Mapuciencias y el super poder de las plantas de Marilen Llancaqueo, ilustraciones Ingrid Céspedes, Veranada Ediciones, Kiñe Rupa y Pehuén, Edición al cuidado de Rocío Barros, Diseño de Ángeles Vargas, basado en la serie de televisión Mapuciencias y el superpoder de las plantas. Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, convocatoria 2023.
Filosóficamente, la noción de "ciencia" en los pueblos originarios del continente americano se enfoca en el desarrollo de una cosmovisión integral, relacional y ética, muy distinto del objetivismo occidental que va tras de un sistema integral que sostiene que la realidad existe independientemente de la conciencia humana. Defendiendo la razón como único medio de conocimiento y el interés propio racional (egoísmo ético) como propósito moral, y el capitalismo laissez-faire como sistema político y particularmente el modelo filosófico formulado por Ayn Rand.
En cambio, en la filosofía indígena, la meditación y la observación profunda permite establecer que los hechos ocurren y son absolutos y deben ser comprendidos por la mente, no creados por deseos o emociones, basados en la experiencia para lograr el "buen vivir" (sumak kawsay/suma qamaña), entendiendo la ciencia no como dominación, sino como armonía con la Tierra, el cosmos y la comunidad, la cosmovisión es en sí misma holística. Por ello, la cosmovisión es una forma de interpretar el mundo que entiende la realidad como un todo interconectado, donde cada parte influye en el resto, siendo el conjunto, mayor que la suma de sus componentes. Se centra en la interdependencia de aspectos físicos, emocionales, sociales y espirituales, buscando una comprensión integral, por ello no existe una separación entre lo natural y lo espiritual, tampoco entre ciencia y vida, o entre el arte y lo que es útil para vivir mejor, de allí que lo que occidente denomina artesanía, son elementos para rituales tanto domésticos como espirituales, una prenda tejida o una pieza de cerámica o la orientación y el material de la vivienda es también parte de un sistema interconectado, ya que se busca el bienestar colectivo y la sostenibilidad, no solo el conocimiento por sí mismo, integrando el concepto de "buen vivir" como fin último, que se genera en la meditación o en los sueños interpretados que propicia una comprensión a través de la relación activa y respetuosa con el entorno, no desde una posición de sujeto observando un objeto, sino que objeto y sujeto suelen ser una misma cosa o partes o momentos de un saber que se hereda intergeneracionalmente: acá la noción de conocimiento, si bien es la base, esta filosofía por sí misma pide ir más allá, se trata de abordar el saber no el conocer, este no es suficiente para entrar en armonía con el universo. A modo de ejemplo gastronómico, conocemos la “Torta de mil hojas” pero y ¿sabemos cómo hacerla? Es allí donde el saber heredado se valida a través de la práctica cotidiana y la oralidad, que conlleva el conocimiento, entonces pasa a ser algo vivo y adaptable, basado en miles de años de observación detallada de ciclos naturales, patrones climáticos y comportamiento de insectos, aves y diversos animales, validada por la experiencia, de allí que la experiencia con la naturaleza no sea extractiva, sino de armonía y reciprocidad.
En tanto la ciencia occidental aún mantiene la visión de que la naturaleza está supeditada al uso y a la posible utilidad y alcance monetario, por ello se tiende a objetivar y a dominar la naturaleza, mientras que la ciencia indígena busca la compensación y el cuidado. En materia de métodos, también hay cambios sustantivos, el método científico occidental, prioriza el conocimiento por sobre la sabiduría incorporada en la cultura y en la acción comunitaria, como se ve en la agricultura (hoy recién se abre al campo de la agroecología) como la medicina occidental que empieza a entender que las culturas son importantes para entregar los diagnósticos y los alcances de la curación mediante procedimientos y fármacos y que no se puede ir en contra de las creencias o la religión, porque en un punto de anclaje, la ciencia y en especial la ciencia médica pasa a ser una práctica ritual cercana a una religión; hay allí actos de fe y creencias que están presentes en la cultura occidental y que operan como dogmas.
La ciencia indígena posee un profundo conocimiento de plantas y ecosistemas para la salud. Un caso extraordinario en el manejo o propagación de incendios por aves rapaces, específicamente en Australia (conocidas como "halcones de fuego"), funciona como una técnica de caza intencional. Especies como el milano negro, el milano silbador y el halcón berigora toman palos ardiendo con garras o picos y los transportan a áreas no quemadas. Allí las aves utilizan el fuego para obligar a pequeños animales (roedores, reptiles, insectos) a salir de sus escondites, facilitando su caza. No existen estas aves en nuestro continente, por lo tanto, los incendios obedecen a la mano humana, a los intereses económicos, ya sean seguros, mineras o pirómanos sin paga.
Por otra parte, filosóficamente, la noción de "ciencia" en oriente se diferencia de la occidental, dado que la oriental es más práctica, holística e interdependiente, enfocada en la armonía con la naturaleza y la autoconciencia, fusionando a menudo sabiduría, religión y conocimiento empírico, a diferencia de la separación occidental moderna entre estas áreas, buscando la comprensión del cosmos y el ser a través de la introspección y la experiencia, no solo la explicación teórica externa, por ello la visión holística y orgánica, se centra en la interconexión de todos los fenómenos, más que en relaciones mecánicas de causa y efecto aisladas (por ejemplo, desde la invención de la pólvora, la alquimia fue y es, más fuerte que la física teórica en China). Y es porque la ciencia posee un enfoque práctico y utilitario que desarrolla soluciones para problemas cotidianos (medicina, agricultura, ingeniería), con vastos registros de hallazgos, y se prioriza la comprensión de la propia conciencia y el estado del ser, viendo el conocimiento del mundo exterior como secundario a la sabiduría interior, a diferencia del impulso occidental en donde toda su búsqueda ha sido siempre hacia el afuera. Para oriente no hay una división estricta entre filosofía, ciencia y religión; son caminos entrelazados hacia la verdad y la armonía (Budismo, Taoísmo), ponen su énfasis en la disciplina y en el proceso, de modo que el valor reside en el camino y la integridad (honor), no solo en el logro o el éxito final, buscando trascender del ego, cuya condición no permite salvaguardar el conocimiento y la sabiduría del colectivo, al menos en occidente, en donde se mantiene separada la filosofía de las ciencias, mientras en oriente se conservan integradas. En tanto, occidente busca el logos como una explicación racional del mundo, oriente busca la comprensión del Tao o el flujo cósmico, unificando lo individual con lo universal. Algo similar ocurre filosóficamente, con la noción de ciencia en la cultura africana que se aleja del ideal occidental de objetividad abstracta para enfocarse en el conocimiento práctico, relacional y contextual, integrado en la vida, la comunidad y la espiritualidad, centrado en el ser humano africano y su realidad, explorando la verdad a través de la experiencia encarnada, el diálogo y la sabiduría ancestral como Ubuntu (“Yo soy porque nosotros somos") o Teranga, buscando la reconciliación y el desarrollo, y revalorizando saberes tradicionales africanos como en la egiptología. Allí la existencia se ve integrada no sólo en la vida cotidiana, la moral, el arte y la espiritualidad, no se ve separada de la experiencia humana, como en la dicotomía occidental de teoría vs. práctica. La ciencia africana es fundamentalmente holística, porque conecta lo material con lo espiritual, lo individual con lo colectivo, y lo pasado con el presente. La sabiduría ancestral de las filosofías Ubuntu y Teranga, representan formas de conocimiento y ética basadas en la humanidad compartida y la hospitalidad, aplicables a las ciencias sociales y las ciencias de la salud.
Filosóficamente, la noción de "ciencia" en las culturas de Oceanía, especialmente en los indígenas australianos, difiere de la occidental moderna, porque se basa en una "Geosofía" o sabiduría ligada a la tierra, donde el conocimiento ancestral, el "Tiempo del Sueño" (Dreamtime), los mitos, la historia oral y la espiritualidad están entrelazados con el entorno natural, concibiendo el mundo físico y espiritual como una unidad inseparable, no como un objeto de estudio externo, sino como una relación sagrada y experiencial con la Madre Tierra, en contraste con una ciencia occidental que busca la objetividad y el control a través de la razón y la experimentación separada de lo humano/espiritual. En las cosmologías oceánicas, lo sagrado está en la tierra y sus eventos (espíritu omnipresente). La ciencia occidental moderna se enfoca en leyes universales objetivas, a menudo buscando explicaciones que trascienden lo particular, aunque la filosofía de la ciencia debate estos puntos. En Oceanía la ciencia es entendida como un conocimiento profundo y vivo en el mundo, es una forma de estar en relación con él, transmitido a través de narrativas, arte y prácticas, que se diferencia filosóficamente de la empresa científica moderna, centrada en la investigación empírica y la formulación de leyes universales.
Mapuciencias y el super poder de las plantas de Marilen Llancaqueo, está basado en la serie de televisión del mismo nombre (Ver en You Tube), el libro se compone de 8 capítulos y un We Dungo-Vocabulario. Kiñe Trai-Capítulo 1 ¡Ay me duele un dedo! -Pañil-Matico. Epu tray-Capítulo 2 Un pastel engañoso Uñi-Murtilla. Küla tray- Capítulo 3 El spa nativo Küllay Quillay. Meli tray-Capítulo 4 Una clase de pintura moderna Maki Maqui. Kechu troy-Capítulo 5 ¡No sé qué me pasa! Foldo Boldo. Kayu troy- Capítulo 6 Un poco de magia Foye Canelo. Regie troy-Capítulo 7 La mentira de don Kawellu Lin Paja ratonera. Purra tray-Capítulo 8 El día que nací Chillko Chilco y el Vocabulario. Las historias dan cuenta de las ingeniosas hermanas Kimün y Kimlan, en los hermosos valles de Wallmapu, junto a su mamá, la Ñuke Ilwen, su primo Lientur y Don Kawellu, las historias se resuelven con las plantas nativas y sus superpoderes, generando un dinámico y educativo momento en que la mirada hacia la naturaleza y las relaciones humanas adquieren momentos significativos y de gran kimün-conocimiento.
Hoy, en cambio, vemos como en las ciencias jurídicas en la República de Chile salen a flote múltiples relatos de corrupción que van desde el ex más influyente abogado de la plaza Luis Hermosilla y el ocultamiento a la investigación de Andrés Chadwick el ministro del Interior y Seguridad Pública de Sebastián Piñera, que enfrentó un proceso de acusación constitucional y fue desaforado y ahora investigado por diversos delitos entre otros el de la “putrefacción” en la institucionalidad pública, que ha caracterizado a jueces de la suprema corrupción tales como Ángela Vivanco Martínez (entre la muñeca Bielorrusa y Ponce Lerou (3 x 60 millones de dólares), Sergio Muñoz Gajardo, Diego Simpertigue, Jean Pierre Matus Acuña vinculado con Hermosilla y exdirector de la PDI, Héctor Espinosa, Gonzalo Migueles: pareja de Ángela Vivanco. Eduardo Lagos: abogado y exdiputado. Mario Vargas Cociña. Gabriel Silber: abogado y exdiputado. Yamil Najle: conservador de bienes raíces de Chillán, Sergio Yaber: conservador de bienes raíces de Puente Alto, Harold Pizarro: dueño de la casa de cambio Inversiones Suiza Limitada. Ver: https://www.biobiochile.cl/noticias/bbcl-explica/bbcl-explica-notas/2026/01/27/guia-rapida-para-entender-la-trama-bielorrusa-y-los-cargos-que-se-imputan-contra-angela-vivanco.shtml. Mientras tanto ya se detiene a la plana mayor de ProCultura con Alberto Larraín a la cabeza, alguien dirá ingenuamente que vamos avanzando.
Por otra parte Melania Trump, sentada en su butaca del imperio espera confiada que compren entradas para ver su documental, pero el asesinato de Alex Pretti opacó los planes de fama y gloria de Melania y su marido, Donald Trump, aunque se dice que en el film no se menciona que los presentó el “suicidado” pedófilo Jeffrey Epstein- el documental parece tener el efecto contrario, a pesar de los más 70 millones de dólares para la filmación del publirreportaje subvencionado por el fundador de Amazon, Jeff Bezos -interesado en los favores políticos de la administración Trump-y ahora los partícipes de la filmación piden que se retiren sus créditos en la pantalla, y algunos dicen que irán a juicio, pues entre las oscuridades de la pantalla grande, los engaños parecen ser una ciencia tenebrosa, con crímenes de todo tipo, a la espera que de que otras ciencias permitan limpiar la opacidad del presente panorama.
Hans Schuster. Escritor
