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Mon Laferte, te amo: el logro final de quererse. Por Álvaro Guerrero

Este es el concentrado retrato de una mujer chilena famosa, de origen social más bien “popular”, y que vive en México desde hace años donde logró alcanzar el estrellato. Una mujer que pasó de ser la “Monserrat Bustamante”, que muchos televidentes conocían por su presencia en el programa “Rojo, fama contra fama” (qué nombre), a Mon Laferte, un apellido tomado de su madre, ante la ausencia paterna con la que la cantautora creció en la población Gómez Carreño, de Viña del mar.

El presente documental tiene una estructura narrativa basada en la representación que una persona hace de sí misma, desde lo particular hacia lo general, es decir, en ese orden. Las abstracciones relacionadas con lugares comunes, como por ejemplo el tema de abandonar tu tierra para triunfar en otro país, quedan afuera de este relato ya que lo que se persigue es, antes que todo, la intimidad, la confesión a nivel biográfico muy personal. Mon Laferte en ningún minuto del metraje habla sobre “Chile” o “México”, pero si, y de forma abundante, emergen recuerdos familiares desde la temprana infancia, donde veremos pasar por la pantalla viejos dolores, muy profundos. La sensación de ser más una permanente sobreviviente, que el resultado de un sueño cumplido, como cuento de hadas. La artista nunca toca directamente lo “social” durante el documental a pesar de que ella es ya un símbolo asociado a la izquierda, sobre todo después de su icónica performance en los Grammy latinos del 2019, durante el estallido social en Chile. Los que son de derecha tienden a rechazarla, a veces violentamente, como cuando atacaron el mural que pintó en Valparaíso, mientras que la izquierda en regla general la celebra y vindica.

Hay aquí una estrella con opinión política, y un documental que no lo es, al menos abiertamente. Se ha optado por un recorrido sentimental (en acorde con la mayoría de las liricas y estéticas de Laferte) que pasa por las diversas etapas de su vida, narradas con evidente honestidad en la forma en que ella se sincera. Uno de los ejes entonces se revela en la tensión entre lo femenino y lo masculino, esto porque todos los individuos que son identificados como influencias que marcaron de forma negativa a la protagonista, son hombres. Partiendo por el padre ausente, a quien la artista recuerda haber llamado años después de su “huida” del hogar, recibiendo por toda respuesta que él colgara el teléfono. Luego el reconocimiento de haber sido abusada sexualmente por su padrastro, a quien define como un tipo ebrio y violento (“nunca he hablado mucho de eso”, confiesa), para terminar narrando una bizarra historia de “amor” entre los 14 y 19 años, relacionada con la manipulación de un adulto, veinte años mayor.

El otro eje del filme radica en dar cuenta “visible” de esa necesidad de sentirse amada y respetada, lo que Mon Laferte reconoce como su fundamental motivación secreta para crear música y arte: ser querida por cercanos y por esa abstracción llamada “publico”, pero por encima de todo, por sí misma. De ahí que el título de la película juega con esa idea de hablarse a sí misma, frente al espejo. Se trata de una artista mucho más completa de lo que un programa televisivo podría enmarcar, y en ese plano es bienvenido el que el documental no se quede estacionado en la etapa de “Rojo”, lo que supondría una película sobre un tele show, símbolo, sin embargo, de lo que funcionó como primera, y única para el caso de Chile, ventana a lo masivo. Y después México.

En medio de estos dos pilares hay algo que llama la atención, ya que Mon Laferte, aun revelando la constante presencia de hombres egoístas o violentos en su vida, es una mujer a la que sin dudarlo, le siguen gustando ellos. Por eso la música y la pasión sobre el amor y el desamor, y por ello también esa plenitud nueva y visiblemente fresca con que cierra el relato, y que está sostenida en el matrimonio y la maternidad. Puede decirse que lo central al documental es la idea de versiones del amor, desde las más indolentes o abyectas, hasta las profundamente sentidas, incluso plenas. Un axioma para la película podría ser algo así como: “necesito amor por sobre todas las cosas porque creo en él, a pesar de los traumas y traiciones”. La cultura latinoamericana difícilmente podrá girar en 180 grados desde esa idea, para abrazar sin condiciones al individualismo y la racionalidad utilitaria. Pero también es algo que comporta la representación de una mujer, que por una parte dirige como jefa su propia “empresa” homónima, y por otra, es capaz de distinguir y separar “la paja del trigo” a la hora de escribir canciones que hablen de una búsqueda vital de expresión y reconocimiento, y de desarrollar la vida privada en base a dos, y finalmente tres, con la llegada de su hijo. El final es feliz gracias al amor compartido con otro hombre, no a pesar de ello, y esa puede ser la paradoja de artista que nos cede Mon Laferte tras ver este conmovedor testimonio cinematográfico.

Ficha técnica

  • Título: Mon Laferte, te amo
  • Dirección: Joanna Reposi, Camila Grandi
  • Reparto: Mon Laferte
  • Guion: Joanna Reposi
  • Fotografía: Matías Illanes
  • Música: Mon Laferte
  • Duración: 77 minutos
  • Género: documental, biografía, música
  • País: Chile
  • Año: 2024
  • Distribución: Netflix
  • Estreno: In-Edit Chile 2025 / Netflix (1 de agosto 2024)

Crónica de Álvaro Guerrero (@elderrochecine)

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