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Ni payaso ni payero, simplemente Payador. por Luciano Fuentes Bórquez

¿La identidad de las naciones se está perdiendo? Las nuevas generaciones que se reconocen más en videos virales que a las tradiciones de su propio terruño, la aldea global hace lo suyo con películas que moldean estereotipos o que reflejan los lados más oscuros de nuestra humanidad. Sin embargo en las expresiones locales también está lo universal, lo Divino y lo Humano de nuestro canto hace parte también de este mundo y lo refleja en un verso improvisado distinto y único cada vez, el Canto del Payador.

Cada día en algún rincón de Chile, nuevas generaciones se conectan a internet, pero también escuchan de los mayores, melodías y versos tradicionales. Habrá quien le guste mucho y habrá quien salga con su teléfono a mirar videos a otra parte, pero ninguno puede decir que ignora, ni puede negar que lo que acaba de escuchar es suyo. Nuestro país, particularmente su zona central, tiene un sonido propio único, auténtico que se difunde solo de boca en boca.

Ese sonido viejo, extraño a primera oída, pronto se vuelve parte del paisaje, se pega en la oreja y te invita a ser parte tarareando sus melodías, dando ruedo al rito de la palabra. Porque el Canto a lo Poeta es música para cantar poesía, la poesía popular.

Las payadoras y los payadores somos poetas que improvisan versos. Si bien hacemos reír, también hacemos parte de las reflexiones populares, somos reflejo de los pensamientos cotidianos del pueblo, por eso es un canto con fundamentos. Es el alma de Chile que se expresa con sus versos improvisados.

¿Por qué mantener esta tradición? La Paya está vigente porque siempre es actual. Improvisar se trata del presente, de lo inmediato y pasajero. Cada encuentro de payadores es distinto y cada payadora o payadora rinde de forma diferente porque lo que canta no está preparado. Se prepara naturalmente aprendiendo melodías y todas las reglas que la poesía popular conlleva, pero el contenido, que es la sustancia de los encuentros, siempre será diferente, único. Visto desde el público, ser parte de un encuentro de payadores es adentrarse en la hebra más profunda del arte popular chileno, reconocerse en esta expresión es encontrarse justamente con lo que nos hace chilenos, nuestro carácter nuestro esquivo modo de ser, cambiante como los versos que son distintos cada vez.

Así la paya nos recuerda que convivimos con el error porque improvisar es atreverse a equivocarse en público, mostrando que podemos fallar en tiempo real. De ahí que no respondemos a las expectativas de nadie sino que exponemos nuestra humanidad que puede ser rosa y de cielos despejados pero también de grises temporales. También nos recuerda que somos creadores de mundos. Constructores de puentes con las ideas que nos aporta el público y el reflejo inmediato de su reacción; aplauso, incomodidad, silencio y complicidad. Son algunos ejemplos de las respuestas que hace el público, a la entrega que las payadoras y payadores, hacemos en los escenarios que visitamos por todo Chile.

Pa cantar de un improviso

Cada 30 de julio se celebra el día de la Paya. Las payadoras y payadores ejercemos un oficio que habitualmente nuestro país recuerda solo para fiestas patrias, pero que nosotros como gremio vivimos cada día de nuestras vidas. Improvisar versos en décimas y cuartetas, es recuperar una de las expresiones más antiguas de lo que conocemos por Chile, el Canto a lo Poeta. (1)

Antes que Chile fuera república independiente, ya andaban por ciudades y campos los payadores diciendo sus versos, improvisando otros. Muchos dichos provienen de versos antiguos; prácticamente todas las canciones más queridas del folclor, se sirven de la poesía popular que se utiliza para payar; y es que improvisar es un acto humano tan antiguo como la palabra misma, expresar una idea es crear un mensaje en el momento y la paya es justamente eso: "cantar componiendo".

La improvisación de la poesía popular está en toda América, pero la música y el tono de la improvisación cambia según el país. Acá somos más de buscar lo alegre que lo triste, o de reírnos de la desgracia, de molestarnos sin llegar a la ofensa y buscar compartir un rato agradable, en una palabra hacer de ese momento una fiesta, la fiesta de la palabra.

Y esa fiesta desde hace 6 años tiene su reconocimiento oficial (2) . Se reconoce la paya y sus integrantes como parte del patrimonio cultural del país; se da cuenta de que es un oficio vigente que debemos conocer, disfrutar y difundir; se pone de manifiesto que está presente en nuevas generaciones de jóvenes (3); que tiene expresiones que la hacen única en el mundo y que requieren una valoración.

Junto con la invitación a conocer las actividades que a lo largo del año payadores y payadoras hacemos en todo el país, les invito a reconocerse en esta expresión tan popular y tan nuestra. Porque la improvisación en Chile, más que en ningún otro país del mundo, se hace con y gracias a la participación del público que son ustedes.

NOTAS:

1 Parte de nuestra música tradicional o folclórica dedicada a la composición, canto e improvisación de la llamada poesía popular, generalmente en octosílabos y que tiene distintas estrofas. Las más populares son la décima, la cuarteta y el romance.

2 El 28 de julio de 2017 el Decreto N° 131 declaró oficialmente que el último domingo de julio de cada año se celebre el día del Payador

3 Mujeres y hombres de nuevas generaciones se han acercado a este oficio y actualmente quien dirige la asociación es un payador de menos de 30 años, refrescando el oficio con nuevas temáticas y estilos.

Luciano Fuentes Bórquez, Payador chileno

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