Esta obra de teatro de Anja Hilling fue estrenada hace veinte años por un grupo de artistas de distintas disciplinas interpretando una versión teatral, musical y visual que le aporta mayor contundencia dramática a ese relato acompañado de sonoridad y del movimiento de las animaciones. Una puesta en escena que logra equilibrar la actuación de los cuerpos en el orden del relato con el recurso performativo necesario para una puesta en escena compleja.
El argumento interpelaba exitosamente hace veinte años atrás en lo social y en lo estético. Funcionaba en nuestra realidad chilena extraviada de su identidad más local convertida en eco de realidades urbanas cosmopolitas en las que imperaban formas de vida más individualizadas que colectivas. Reflejo cultural que se va instalando junto a nosotros desde la década de los noventa con la perpetuación de una transición inconclusa infértil en lo político requerido por las utopías esperanzadoras. Es la instalación de esas vidas que transcurren sin importar mucho al otro que pueden incomodar por casualidad. En esto la obra sigue siendo un buen espejo para reflejarnos en la ausencia de formas de existir colectivas orientadas por el “amiquemeimportismo” palabra que le escuchaba por esos años al filósofo del arte Sergio Rojas en cursos sobre el subjetivismo moderno incubado cómo parte de la existencia.
Así aparece esta performance, en que los cuerpos están casi inmóviles presentes en escena, en donde el elenco conforma un solo cuerpo blindando siempre al relato que se va desplazando de un lugar a otro por medio de los distintos recursos utilizados. Una puesta en escena que mantiene la estética consecuente con el nihilismo planetario del cual nos hemos convertido en un eco. Es esta la violencia que reflejan el crecimiento de las ciudades presentes en los dibujos proyectados al inicio, lo asqueroso vomitivo, la violación, el asesinato, la mezquindad, etc.
Un privilegio revisitar esta obra con su elenco original Ángela Acuña, Joaquín Cociña, Loreto Leonvendagar, Rodrigo Lisboa, Mariana Muñoz, Ana Corbalán, Álvaro Viguera, Rodrigo Lisboa, Claudio Ravanal, Felicia Morales, Marcelo Salinas; con la dirección de Francisca Bernardi, producción de Constanza Fernández. Otro acierto de Teatro Camino lugar que mantiene el legado de Héctor Noguera en el buen criterio de su programación para este enero en que Santiago se llena de teatro.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra
