Mapurbekistán, ciudad, cuerpo y racismo, diáspora mapuche en Santiago, Siglo XX. Editado por Pehuén. Primera edición 2021, (207 páginas).
El pensamiento latinoamericano es una corriente de ideas que busca la identidad propia, la liberación y la crítica a la modernidad eurocéntrica, centrándose en la realidad, la historia y cultura de América Latina, que ha venido cuestionando la dominación y promoviendo una conciencia de "latinidad" con autores claves como Leopoldo Zea, José Carlos Mariátegui, Enrique Dussel, Paulo Freire y Rodolfo Kusch, entre otros, que abordan temas de alteridad, liberación y praxis social desde su perspectiva y con ello se abre una búsqueda de identidad, proponiendo un debate sobre qué significa ser latinoamericano y la posibilidad de valorar o construir una cultura propia frente a la herencia o el colonialismo europeo, es entonces cuando se problematiza la modernidad y se cuestiona la modernidad impuesta. En ello mucho tiene que ver el concepto de progreso y el de globalización, analizando fuertemente la condición periférica de la región y la alienación, por ello se busca una filosofía propia, auténtica y contextualizada, surgiendo en el bagaje del pensamiento la noción de "latinidad", que busca despertar la conciencia de una identidad compartida en el continente, más allá de las fronteras nacionales. Entonces, su praxis liberadora se enfoca en la realidad social, las formas de opresión y las posibilidades de liberación, siendo un pensamiento comprometido con la transformación social y la emancipación. Por ello debe alejarse del “cogito” –pensar, conocer, aprender- pero fundamentalmente el “ego cogito”- lo que yo pienso, yo conozco y yo aprendo es lo único verdadero- generando los ultras -izquierda, derecha- pasan a ser lo mismo cuando se convierten en dictaduras.
Una forma de racionalizar su destemplado desequilibrio, para aportar ideas ante el uso de la fuerza por parte de los estados, con secuestros, torturas y asesinatos con desapariciones; hoy en día la ausencia de estado por la corrupción permite a las mafias, ya sea por colusiones de empresarios y empresas que venden seguridad a través de tecnologías y armamento, o el narcotráfico que es alimentado por agencias internacionales y nacionales, que para estos casos da igual, si al final fármacos y drogas llevan a la dependencia y a la muerte de los adictos y a las balas por sobre la razón, por ello fue necesario desarrollar el concepto de "alteridad" o del “otro”, como condición o el estado de ser otro o de ser diferente, y aquello que se nos opone -alteridad u otredad- marca nuestra identidad, por ello el acercamiento a antiguos conceptos económicos especialmente el de pobre o pobreza como fuente de conocimiento ético-histórico y de liberación, cuyos precursores son José Vasconcelos, José Martí, Enrique Rodó, José Carlos Mariátegui, entre otros y más contemporáneos, Adolfo Sánchez Vásquez, Abelardo Villegas, Juan Benito Díaz de Gamarra, este último introduce la filosofía latinoamericana moderna.
Desde entonces la identidad territorial latinoamericana es un constructo cultural complejo y en constante evolución, forjado por el mestizaje de culturas indígenas, africanas y europeas, la herencia colonial, la lucha contra la dominación, la diversidad de experiencias sociales y la búsqueda de un sentido de pertenencia único, más allá de lo meramente geográfico, implicando una cosmovisión compartida, valores, símbolos y desafíos comunes como la dependencia o la integración, con autores claves (Rodó, Paz y García Márquez, entre otros) que exploraron estas temáticas, pero la evolución del pensamiento latinoamericano sigue, y se pasó a otra etapa en el proceso dinámico y continuo de construcción y deconstrucción que se adapta a la historia y las realidades de los pueblos en donde la discusión acoge dos conceptos claves como son el mestizaje y diversidad, de modo que con ello surgen problemáticas de choque y de mezcla de civilizaciones (se comienzan a esclarecer y tipificar las comunidades indígenas, y aparecen las influencias de distintas culturas europeas y africanas), que se hacen presente creando una síntesis única pero asimétrica, marcada por la diversidad étnica y cultural, por la diversidad musical e instrumental y los diferentes tipos de comidas que vienen a ser los márgenes que amplifican estas culturas y que pasan también a una etapa de sincretismo con una cosmovisión compartida, basada en la visión de mundo con valores fundamentales y experiencias comunes, aunque a menudo entran en conflicto, dada su larga marginalización o su dependencia por las normas fijadas por los estados –amparados en criterios y descriterios coloniales- y de allí la lucha por las autonomías, y con ello la especialización de las culturas, cuyos márgenes reflejan la identidad que se manifiesta como un "espacio identitario" tangible (con patrimonio arquitectónico, paisajes –barrios, plazas, con suerte parques-, y al interior de las grandes ciudades) allí se reflejan los valores intangibles y un sentido de pertenencia a un lugar, o a un añorado lugar, a pesar de las fronteras nacionales.
Por ello se hace necesario la confrontación con "el Otro", y se entiende y se define en relación con otras identidades, especialmente la occidental, en un proceso que ha implicado luchas, contradicciones y un imaginario colectivo marcado por la alienación histórica, la colonización y el patriarcado desafiante y permanentemente autofundante. Sin embargo, intelectuales de la talla de José Enrique Rodó, con su obra Ariel, sentó las bases para pensar la identidad latinoamericana frente a la influencia anglosajona, reivindicando la herencia latina y las espiritualidades, otro tanto, Octavio Paz que revisó la identidad mexicana y latinoamericana, marcada por la herencia prehispánica y la compleja noción de modernidad, así como Gabriel García Márquez a través del realismo mágico, plasmó la singularidad cultural y los mitos latinoamericanos, consolidando una voz propia, al igual que Pablo Neruda, que integró la naturaleza y la historia del continente en su obra, y aparece el cuestionamiento a los límites de la realidad latinoamericana planteado por Jorge Luis Borges que fue abordando la nociones de territorio y cultura intentando encontrarse con una perspectiva universal, o los grandes aportes de Gabriela Mistral y Miguel Ángel Asturias que contribuyeron con visiones profundas sobre la tierra, el mestizaje y las culturas originarias.
Mapurbekistán, de Claudio Alvarado Lincopi, es un acercamiento a la memoria histórica del pueblo nación mapuche cuya narrativa da cuenta de múltiples historias en diversas temporalidades que desatan un relampaguear constante ante un colonialismo perforado por su racismo patriarcal ya no tan soterrado (luego de la revuelta de 2019, los años de pandemia, los dos momentos de cambio constitucional fracasados por la lujuria del poder inconsistente y un gobierno de izquierda de pasarela con su alfombra roja de autovergüenza por los sinvergüenzas, al tiempo que las instituciones desfilaron con sus maquillajes corridos por la corruptela cercana a la derecha a ultranza de la propia izquierda del beneficio personal y parasitario). Pero el texto de Claudio Alvarado, reflexiona sobre las resistencias, las negociaciones y acomodamientos, para interpretar las tramas simbólicas y las relaciones de poder, entre lo espacial, lo temporal y lo identitario. Las líneas de fuga las plantea desde las ciencias sociales ¿Desde dónde se habla, y para qué se habla?, ¿Hay separación entre la noción de continente y contenido?, el estar dentro o fuera de aquello que se intenta pesquisar, describir e interpretar, es una suerte de investigación-acción que ya viene sesgada por su componente occidental-colonial, no importan ya los modelos teoréticos, ni los autores sagrados y consagrados, el estatus ideológico pone en jaque la relación de poder y los autores de la investigación científica ya son meros informantes de un algo opresivo que intentan analizar, a ratos sin darse cuenta de sus propios montajes, y entonces la lectura de lo real es sobre fragmentos de vidas fragmentadas y se hace difícil llegar a -la pepa del queso-, esa intuición poética que opera como -aviso ideológico de ruta- mientras las tensiones, los encuentros y las disputas se tornan figuras en movimiento del caleidoscopio experiencial, en donde la esperanza queda atrapada en un modelo de análisis poético teórico propuesto e interpretado por Claudio Alvarado Lincopi, justo ahora que vuelven antiguos colonialismos al modo de Kast o Trump, cuyo racismo tratan de pasar oculto en su anti-migración, ya es tanta la soberbia que no son capaces de ocultar, basta ver entre los últimos mensaje de Donald y sus trucadas fotos de simios con las caras de los Obama. En todas partes se cuecen habas y el cuerpo del racismo, tiene su equivalente en distintas republicas, mientras acá Claudio Alvarado nos entrega pistas sobre Mapurbekistán.
Hans Schuster. Escritor
