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Luis Sepúlveda: el escritor, el ambientalista y su tierra Chile. Por Magdalena Arqueros Valer

Sí, se evoca al escritor chileno Luis Sepúlveda, se percibe de inmediato una atmósfera mágica que nos introduce en su escritura, como si fuesen movimientos migratorios de aves maravillosas que nos llevarán allá lejos, a esa tierra que lo vio nacer Ovalle, en el norte chico de Chile. Es un municipio agrícola Ovalle que se encuentra a una distancia de 90 km de La Serena, formando también el norte chico son el puerto de Coquimbo, Illapel y otros lugares que nos adentran en el sugerente paisaje, definido como una traviesa geografía, generando ese espléndido magnetismo de Chile. Un rol primordial lo asume el Océano Pacífico en la existencia de los chilenos, siendo un eslabón fraternizado en el territorio de norte a sur, siendo este mar tormentoso que calmará el alma asimismo reconfortará el espíritu para ser transfigurado dentro de la poesía y la literatura como aquélla escrita por Luis Sepúlveda.

Es allí en Ovalle que nace el 4 de octubre 1949 el escritor Luis Sepúlveda Calfucura siendo un jovenzuelo lleno de esperanzas y de muchos sueños que fueron vertidos en el hechizo de su escritura del mismo modo dotado de pensamientos de libertad iniciados en la provincia que le traspasó además sólidos valores siendo vivificados en sus raíces españoles e indígenas. De esta manera su apellido materno Calfucura nos resucita a un valiente cacique de la Araucanía, el lonco cacique Juan Calfucura mapuche piedra azul, tal vez estuvo su descendiente en lontananza.

Los gobiernos de Italia y Chile estuvieron distanciados durante el período de la dictadura, donde esta nación europea hubo manifestado su drástica condena al gobierno del General Augusto Pinochet. Rompiendo relaciones diplomáticas, pero conservarán vínculos de negocios. Ulteriormente las dos naciones restablecerán sus embajadores, iniciando con actividades culturales, será invitado el escritor Luis Sepúlveda que abrió dichos actos en Roma. Lo conocí allí, junto a mi hija Monserrat, que con el pasar del tiempo entablamos una amistad por correo electrónico, respondía prontamente, no importaba donde se encontraba tenía o hacia su tiempecito sin darse altezas. Quedamos de personalmente saludarnos en Roma cuando viniese a dar conferencias en la Feria de la Editorial italiana del libro (“Piú libri piú liberi”). Era invierno y diluviaba, yo no pude ir, mas tarde supe que Sepúlveda solo apareció en videoconferencia, comentarios del escritor Dante Liano. Sepúlveda habría contraído neumonitis, habiendo padecido esta enfermedad cuándo residía en Alemania y fue durante aquella convalecencia cuándo escribió la famosa narración “La Gaviota y el Gato que le Enseño a Volar”.

Así mis últimos correos entablados con el escritor estuvieron en el día de su cumpleaños 70°, algo que aprecio mucho el recuerdo, los saludos y los parabienes. Y después motivada por el inicio de la campaña electoral chilena , haciéndole cómo alcance la posibilidad de que yo veía como tantos el hecho que podría presentarse como candidato a la Presidencia de Chile, ya que reuniría el consenso de innumerables compatriotas….otro comentario fue la nueva edición de su libro y entonces hube añadido que Italia padecía una situación anómalamente grave debido a la transmisión del virus Covid-19 el cual se propagaba velozmente por lo que se habían clausurados varios pueblos ( entre ellos donde inicio Codogno) al norte de Italia. Los periódicos aludían que el narrador se hallaba en el Festival de Póvoa de Varzim en Portugal y era afanosísimo dando conferencias. Fue entonces que se hubo contagiado de covid-19, además de su esposa Carmen Yáñez poetisa y uno de los hijos, más él se agravó enseguida… las respuestas quedaron suspendidas en el dramático destino... Así estaban desconsolados los fans imaginarse que un combatiente como él estaba mal, muy mal. Las circunstancias estuvieron adversas para cualquier pensamiento fatídico como estuvo la gran irrupción de este virus covid-19, que hubo que declararla pandemia en Italia y en resto del mundo. Un virus que cambió dramáticamente la existencia de todos.

La literatura de Luis Sepúlveda concentra esa espontaneidad innata, esencia hermosísima de la provincia, él cual narró con chilenidad y patriotismo, donde exteriorizaba situaciones espinosas, no obstante, las entregó en contextos pacificadores. El autor era idóneo en transmitir aspectos de comunicación casi paternal como lo hacen en las ciudades más pequeñas donde el tiempo se detiene para escuchar cuentos y tradiciones así él autor se autodenomina “contador de historias”. Son relatos antes de dormir dejándoles en el sueño a esos infantes enseñanzas tanto de creatividad como del mismo modo óptimos valores. Dentro de su escritura sensibles vocablos que van caracterizando el árido desierto atacameño hasta esa inexplorada vegetación Patagónica. Sepúlveda apreció mucho los relatos de Francisco Coloane quien describía magistralmente esas tierras patagónicas inhóspitas y límpidas así dio la oportunidad a los escritores chilenos, editándolos en Europa en la “collana editorial”.

Sus inolvidables viajes y vivencias se describen en “Patagonia Express” o en la conmovedora y sabia historia de “La gaviota que enseñó al gato a volar” de la que hará una película en 1988, otra de sus novelas “La frontera desaparecida” La lámpara de Aladino” “La Rosa de Atacama”, “Historias rebeldes”, ecologistas, etc. Descripciones que representarán sus ideales y su grande amor por el medio ambiente.

Eligió residir en Gijón Asturias para reencontrarse con sus raíces paternas así mismo el deseo de reunirse con su esposa Carmen Yáñez, poetisa a quien le dedicó “El fin de una historia” un amor que comenzó como joven luchador para reencontrarse años mas tarde, siendo ya un escritor célebre, fue el profundo amor que los volvió a unir para no apartarse jamás el uno del otro. Fue un activo miembro de Greenpeace participando en innumerables incursiones de este grupo pacifista en favor del ambiente, … como Luís Sepúlveda nos enseñó y asimismo anhelamos que nuestro planeta sea defendido, preservado, protegido, amado y pensado para entregarlo a las generaciones venideras las que deberán seguir atentos a entrelazar la paz entre clima e individuo, naturaleza y animales, debemos vivir unidos compartiendo como ese gato que nos ayudó a ver que él era sabio e instruyó a la gaviota a volar, así también nuestros pensamientos vuelan anhelando que nos envuelven en un mundo mejor, donde los animales son virtuosos , no obstante todavía debemos aprender tanto de ellos…. Fue miembro activo de Greenpeace participando en innumerables incursiones de este grupo pacifista a favor del medio ambiente,… como nos enseñó Luis Sepúlveda y nosotros también esperamos que nuestro planeta sea defendido, preservado, protegido, amado y proyectado para donarle a las futuras generaciones que debemos convivir compartiendo como aquel gato que nos demostró que era sabio e instruyó a la gaviota a volar, así también nuestros pensamientos vuelan ansiosos para nosotros estar envueltos en un mundo mejor, donde los animales sean virtuosos, sin embargo aún tenemos mucho que aprender de ellos...

El destino desvaneció las respuestas... y los diarios publicando con dolor y aflicción la muerte del escritor y ambientalista chileno Luis Sepúlveda, quien falleció a los 70 años a causa del Covid-19 en Oviedo, el 16 de abril de 2020. Su muerte sorprendió al público mundial, quién hizo soñar a lectores de todas las edades entre lugares, ideas y luchas. La edición chilena del diario «Le Monde diplomatique» tiene la frase "Aún creemos en los sueños” y Luchito Sepúlveda Calfucura quizás hubiese agregado... Preservando, salvaguardando y sobre todo la debemos Amar nuestra Tierra... es hacer ese sueño realidad.

Luís Sepúlveda, la autora y su marido

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