridad como lo es la economía y el otro la educación.

Desde la economía, es importante plantear el fin de la desigualdad provocada por la estructura piramidal con la cual convivimos. La educación, no es algo nuevo, la mirada debe centrarse en que es la base para el cambio social. Ello no es fácil, ya que a partir de allí es desde donde hay que propiciar el pensar en la sociedad diferente, con todas sus implicancias.

Hay lugares donde la intervención debe ser mucho más sostenida y por consecuencias anteriores, se deben proveer más recursos humanos y materiales. Las generaciones siguientes deben plantearse formas innovadoras de convivencia y las enseñanzas deben ser otorgadas desde profesores formados en un rol transformador de sociedad, considerando para algo tan importante, una alta exigencia para los futuros docentes y sustancialmente bien remunerados. Deben ser los pilares de un cambio efectivo, con ideas claras y metodologías de enseñanza en que cualquier elemento que sume debe ser considerado a través de formas de entrega altamente activas.

La importancia de escoger esta alternativa como parte inicial del cambio, radica en constituir un pilar de ingreso desde la primera infancia a un mundo de justicia social verdadera. Es claro que hay muchos pendientes en estas áreas, y parte de ello radica en que el sistema actual se retroalimenta en sí mismo, haciendo caso a una sociedad en que debe proveerse de la mano de obra barata y así se debe reservar intencionalmente la ausencia de una escala progresiva en la educación, acorde a las necesidades país para un desarrollo planeado, donde la mayoría sea un aporte y éste sea valorado. Tratándose de un punto de partida debe tener efecto en otras actividades que también son de importancia, el crecimiento debe apuntar a actitudes y alto nivel de conocimiento, basado en desarrollo y bienestar expansivo. Sería incongruente la permanencia del modelo diseñado en dictadura para los próximos 50 años, y seguir transfiriendo dineros a grandes negocios de unos pocos.

Por último, pensar en las neurociencias en las cuales el concepto de los hemisferios cerebrales es reemplazado por la plasticidad del cerebro, en términos que se encuentra en permanente adaptación. Hay que hacer un símil con la pirámide económica, tomarla desde el pensamiento darle otra forma a través de la plasticidad modelando en forma diferente y en base a ello transformar la sociedad, nadie va a quedar fuera sólo insistir en la dignidad. Que de una vez por todas se encuentren las llaves en La Moneda, de las grandes Alameda que aún permanecen cerradas.

El país podría por ser muy grato y amable, donde la gente viva feliz, esa es la aspiración. No hay ninguna democracia por cuidar, hay una democracia por construir y comprender que hemos vivido sumidos en la herencia de la dictadura, sus autores se pueden atribuir un triunfo. En la vereda opuesta falta poner en práctica el ejercicio del pensar lo que no se ha hecho, posicionarse en algún lugar de la pirámide nos pasó la cuenta y ha impedido elaborar la idea de un cambio sustancial no en un estilo subsidiario y de continuidad, hemos llegado al momento de los dos tercios, 17 años de dictadura y 34 de post dictadura.

10 de septiembre de 2023

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