En kioscos: Abril 2021
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Los colores en los muros de Valparaíso. Por Manuel Marchant R.

Valparaíso nos duele, qué duda cabe¡! Así lo sentía y pensaba Armando Méndez Carrasco cuando en 1955 escribió esa oscura novela Mundo Herido. Sus primeras páginas las dedica al puerto...a Valparaíso tierra de sueños y miserias...narra el despertar a la adolescencia de un niño pobre de los cerros, es una novela gris y triste, no hay colores en sus páginas salvo el amor que el niño sentía por Margarita...ella su sueño adolescente mil veces traicionada por aquellos que le prometían y la abusaban, desde su candor infantil el niño crece y descubre la cruda realidad de la vida y el puerto.

Es una vida sin alegría, sin colores, gris y fatal. La miseria no tiene color es gris y quizás solo en sueños aparecen las imágenes que te sacan de este mundo y en el caso de Valparaíso ni los sueños ni los colores de los grafitis en los muros han logrado sacarlo de la miseria y el abandono.

Hoy la polémica en torno a Valparaíso es acerca de un mural pintado por Mon Laferte, una popular artista nacional, en el muro de una casa y autorizado por sus dueños. ¿cuál es el problema? No cumplió con los protocolos legales para ser realizado...parece broma si no fuera trágico, ¡todo Valparaíso es una ciudad que, en su aspecto más esencial, en su libertad, ha sido construido fuera de la legalidad!

Son sus habitantes los que le han dado forma y destino, los que han luchado contra el viento, los incendios, los que la han reconstruido una y otra vez, los que han sobrevivido al olvido de los gobiernos centrales y la negligencia culpable de sus autoridades comunales y es quizás el arte gráfico, los murales, una manera que han encontrado los artistas visuales, de rendir homenaje al puerto y a la libertad de sus habitantes.

El año 1969 Aldo Francia filma Valparaíso mi amor, los que dicen amar Valparaíso debieran verla una y otra vez, es el mismo color gris de la novela de Méndez Carrasco, es un Valparaíso pobre y sin destino. No se ven grafitis en los muros en la película del Dr. Francia, solo se ve la pobreza y la falta de esperanza.

El mismo año 1969 el arquitecto y pintor Francisco Méndez (recientemente fallecido, le rindo en estas letras un cálido homenaje al gran maestro que fue en vida), sale a pintar a las calles de Valparaíso con sus alumnos del Instituto de Arte de la Universidad Católica de Valparaíso, pintan grandes murales en Cerro Bellavista, intentan dar color a sus calles. Lo más probable es que no le pidieron permiso a nadie ¿hay que pedir permiso para crear? Cerca de 60 murales se pintaron entre fines de los años 60 y 73 en diferentes lugares de la ciudad.

El año 1973 Nemesio Antúnez también Arquitecto y Pintor, director en aquella época del Museo Nacional de Bellas Artes refuerza y apoya la idea de Francisco Méndez de crear el Museo a Cielo Abierto convocando a destacados pintores nacionales a crear un recorrido de arte y pintar los muros de la Ciudad Puerto, con obras de arte, con imágenes, con sueños. El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 impidió que esta magnífica idea se realizara, sin embargo, el año 1991 con la llegada de la democracia la idea adquiere nuevo impulso y nuevamente Francisco Méndez retoma este trabajo en conjunto con su discípulo y colega Israel Fraiman, quién hoy vive y trabaja en Jerusalén, ejerciendo el oficio del arte y...pintando hermosos murales en distintas ciudades de Israel.

LOS COLORES EN LOS MUROS DE VALPARAÍSO

El arte ha intentado curar con el color las heridas de Valparaíso y desde luego no lo logra, porque el arte no alcanza a curar las heridas, solo logra a veces otorgarles algún sentido, señalar la existencia de un lugar en abandono. Lo que si posiblemente sane las heridas de la ciudad o el territorio es fortalecer el destino de sus habitantes, colaborar en sus esfuerzos por realizar y construir sus sueños, fortalecer su esperanza y eso no se logra reprimiendo el arte sino apoyando con recursos públicos y privados las iniciativas y propuestas de desarrollo de sus habitantes.

La polémica por el mural de Mon Laferte es una polémica falsa e hipócrita, porque si el mural se borra o agrede con pintura negra como ha sucedido recientemente, nada se habrá solucionado, seguirán las quebradas llenas de basura, los edificios patrimoniales incendiándose, el puerto dando la espalda y no escuchando de verdad a la ciudad, las autoridades locales enclaustradas en sus sueños de poder, sin establecer vínculos reales con la ciudadanía, es decir una cortina de humo sobre los problemas de fondo de la ciudad y las acciones que de verdad ayudarían a Valparaíso a salir adelante.

Iniciativas como por ejemplo planes de limpieza de las quebradas para que Valparaíso no siga ardiendo, planes que podrían dar trabajo a los jóvenes cesantes, no voluntariado, trabajo público remunerado con colaboración privada, fomento al turismo otorgando créditos blandos vía Corfo para que sus habitantes den así impulso a su natural hospitalidad y la transformen en una real fuente de ingresos, bienvenidas serían también las iniciativas de generar un diálogo honesto entre la ciudad y el puerto, escuchando de verdad los temores de la ciudad frente a las propuestas rígidas que una y otra vez fracasan, generando frustración.

El mural de Mon Laferte no es el enemigo de la ciudad ni de las autoridades, éstas debieran recordar que han sido elegidas para ejercer la autoridad como servidores públicos y no como enemigos de la ciudadanía.

Quizás así este mundo herido, este Valparaíso puerto de sueños y miserias empiece de a poco a sonreír al ver que las polémicas planteadas son verdaderas y profundas y que con puntos de vista claros y propuestas reales ayudan de manera cierta a curar las heridas y a perfilar un destino posible para los habitantes del puerto.

Manuel Marchant R.
Arquitecto UCV – Artista Visual
Artista Libre del Taller 99
Ex Director Nacional del Colegio de Arquitectos de Chile

Compartir este artículo