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Nuestra lucha es una lucha por ternura. Por Elicura Chihuailaf Nahuelpán

Saludamos el otorgamiento del Premio Nacional de Literatura a Elicura Chihuailaf y reproducimos este texto publicado en el libro «Historia y luchas del pueblo MAPUCHE» Editorial Aún Creemos en los Sueños, septiembre de 2008.

“Chumpeymi am, anvletuymi mi Mapu mew / weñagkvleweymi, weu- pikawetulaymi / Nvtramkayaimi, weupiaymi may / Mvna weñagkvn gewey tami felen / Re Mapu ta anvleweymi / weupi pefuyvm tami pu Fvchakecheyem / Tranalewey mi Mapu em / Chem piwe laymi rume / Witrapvratuge weupiuaymimiMapumew/weñagkvlmirumeta weupiaymi / mi pu Kuyfikeche reke femtuaymi / chume chi ñi zugu kefelegvn”.
Pipiyeenew ta fvcha Julián Weytra.

“Qué estas haciendo, sentado en tu Tierra, / entristecido, sin parlamentar / Conversa pues, parlamenta / Qué tristeza verte así / Estás sentado en la pampa solamente / donde parlamentaban tus Mayores / Sin movimiento yace tu Tierra / Nada dices / Ponte de pie, parlamenta en tu Tierra / aunque sientas tristeza, parlamenta / como lo hacían tus Antepasados / como hablaban ellos”. Así me está diciendo el Anciano Julián Weitra.

“No tengo la pretensión de que Usted tal vez ya me conozca, ni creo tampoco que a Usted no le interese saber quién es el que le está hablando, por eso en el presente Werkv / Recado (Mensaje) le cuento algo de mi vida, un poco acerca de quién soy en mi diversidad particular de pertenencia a la cultura / al Pueblo Mapuche”, estoy diciendo en mi “Recado confidencial a los chilenos”.

Elicura significa Piedra Transparente, Chihuailaf: Neblina extendida sobre un lago, Nahuelpán: Tigre puma. Nací y crecí en una comunidad llamada Kechurewe. Allí empecé a ir a la escuela y conocí los libros que me mostraron otras culturas, otras maneras de vivir..., y también a los “araucanos”. Eran libros que me hablaban / que nos hablaban de cosas / de hechos que no tenían casi relación con la vida cotidiana y trascendente que experimentábamos en la comunidad.

Seguramente por eso, me digo ahora (a fuerza de reiterados esfuerzos de atisbar respuestas a tantas preguntas), consideré el libro como algo de los “otros / otras”. De allí quizás mi profundo interés en abordarlos, como lector motivado en conocer mejor a esa “otredad” (sin haber imaginado jamás que sería parte también de los libros).

Hoy vivimos un presente histórico en el que las comunidades que existieron en nuestro País Mapuche de antaño (la memoria) se recomponen en nuestros espíritus para ser el País Mapuche del futuro. “En la base de nuestra organización social y política se encuentra la familia, la que unida a otras familias dan nacimiento al Lof / Comunidad, unidad base de nuestra organización social como Pueblo.

Nuestro antiguo Lof ha sabido adaptarse a un universo en movimiento, logrando un alcance contemporáneo que lo reafirma como Comunidad, sin perder sus dos pilares básicos y fundamentales que le dan vida: el Tuwvn y el Kvpalme. El Tuwvn: es el fundamento básico de la familia, anclado en el espacio físico en el cual ha nacido, crecido y se ha desarrollado la Gente. El Kvpalme: es el lazo sanguíneo que une la comunidad familiar de hermanos, hijos todos de la Ñuke Mapu / Madre Tierra, resueltos a vivir en un grupo ocupando un espacio territorial determinado.

Nuestra existencia se afirma en dos grandes normas que regulan a la Gente entre sí y a la Gente con el Medio Natural que lo rodea y al que pertenece como una parte más de él. Son los conceptos Nor y Az. El Nor entrega las pautas de relación que debe tener la Gente con la Naturaleza. Es, al mismo tiempo, la aplicación del orden de la Naturaleza misma y sus componentes. El Az: es mediante él que se reconoce y determina el origen biológico y familiar de cada mapuche. Es de esta manera que se articula la relación que cada familia ha mantenido en su lugar de origen. Es el crecimiento del Lof y, hoy, de la Comunidad”, nos están diciendo nuestros / nuestras Mayores.

El País Mapuche fue un país libre, autónomo y autodeterminado. Unido -entonces como ahora- en la diversidad. Con un territorio que abarcaba espacios en ambos lados de la cordillera; un idioma propio: el mapuzugun / idioma de la Tierra (con los dialectos e idiolectos que todo idioma posee); una historia propia; y una manera de ser determinada por una visión de mundo particular (con conceptos propios de progreso y desarrollo, justicia y democracia). Las cuatro ramas fundamentales -nítidas y refulgentes- que tiene el árbol que los estudiosos definen como «la identidad». Hoy, en medio de esta compleja y “globalizada modernidad” buscamos el camino de regreso hacia la autonomía y a la autodeterminación. Queremos -como todos los seres humanos- respirar el aire Azul de la Libertad.

Sí, porque en nuestro Kallfv Epew / Relato del Azul, nuestros Antepasados nos están diciendo que el Primer Espíritu Mapuche vino arrojado desde el Azul. Pero no de cualquier Azul sino del Azul del oriente, desde su Azul más profundo, del Azul cuando se termina la noche y comienza el día. El Azul, que es energía del infinito, que es la energía que nos habita y que cuando abandona nuestro cuerpo sigue su viaje hacia el poniente para reunirse con los espíritus de los recién fallecidos y juntos continuar el derrotero hasta el lugar Azul de origen para completar el círculo de la vida.

Itro Fil Mogen es el centro de nuestra filosofía y significa la totalidad sin exclusión, la integridad sin fragmentación de todo lo viviente, de la vida. Es la biodiversidad, nos dicen hoy desde la cultura occidental. Somos apenas una pequeña parte del Universo, una parte más de la Naturaleza -la Tierra- de la cual aprehendemos nuestra Palabra. Una parte más con todo lo esencial que ello implica en la reciprocidad. Por eso, nos dicen, debemos tomar de la Tierra sólo lo necesario para vivir. No somos utilitarios en el misterio de la vida. Así, la Tierra no tiene un sentido utilitario para nosotros. Tomamos de ella lo que nos sirve en el breve paso por este mundo, sin esquilmarla, así como ella nos toma -poco a poco- para transformarnos en agua, aire, fuego, verdor.

El impulso constante de la Palabra intentando asir el misterio de la vida. La Palabra, agua que fluye pulimentando la dura roca que es nuestro corazón. La Palabra, el único instrumento con el que podemos tocar aquello insondable que es el espíritu de otro / una otra. La Palabra, esa penumbra en la que podemos acercarnos al conocimiento (a la comprensión) del espíritu de los demás seres vivos y también al de aquellos aparentemente inanimados.

La cultura mapuche, les digo, sigue siendo una cultura en la que el lenguaje de los Pewma / Sueños ocupa un espacio fundamental. Desde allí surgen -con insospechada frecuencia- nuevas Palabras, nos dicen. Los verdaderos Sueños son anunciadores de lo que vendrá. En los Sueños se constata que cuando andamos dejamos huellas, pero al mismo tiempo proyectamos otras. Por eso podemos develar su curso en el devenir del tiempo, porque son huellas más prístinas y pueden ser "leídas" más fácilmente que aquellas del pasado lejano o inmediato y menos o más cubiertas por el polvo de la tierra y del recuerdo.

Así, cada cultura es un trayecto en la visión del Sueño del Universo, nos dijeron. El mundo es como un jardín, oí después. Cada cultura es una delicada flor que hay que cuidar (energizar) para que no se marchite, para que no desaparezca. A veces pueden parecernos semejantes, pero cada una tiene su aroma, su textura, su tonalidad particular. Y aunque las flores azules sean nuestras predilectas ¿qué sería de un jardín sólo con flores azules? Es la diversidad la que otorga el ale- gre colorido a un jardín. Tal como la expresión de esa diversidad, el diálogo de sus pensamientos, es lo que nos permite y nos seguirá permitiendo la más enriquecedora comprensión del mensaje de los Sueños

Nacen y mueren las estrellas, mas no su energía en la que late el círculo del tiempo. Somos presente porque somos pasado y sólo por ello somos futuro, nos lo siguen reiterando los Ancianos y las Ancianas desde todas las culturas del mundo: No es posible el olvido. Olvidarse es pensar -vanamente- que la Tierra y el ser humano, mientras existan, dejarán alguna vez de Soñar. Se abrazan en Wenuleufú -el Río del Cielo- las estrellas, en el cobijo de su galaxia; se abrazan las galaxias en el Sueño del Universo infinito.

Y recordar que: “la Tierra no pertenece a la Gente. Mapuche significa Gente de la Tierra”, nos dicen. Nos consideramos sus brotes, sus hijos e hijas. La Ñuke Mapu / Madre Tierra nos regala todo lo que necesitamos para vivir. Y nos dicen: “¿Qué hijo, que hija, agradecido / agradecida no se levanta para defender a su Madre cuando es avasallada?”. Nuestra lucha es una lucha por Ternura. Cada quién la asume desde el lugar y con la herramienta que la causalidad le ha asignado.

Yo me considero un Oralitor. Ya no soy parte de la oralidad en la que nací y crecí, pero tampoco soy parte de la literatura (el artificio del artificio). Estoy -voy y vengo- entre la escritura y la oralidad, estoy en la Oralitura, es decir, intentando escribir a orillas de la oralidad de nuestra Gente; Escuchando, Escuchando sus ritmos, sus cadencias, su canto (la Poesía en nuestra cultura es un Canto, Vlkantun se dice en mapuzugun / idioma de la Tierra). Apelando también a los Epew / Rela- tos, al Nvtram / Conversación, a los Gvlam / Consejos de nuestros / nuestras Mayores.

“Prefiero la persecución, la represión y la eventual aplicación de la Ley de Seguridad Interior del Estado que ver el dolor de mi Pueblo que se extingue”. José Huenchunao (hoy preso político mapuche en huelga de hambre, condenado a diez años de cárcel por la “justicia” chilena). Me digo: Es necesario dejar constancia de que no es verdad que -como lo afirman algunos personajes y “autoridades”- las reivindicaciones sostenidas y revitalizadas por nuestras diversas organizaciones y movimientos no representen el sentir de todas / todos lo que somos Mapuche. Sí, independientemente de sus matices, nos representan. Es necesaria, me parece, nuestra franqueza en tal sentido, puesto que es -sin duda- un elemento básico para que se conozca nuestro pen- sar y por tanto nuestro sentir (nuestra tristeza y, cada vez más, nuestra desazón y profundo dolor). La franqueza, un elemento básico para la Conversación / el verdadero Diálogo, para Escuchar lo que se está diciendo y no solamente lo que se quiere oír.

8 de octubre de 2004

El canto de nuestra hermana María Isabel Nawelkoy, que se nos asoma desde otros tiempos que viven en nosotros, nos da cuenta que el accionar del Estado chileno hegemonista no ha cambiado de la manera significativa que quisiéramos respecto de las legítimas reivindicaciones de nuestro pueblo. Nuestro hermano Julio Huentecura Llancaleo, preso político mapuche, integrante de la organización Meli Wixan Mapu, fue asesinado el 26 de septiembre, en la Penitenciaría de Santiago. Julio Huentecura falleció -dice la noticia- tras ser atacado por otros internos del penal, en su mayoría delincuentes comunes con quienes debía compartir su encarcelamiento tras negarle el gobierno y Gendarmería -al igual que a otros mapuche presos- el trato de "prisioneros políticos.

Escribo con desasosiego, escribo con tristeza profunda ("la palabra poética no hay que contaminarla con la política", oí en tiempos de dictadura). Ahora, me digo, vendrá el silencio o se dirá que la muerte de nuestro hermano es simple casualidad; se dirá otra vez -de modo insostenible- que la opinión de la Justicia no hay que mezclarla con la política, cuando la Justicia ha mostrado -explícita o implícitamente- en más de una oportunidad su politización. Pero ¿a estas alturas podría alguien dudarlo?, basta sólo con observar sus procedimientos tan contrarios en el caso Pinochet (su intento de evitar su enjuiciamiento, exámenes médicos mediante) y en el denominado «conflicto mapuche», criminalizando una lucha arraigada en un hondo contenido cultural ("testigos sin rostro", «testigos protegidos», «secretos de investigación», «pruebas sorpresas», mediante), convirtiendo así los procesos judiciales en procesos políticos, me dicen. Pero aún en mi ventana la Luna del Verdor alumbra la porfiada confianza en la necesidad del diálogo. Aunque es una posibilidad que se está perdiendo día a día, todavía es tiempo, está diciendo nuestra gente. El 27 de septiembre, en una conferencia de prensa en la que los medios de comunicación brillaron por su ausencia, familiares de presos políticos mapuche y dirigentes de varias organizaciones dieron a conocer públicamente el surgimiento de la «Agrupación de Familiares y Amigos de Prisioneros de Conciencia Mapuche: Mvñal leaiñ taiñ Mapu / Libres en nuestro territorio». En parte de su declaración pública, dicen: «A nuestras comunidades, organizaciones mapuche y no mapuche -tanto nacional como internacional-, comunicamos que nosotros los familiares de los mapuche hoy presos en distintas cárceles de la octava y novena región, hemos creado una organización de familiares y amigos para trabajar y luchar en forma conjunta por la libertad de nuestros seres queridos, hoy injustamente encarcelados por el empresariado, el gobierno de Chile y las empresas transnacionales.

Los mapuche, por principio, somos un pueblo que amamos la libertad, por ello hoy cuando nos encarcelan a nuestros esposos, padres, hijos, abuelos y autoridades, nos sentimos una vez más atropellados en nuestro propio territorio; sin embargo, a pesar de lo duro que ha sido para quienes hoy sufrimos esta injusticia, nos anima nuestro legítimo derecho de defender lo que nos pertenece: la cultura, el terri- torio, nuestros seres queridos.

Para contribuir a la lucha de nuestro pueblo hemos asumido el compromiso de organizarnos como familiares y amigos de prisioneros mapuche, y desde aquí trabajar y luchar por la libertad de nuestros lucha- dores. También nos relacionaremos con todos aquellos que trabajan para construir una sociedad justa, libre, democrática, multicultural, esa sociedad en donde los mapuche participemos de hecho y por derecho».

Los Lonko Pascual Pichún y Aniceto Norín -condenados ya a cinco años y un día- serán enjuiciados por tercera vez, por supuesta aso- ciación ilícita terrorista. Me dicen: los fiscales del Ministerio Público, los empresarios y latifundistas estarán sonriendo «confiados», otra vez. Nosotros queremos creer en los procesos «justos, racionales» y, desde ya, en la jurisprudencia de los Tribunales Internacionales. El cantor Armando Nahuelpán nos está diciendo: «Hermanas, hermanos / hoy como ayer / y quién sabe mañana / estamos frente a nuestros adversarios. / Por eso hermanas, hermanos / debemos estar vigilantes. / Unamos nuestro pensamiento; / que nuestra lucha sea una, / como los pequeños arroyos / que cuando se unen / forman un gran río. / Si nosotros hacemos eso / seremos un gran caudal / y nadie nos detendrá».

11 de Marzo de 2005

No parece difícil explicarse las razones por las cuales compartimos el sentimiento de que los mapuche hemos sido siempre perdedores ante la justicia chilena; bastaría con ejemplificar con algunos hechos más o menos recientes: el policía autor del disparo con el que fue asesinado nuestro hermano Alex Lemún fue dejado en libertad por la Corte Marcial; la excesiva lentitud de la investigación para dar con el autor de los disparos de perdigones que -en noviembre del año pasado- hirie- ron de gravedad a Jaime Huenchullán; el injustificado y, por lo tanto, abusivo requerimiento/hostigamiento judicial que en estos días ha dic- tado el fiscal de Traiguén en contra de los hermanos Pichún Collonao (hijos del Lonko Pascual Pichún y de Flora Collonao, presidenta de la Agrupación de Familiares y Amigos de los Prisioneros de Conciencia Mapuche) por «sospecha» de participación en incendios forestales; la prepotente detención de los hermanos José y Lorenzo Nahuelpi ; la injusta condena de nuestros Lonko Pascual Pichún y Aniceto Norín y de nuestros peñi y lamgen José Naín, Marcelo Catrillanca, Patricia Troncoso, Jorge Manquel, Patricio y Jaime Marileo, José Llanca, y Víctor Ancalaf.

Ante la constatación de la falta de imparcialidad con que se ejerce la Reforma Procesal ¿cuántos de los nuestros se han visto obligados a sumirse en la clandestinidad? No parece entonces difícil explicarse las razones por las cuales compartimos el dolor de que los mapuche somos y, por más tiempo que lo imaginado, seguiremos siendo perdedores ante la justicia chilena. Por eso nos parece necesario esbozar un aspecto del origen de tal realidad.

Dice el escritor chileno Jaime Valdivieso: «Sorprende la escasa importancia y reflexión que se le ha dado al problema de nuestra identidad nacional». «En nuestro país no se habla precisamente porque nadie tiene muy claro lo que se entiende por identidad por un lado y, por el otro, porque significa escarbar en algo que la mayoría ignora y rechaza y que si se conoce, igualmente se ha pretendido negar como ocurre con nuestro mestizaje y la presencia cultural mapuche».

Nuestra Papay Marivl está diciendo: «Raíces de árboles son nuestros pies / Alas de ave de paso tiene nuestro corazón». Nacimos en la gestualidad mapuche y en ella nos desarrollamos, reconociéndonos. Luego, desde nuestras «reducciones», llegamos a las ciudades, al exilio en nuestro propio territorio: «Me acuerdo que nos agredían en plena calle, yo la sufrí harto: criticaban mi pelo, mis ojos. Si veníamos con zuecos nos decían indias con zuecos; si veníamos descalzas nos decían indias a pata pelada», nos dijo Marta Lefimil, desde su doble exilio en Europa, en 1988; y agregó: «Me gustaría llegar a ser Marta, simplemente. Por supuesto sin perder de vista que vengo de un pueblo diferente: Soy Mapuche. Me gustaría volver y reaprender a vivir con mis hermanos, pero no con falso sentimentalismo, como ¡tan lindo que es eso!, no; porque muchos hoy lo viven con dolor, con sufrimiento. Me parece que habría que encontrar la forma de reconocerlo y valrarlo simplemente, no para que sirva de orgullo ni de vergüenza».

La sociedad chilena es muy discriminadora, una sociedad que como niña/niño malcriado se comporta bien sobre la mesa -sobre todo cuando hay visitas-, pero por debajo de ella nos está dando cada día puntapiés. La identidad, me parece, determina qué es lo que se ama y cuánto se ama, determinando la aceptación que se pueda tener de sí mismo y la valoración y el respeto que se pueda tener con ése sí mismo y, por ende, la valoración y el respeto que se tenga del «otro u otra». A una sociedad que no asume su identidad y, por lo tanto, no se respeta a sí mismo en/y con todo lo que es: ¿se le puede pedir que respete y juzgue con justicia a un pueblo cuya cultura y lucha ignora o desdeña?

3 de Junio de 2005

Con el veloz aumento del uniformado verdor de las plantaciones de pinos y eucaliptos la Tierra está palideciendo, me dicen, mientras nos acercamos a la precordillera cunquina; sus cerros empiezan a evidenciar la erosión. Hace unas décadas el otoño y la primavera mostraban en ellos su diversidad de colores; en tanto nosotros soñábamos cabalgando entre sus bosques nativos, en sus barbechos, en sus sembrados de variado verdor. Allí correteaban mariposas de alas amarillas y blancas con lunares negros que leves se detenían en las flores azules, anaranjadas o granates (ese paisaje y estaciones de la memoria que, quizás, ya no podrán ver las hijas y los hijos de nuestras hijas e hijos, me digo).

Pero las empresas forestales, como sabemos, no son sólo un problema en Chile sino en todo el mundo. Coludidos con la gran mayo- ría de los gobiernos nacionales, las transnacionales prosiguen con su trabajo de poner la vida de nuestro planeta al borde del colapso. En Brasil, su Congreso discute un proyecto de Ley que reducirá la superficie de la selva amazónica a un cincuenta por ciento de su tamaño actual. Toda la madera será vendida como «chips» (astillas) por las grandes compañías multinacionales. La reducción de la masa boscosa -la selva amazónica es considerada el «pulmón del mundo»- implicará, dicen, un considerable aumento de la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera, lo que agravará el cambio climático que ya sufre la Tierra.

Empresas Arauco -a cuya planta de celulosa en Valdivia le bastó sólo un año para causar la destrucción del santuario de la naturaleza en el río Cruces (su contaminación provocó la muerte de miles de cisnes), y que fue finalmente sancionada- ahora enfrenta graves acusaciones en Argentina por contaminación a los ecosistemas de ese país. La noticia dice que el ministerio de Ecología de la Provincia de Misiones, determinó recientemente una nueva clausura de la planta de celulosa Campana (adquirida por Empresas Arauco), en la localidad de Piray, por «incumplimientos reiterados» por parte de la empresa de los acuerdos firmados en relación a la construcción de una planta de tratamiento para los residuos químicos que vierte en el arroyo Bonito, afluente del río Paraná. Pero, tal como ocurre en Chile, no se trata -dicen- de un cierre definitivo; supuestamente estas empresas son «fuente de empleos». Lo más probable entonces es que continúen los plazos y los ordenamientos de nuevos estudios de impacto ambiental. En Chile, mientras tanto, Empresas Arauco espera que su nueva planta -Complejo Forestal e Industrial Itata- entre en funciones el año próximo.

«Tenemos claridad que la invasión que existe hoy de parte de las empresas forestales es la que ha causado los grandes problemas en lo que se refiere al medio ambiente, a la calidad de vida de las personas que habitamos este lugar. De modo que hoy existe un gran rechazo, un repudio hacia las empresas forestales, y simplemente nos hemos planteado como comunidad iniciar la expulsión de ellas de nuestro territorio. Porque aún cuando se pretende hacer creer que ellas significan trabajo, que ellas ocuparán mucha mano de obra, eso no es así», está diciendo Alfonso Raimán.

«Nos han quitado nuestros remedios, tenemos que salir lejos para recogerlos. Los pinos de los winka / chilenos usurpadores han secado el agua, por eso han desaparecido las plantas y hierbas medicinales, por eso nos estamos enfermando nosotros y nuestros animales. Los winka están enfermando a nuestra Ñuke Mapu/ Madre Tierra», está diciendo la Machi María Ancamilla. «Este es un momento para pensar y actuar, para ubicarnos dónde estamos y cómo nos enfrentamos a estas nuevas amenazas que se ciernen sobre la Naturaleza y sus recursos, base sobre la cual se sustenta nuestra cultura mapuche. (...) Estamos frente a un sistema que lleva a la autodestrucción humana; a la destrucción de la vida de las plantas, de los animales, y de los espíritus y fuerzas que existen y que gobiernan nuestro espacio sagrado», está diciendo Rosamel Millamán.

3 de Mayo de 2006

El jueves de la semana que pasó fue un día de frío invernal en Temuko.  Es media tarde y estoy solo; estoy escuchando el crepitar de las hojas del hualle sobre el techo de zinc de mi casa, mientras en creciente pasan las ráfagas de viento con su rumor de otoño maravilloso. Pero no es el viento, es el estero de flores de los manzanos y cerezos de mi infancia; es el graznido de las bandurrias; es el dulzor ocre de los arrayanes; es el brillo Azul de Wenuleufv, el Río del Cielo.

Juegan las llamas sobre los leños de la estufa. Arde el fuego de mi memoria. “Uno no elige dónde nacer, mas pertenece al lugar en el que los Antepasados establecieron sus lazos sanguíneos. Somos los continuadores de su derrotero. Para que sea grato y digno nuestro andar tenemos que observar y escuchar para aprender a reconocer también sus huellas venideras, para intentar ser habitantes de su misterio”. En mis pensamientos así me están hablando nuestras Ancianas, nuestros Ancianos.

Salgo después con mis hermanos -dirigentes de organizaciones mapuche- Galvarino Raimán y Francisco Kakilpán, vamos a encontrarnos con nuestra gente para conversar acerca de la posibilidad de un segundo receso de la huelga de hambre de nuestros hermanos Juan Huenulao, Patricio Marileo y Jaime Marileo y nuestra hermana Patricia Troncoso que en estos días, como ya se sabe, nos están brindando tan generosa lección de ternura en defensa de nuestra Tierra y de la Palabra de nuestros / nuestras Mayores. Es la reunión de un grupo man- datado por nuestros presos políticos con el fin de contribuir a la toma de una decisión respecto de la continuidad de su protesta. Se habla con vehemencia, pero con la emoción del agradecimiento de tan trascendente tarea. El Lonko aclara el problema de información que generó el rompimiento del primer acuerdo de receso de la huelga. Se sumó a la conversación el senador Alejandro Navarro, autor de la propuesta de modificación del decreto ley que podría permitir la libertad condicional de nuestra gente. Es imprescindible recordar que en los supuestos “actos terroristas mapuche” no ha habido saqueos ni hechos de sangre, es la razón por la que se piensa que han sido “erróneamente” tipificados, aparte que los daños materiales resultan- tes en los actos enjuiciados por los Tribunales no ha sido probado por éstos que efectivamente hayan sido provocados por nuestra gente.

Siete horas de conversación. Es casi medianoche; habitados por la calidez del optimismo avanzamos entre el viento y la llovizna. Al día siguiente, luego de oír la opinión de sus mandatados, nuestra gente decidió un nuevo receso de su huelga de hambre de más de sesenta días; el grupo de garantes de los acuerdos retomó su condición de tal; y ahora todos estamos aguardando que, en aras del diálogo y la paz, la propuesta de modificación al decreto ley 321 sea aprobada por el Poder Legislativo chileno.

“En la dualidad de la vida todo lo verdaderamente profundo se transforma para permanecer”, nos dicen. Es lo que está sucediendo hoy en Chile. También los estudiantes sacuden al dictador todavía instalado en la dormida conciencia de los jerarcas (progresistas y conservadores) instalados en el poder establecido. Adormilados aún los jerarcas empiezan por reconocer que los estudiantes no son “irresponsables e irracionales violentistas sino responsables y juiciosos pacifistas”.

La “ignorancia” indígena comienza a ser sabiduría. “Tezcatli- poca es la capacidad de recordar y de volver a vivir los sucesos pasados para resolver el futuro o para reavivar las experiencias y así adquirir la tan ansiada madurez. Como nuestra memoria, es el espejo en el que podemos revivir las imágenes a voluntad, aunque no con toda la claridad que nosotros deseamos, pues se interpone la niebla delgada y sutil a la que los abuelos llamaron: el humo del espejo”, nos están diciendo nuestros hermanos y hermanas nahuas. “Caminar en la realidad, pero con el prístino rielar de la utopía (su Sueño)”, nos está diciendo nuestra gente.

1 de Julio de 2006

Hoy amaneció lloviendo aquí en Temuko. No enciendo aún la luz, estoy escuchando los días de mi infancia que como el viento pasan golpeando el zinc de mi memoria; la casa Azul en la que siguen conversando los espíritus de mis abuelos y de mis padres, y el espíritu de mi hermano (muerto a los once años) que ahora lleva de la mano a la menor de mis hijas que hace ya tiempo pasó por este mundo con sus ojitos cerrados y que, no queriendo habitar la materia de su cuerpo, eligió ser respiro de silencio, agua de vertiente, flor resplandeciente en mi corazón.

En el universo somos energía que fluye y se detiene a veces en la estación de la Tierra, nos están diciendo nuestras Ancianas, nuestros Ancianos. Retornaremos. El Río de las Lágrimas, el viaje en búsqueda del Azul profundo del Oriente.

A mi lado, mi hijo Gonzalito duerme, sueña, todavía. Sacudo entonces la nostalgia y, como cada mañana, me levanto / vuelo, doy un grito de alegría. Enciendo la luz, ordeno su ropa sobre la cama, una vez más reviso su mochila, pongo la colación, preparo el chocolate caliente. Afuera, desde las nubes raudas, nos dice buenos días y nos dice adiós el viento. Caminamos hacia la escuela, aferrándonos al brillo de la lluvia y el recuerdo.

Poco a poco hemos vuelto a nuestra casa irrumpida a principios del mes de Junio por alguien que en la noche entró a “curiosear” con minuciosidad en mi escritorio y en mis bolsos con papeles que se le arrimaban. Esto apenas unos días después que circuló la declaración de la Comisión por la Libertad de los Presos Políticos Mapuche otorgándome el privilegio de sumarme -junto al destacado jurista, ex Juez, don Juan Guzmán- como integrante adjunto de la Comisión de Garantes del proceso de trabajo por la liberación (la contribución al levantamiento de su huelga de hambre es parte de ello, me dicen) de todos nuestros hermanos, como se sabe, tan injustamente encarcelados mediante la aplicación de la Ley Antiterrorista No 18.314; Comisión de Garantes conformada por los senadores Alejandro Nava- rro y Jaime Naranjo, y el Obispo de la Región Mapuche Monseñor Manuel Camilo Vial. En dicha declaración se deja constancia de que actuarán como Observadores: la Federación Internacional de Dere- chos Humanos -FIDH-, y el Representante del Alto Comisionado de la ONU don Rodolfo Stavenhagen.

¿Coincidencia? Lo cierto, sólo casualidad -quiero creer- en tiempos de delincuencia desatada bajo el amparo de la impunidad pinochetista y la marginalidad feroz que ha generado el libertinaje del mercado neoliberal en el que se solazan hoy los saqueadores de cuello y corbata / los poderosos de Chile. Mientras, bajo la Luna de los Brotes Fríos / el Invierno, la lluvia carga aún de colorido nuestro Sur (sueño maravilloso que soñará con el Sol). En mi espíritu, lentamente se ha ido retirando la sombra dejada por la “visita” nocturna. Mas, el frío de los días de la dictadura me hace sentir un levísimo estremecimiento, la duda necesaria para convivir con la brizna casi de esa sombra que -irremediablemente- se quedará habitando con nosotros, tras las rejas metálicas que “resguardan” ahora nuestra casa.

En su comunicado del 27 de Junio, la Comisión Política Mapu- che señaló que el equipo jurídico que lo asesora hizo entrega de una propuesta que aporta elementos para obtener la más pronta libertad de nuestros presos y que “en una reunión sostenida con los Ministros de Justicia, D. Isidro Solís, del Interior, D. Andrés Zaldívar, y con el Presidente de la Comisión de Constitución y Justicia, D. José A. Gómez, se llegó a un consenso en relación con la situación de los presos políticos y se determinó que era necesario mejorar la iniciativa de ley presentada por el Senador Navarro y, en definitiva, apoyar la decisión del Ejecutivo de presentar un proyecto de ley con el objeto de modificar la Ley Antiterrorista”; dicho proyecto fue presentado formalmente el miércoles 5 del presente.

El camino del diálogo se construye con voluntad real, dice nuestra gente. Esperamos la respuesta del gobierno, dicen. Sigue lloviendo. Ha llegado la hora de reafirmar la esperanza. La hora de ir a buscar a nuestros hijos, a nuestras hijas.

6 de Octubre de 2006

Quería escribir acerca del entendimiento de lo mínimo y de lo infinito en la visión de mundo nuestro; el Universo expandiéndose hacia la nada o gestando su fin, como lo están diciendo los físicos y astrólogos indígenas desde tiempos inmemoriales y no indígenas en la “modernidad”. Preocupaciones -el Sueño- como la de tantos que no nos conformamos con la objetivación del ser humano, propósito del sis- tema neoliberal que impera hoy en casi todo el mundo.

La poesía, me digo, la poesía; pero la ilusoria y dura realidad se impone una vez más. Entonces no puedo soslayar la creciente falta de confianza que está generando la ineficacia de la justicia chilena. Parece cada vez más evidente la falta de ecuanimidad en los fallos de algunos jueces y juezas; prestos y enérgicos para condenar a alguien que protesta en las calles, pero lentos y benevolentes con los delincuentes y con el dictador. La percepción es que algo no anda bien en dicho poder. Hay una sensación de inconformidad y miedo ascendente. En las poblaciones y en nuestras comunidades crece el temor a la delincuencia y a la policía. Recordemos los diversos allanamientos, cuya violencia ha sido denunciada por nuestra gente, y la impunidad en los asesinatos del joven Alex Lemún y del anciano Lonko Juan Collihuín.

“Entendemos que, la protesta social Mapuche en contra de las empresas forestales, su industria y su expansión, en el marco de conflictos territoriales, se ha convertido para estos grupos económicos, con la operatividad del Estado chileno, en el blanco de la represión, criminalización y judicialización, cuyas reivindicaciones han sido perseguidas bajo las absurdas acusaciones de ser consideradas una amenaza a la estabilidad política y social del País”, dicen organizaciones nuestras en una declaración en que piden a parlamentarios que revelen antecedentes sobre autoatentados forestales, y solicitan “la urgente designación de un Ministro en Visita, para investigar a fondo, con resultados concretos”. Solicitan también “el fin a los subsidios, privilegios y proteccionismos que el Estado ha venido sosteniendo en favor de cuestionadas grandes compañías forestales a costa de las arcas del fisco, tales como el involucramiento con recursos de órganos públicos en campañas como Bosques para Chile; la creación artificial de una certificadora `sustentable` - Certfort Chile, todas estas destinadas a lavar la imagen de estas empresas. El término a la dotación especial policial y de armada de guerra para el cuidado de estas entidades privadas. La supresión de órganos públicos destinados exclusivamente a la investigación en favor de los intereses de estas grandes compañías, que involucra, incluso, estudios sobre transgénicos en plantaciones industriales”.

18 de Enero de 2008

Primer día de 2008. Mientras transito por la carretera veo levantarse la humareda del Llaima. Parece despertar el volcán pero ha estado siempre alerta, dialogando con los ríos, con el aire que sostiene sus fumarolas, con las nubes que como botes sobre el cráter nos anuncia la lluvia. Desde mi infancia escucho su diálogo sonoro con el cerro Rucapillán.

Rememoro el Relato del Azul, del origen, que nos contaron nuestros (as) Mayores. A orillas de los volcanes habitan los Espíritus Superiores -nuestros Pvllvam / Pillán- que regresan desde el país Azul. Pienso en La Araucana de Ercilla. Hasta en las nubes -rayos, relámpagos y truenos- se manifestaba el combate, nuestros Pillán luchando con los Pillán españoles. Porque, como dice Ercilla, nuestro Pueblo fue generoso, pero ellos (los saqueadores españoles) llegaron arrasando todo. «Esta gente no tiene alma», dijeron, y no se dieron cuenta que la generosidad de nuestra Gente llegaba al extremo que aún siendo ellos invasores les fueron concedidos también Pillán.

Hoy seguimos viviendo la invasión violenta que hace más de un siglo inició el Estado chileno; seguimos viviendo la desazón de saber que mucha de nuestra gente sufre el aterrador ataque de la policía. En una carta -dirigida al Relator Especial de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales de los Indígenas, Rodolfo Stavenhagen- el senador Navarro alude a las llamadas «Ley de Seguridad Interior del Estado» y «Ley Antiterrorista»: «Desde entonces alrededor de 300 mapuche, hombres, mujeres y ancianos, han pasado por diversas cárceles chilenas. Más de diez ministros especiales y nueve fiscalías militares se han encargado de investigar acciones de protesta social indígena enmarca- das en un conflicto que se agudiza año tras año y donde el reclamo por el territorio usurpado a las comunidades sigue siendo el factor principal de confrontación.

La cifra total de personas sometidas a proceso en el mismo período se eleva por sobre las 500, y en la actualidad, alrededor de 150 se encuentran sometidas a proceso por tribunales civiles y fiscalías militares por su participación en movilizaciones, ya sea en zonas urbanas o rurales. A esa cifra, se suman órdenes de detención vigentes contra una veintena de comuneros, además de 15 presos recluidos en las cárceles de Traiguén, Lebu, Temuco, Lautaro y Angol».

Miro hacia el oriente: pienso en nuestros Antepasados muertos, contemplo el Llaima que es la metáfora de este tiempo. La Naturaleza es una unidad, un todo que dialoga en la diversidad. Y noso- tros somos sólo una parte más en ella. Por eso luchamos, nos está diciendo nuestra lamgen Patricia Troncoso (que -como mujer- posee la fuerza de la Tierra).

Así escribí la semana pasada en parte de esta columna en la que manifiesto ahora mi pena y rabia por el cobarde asesinato de nuestro peñi Matías Catrileo, baleado por la espalda por un carabinero. Mientras la autoridad política chilena decía que debe «ser enérgica en lo que corresponde a la defensa del Estado de Derecho», la autoridad armada -un oficial de carabineros- declaraba a la prensa que tal acción había sido «en legítima defensa»; y lo más probable es que en los días venideros veamos cómo el Estado otra vez intenta dejar en la impunidad al agresor (como ocurrió con el asesino de nuestro peñi Alex Lemún).

Conforme a su conveniencia, casi siempre en contra de nosotros los indígenas, la autoridad chilena golpea la mesa o guarda cómplice silencio. El Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas denunció que comunidades aledañas al predio del latifundista Jorge Luchsinger fueron reiteradamente allanadas, con destrozos en viviendas y sembrados. ¿Qué dijo entonces la autoridad.

La señal de Radio Bío Bío entregándonos la voz entrecortada de uno de nuestros peñi que corría resguardando el cadáver de Matías es la dramática síntesis de nuestra historia, mas también la evidencia de la sensibilidad de tantos chilenos y chilenas. Por eso ahora, en nuestros corazones y con nuestras lágrimas, parlamenta el volcán Llaima.

11 de Abril de 2008

Como a la gran mayoría de las personas (me parece), también a mí me interesa estar informado acerca de lo que está sucediendo en mi lugar, en el país y en el mundo; es un modo de intentar comprender mejor lo que acontece en nuestro Universo interior, la materia que lo expande o lo contrae, las ondas / moléculas de luz que lo atraviesan o que quedan para siempre a punto de revelarse / de escapar desde ese misterio -resplandeciente y oscuro- que es lo aún no pensado.

Pero debo decir que, tal vez como a muchos / muchas, las noticias en estos días tienden a enfermarme, a paralogizarme, y es que me parece que Chile se ha convertido en un país experimental para una modernizada forma de dictadura que no se diferencia mucho de la sufrida en los tan nefastos días del pinochetismo y sus “chicago boys”. ¿Cuántos de los técnicos que hoy deciden qué se hace en Chile -en economía, política y legislación- se formaron o han tenido formación (universitaria o de post grado) en Estados Unidos? Ello no es negativo en sí, cierto, pero quizás se podría aceptar la gran duda respecto de la cirugía espiritual -yankización- a la que son sometidas dichas personas que regresan luego menospreciando su barrio, la idiosincrasia de su gente, alejados de su pueblo y -en consecuencia- haciendo política para los pequeños grupos de poder que los alaba pero que en el fondo los desprecia.

Kvme Newén / Weza Newén. El Universo contiene la dualidad, dice nuestra Gente. El Universo responde a leyes que los seres humanos tenemos que conocer y respetar. Hoy las noticias nos dicen que en este país, que desdeña el conocimiento y la lucha de sus pueblos indígenas, tampoco importa que se contaminen las aguas y que Celco -recurriendo incluso al matonaje- pretenda instalar un ducto de desechos químicos en Mehuín. Nos dicen que otra vez -el verano que pasó- muchos habitantes de este país no pudieron transitar libre- mente por las playas de lagos y mar, porque hay poderosos que las consideran su “propiedad privada”.Y nos dicen que la planificación familiar ahora será materia de los “Tribunales de Justicia”. El denominado “imperio del derecho” parece que en Chile no pasará de ser un “tecnicismo jurídico”. ¿Es entonces la hora de la desobediencia civil propositiva?, me dicen.

En el Universo unas estrellas nacen y otras mueren, como los seres humanos. Nuestro destino es (debiera ser) vivir y morir con dignidad para establecer así la dignidad de todos los hijos e hijas, me dicen. Habitamos el mundo de lo nombrado y de lo innombrado.

25 de Abril de 2008
En otras oportunidades me he referido también a dos conceptos que definen la actual situación que se vive en nuestras comunidades mapuche y que se desconoce o impone a nuestra gente que -más allá de pertenencias o no a organizaciones- lucha por sus / nuestros derechos. Los conceptos aludidos, que el Estado -desde luego- no se interesa en reconocer sino sólo en su parcialidad, son: la legitimidad y la legalidad. Es «legal» apropiarse de algo que le ha sido usurpado a otro si dicha usurpación se «legaliza» en los Tribunales de Justicia, pero no es «legal» que ese otro / otra actúe para recuperar lo que legítimamente le pertenece. ¿Prescribe la legitimidad?

Insisto en ello porque las noticias dan cuenta de las concesiones mineras solicitadas por Celco (Celulosa Arauco-Constitución), publicadas el 10 de abril de 2008 en el Boletín de Minería. Una de ellas incluye ¡por completo! a la caleta de Mehuín. Sin embargo, el documento -desvergonzadamente- señala: «A Usía respetuosamente digo: Que, deseando constituir concesiones mineras de explotación o pertenencias mineras, a favor de mi representada, vengo en manifestar un yacimiento de sustancias concesibles, ubicado en terrenos abiertos e incultos», dice el documento. Para completar el cuadro de la reiteración de la misma historia en nuestro país Mapuche, las autoridades otorgan beneficio a la familia Angellini señalando que se trata sólo de un «conflicto entre privados».

Por otro lado, la Asociación Americana de Juristas y Asamblea Permanente por los DD.HH entregaron un informe que da cuenta de la «incapacidad del Estado en dar salidas institucionales al conflicto que data desde la ocupación del territorio indígena», criminalizando al movimiento mapuche como política gubernamental, y siendo la represión una práctica institucionalizada.

9 de Mayo de 2008

¿Qué es lo real, qué lo imaginario? Las reiteradas viejas preguntas. “La vida es sueño”, nos sigue diciendo Calderón de la Barca. Lo cierto -dice nuestra Gente- es que venimos, estamos, y seguiremos andando en la dualidad finita e infinita, visible e invisible, resurgiendo en cada instante de nuestra misteriosa existencia, remecidos permanentemente por la sonoridad maravillosa del Silencio. El presente, su pensamiento, es nada más el casi vano intento -mas, imprescindible- de vislumbrar el territorio que media entre la memoria del pasado y la memoria del futuro.

En lo visible, Wenuleufv / el Río del Cielo que nos mira y es observado por nosotros, sombras apenas, fugaces, embelesándonos en nuestra verdadera condición: la Luz. Y en lo invisible, el Balsero de la muerte, aguardando -para cumplir su oficio- nuestros tristes cantos de separación. Así me estoy recordando ahora que es madrugada y en el campo los esteros y los ríos extienden su respirar de neblina y se despiden de la noche, mientras corren hacia el mar añorando a los bosques que se fueron.

Son las seis de la mañana. La quietud comienza a tornarse -poco a poco- en ruidoso vacío. Y es que la ciudad empieza a reanudar su fantasmagórico quehacer. Al taconear de alguien que pasa apresurado se suman los pasos lentos, vacilantes, de algunos hombres y mujeres que intentan -al parecer- hilvanar una conversación, pero que -cual programa de televisión- hablan todos a la vez y luego carcajean con estrépito, y que por un momento ¿de lucidez? callan, compadecidos a lo mejor de sí mismos (entonces debiera estar con ellos, me digo)

A esta hora, no sé por qué, los automóviles que pasan a lo lejos parecen avanzar como rodeados de agua o de viento; después chirridos de frenadas, bocinas, la explosión subterránea de camiones o de buses aún vacíos que avanzan raudos en distintas direcciones de la gran ciudad. Después, en el parque, las primeras señales de los treiles y los tiuques anunciarán la mañana, desatando el gorjeo de los gorriones sobre los techos de las casas La condición de los seres humanos, debatirnos entre el ensoñar tranquilo y enérgico (y trabajar para alcanzar un lugar para todos) u optar por el camino egoísta de las pequeñas o grandes cuotas de poder. Y nos ha tocado vivir esta época de mayor confusión quizás; de las utopías de plástico del mercado neoliberal (veo las mías sobre mi pequeña mesa cansada ya de tanta soledad), de la delincuencia mercantil establecida y avalada además por sus medios de comunicación. Nos ha tocado esta época de comida chatarra y cirugía plástica, para el cuerpo y el espíritu. Época de la denigración a la que hemos permitido nos sometan los adinerados de este país.

En el Chile actual, “a vista y paciencia”, se están loteando (como lo hicieron con nuestro País Mapuche, a finales del siglo diecinueve y comienzos del veinte) las riquezas naturales que nos pertenecen a todos, a las generaciones de ayer / de hoy y de mañana. Como sabemos, en el mundo chileno ahora se legisla en base a la denominada “política de los consensos”, el acuerdo que abierta o encubiertamente favorece el enriquecimiento extremo, abusivo, de unas pocas familias -Luksic, Matte, Angellini, Piñera- y que facilita el paso siniestro de las transnacionales: los mercaderes de la madera, de las energías hídricas, de los minerales, del aire (las consecuencias de la contaminación y las telecomunicaciones), y de todo lo que pueda servirles para convertirlo en dinero.

Debemos detener ahora su avance nefasto, caso contrario sentiremos pronto el estruendo de sus máquinas socavando el subsuelo de nuestros campos y ciudades. ¿Qué les diremos entonces a las hijas y a los hijos de nuestras hijas e hijos? “El Pueblo Mapuche, hoy con la memoria de Kolo Kolo (Lonko anciano y sabio), Kallfvlikan, Leftraru, Janekew, Kallfvkura y tantos más, no ha dejado de luchar en defensa de nuestra Madre Tierra que nos regala todo lo que necesitamos y cuya Ternura debemos agradecer a cada instante”, nos está reiterando nuestra gente perseguida y encarcelada por el Estado, pero que a pesar de la tristeza está de pie, parlamentando “como lo hicieron nuestros Antepasados”. Aún con nubarrones, la mañana me dice que vale la pena estar vivos.

Ahora que el tiempo me torna viejo y me doy cuenta que he venido haciendo méritos para convertirme en un casi solitario, la estación que más amo, esta Luna maravillosa de los brotes fríos / de otoño, me ha empezado a doler como no imaginaba; su gris de esta mañana, recién llegando yo a la ciudad, mortifica mi corazón. Parece que va a llover o tal vez a lloviznar. Que así sea, me digo. Será un alivio para mi espíritu y para los campos resecos.

Hacía ya un par de años que no pasaba tantos tantos días, semanas, en mi comunidad; ¡cuánto deseo regresar allí definitivamente! para seguir intentando aprender las lecciones de la Naturaleza y de nuestra Gente. En este instante escribo y miro los libros que rodean mi cama; en ellos viven Garrón y Precusa, el Principito, Emilio (y sus detectives), Pascual Koña, los bosques y ríos de la Trapananda, y los cardos del Baragán. Etcétera. Escribo y veo agitarse las ramas del hualle y del canelo que han crecido frente a mi ventana; revolotea entre ellas el viento como si fuera el meulén / remolino que alegra o asusta a los niños y a los pájaros. Escribo y oigo el extraño sonido de la ciudad: aviones y micros que retumban, a lo lejos. Bocinas, alarmas de vehículos, campanas, más alguien que con un martillo golpea algunas latas, ponen urgencia a su fantasmagórico quehacer. No escuché el griterío de los niños de la escuela a la hora del recreo, esa ternura que reparte el aire humanizando la ciudad. Entonces no va a llover, me digo.

Me veo cabalgando junto a mi abuelo Malle; me veo descansando en brazos de mi abuela Papay; vuelvo a escuchar sus Gvlam / Consejos, y estoy oyendo el weupín / discurso firme y cariñoso de mi padre. Es el misterio de la memoria que reúne el tiempo para ser sola- mente hoy. Ahí también está el agua hirviendo en las ollas de metal colgadas sobre el fogón y es nítido el aroma del pan saliendo del rescoldo. Están ahí flameando las banderas azules y blancas del Gillatún / Rogativa principal; y entre la humareda de los fuegos -alrededor de los que se comparte colectivamente la comida y el muzay (bebida ritual)- veo el movimiento del purum / danza y choykepurum / baile del avestruz. Oo! Genechen / Padre (Madre) Azul, hermosa espiritualidad de nuestra cultura Mapuche. Qué pérdida que aún sea tan ignorada por la sociedad chilena, solemos decirnos con mi mamá y mi hermana Rayén, mientras cultivamos la Conversación.

Escribo y pienso en nuestra Gente que está sufriendo más crudamente las consecuencias de esa ignorancia (de ese no querer ver la verdadera realidad) de los chilenos y chilenas que han hecho de su poder de decisiones en el Estado una permanente exclusión de la diversidad cultural, cuyo resultado se expresa en un erróneo sentido de desarrollo, en un discurso político -transversal (con excepciones, desde luego)- que es cada día menos creíble, y -por lo mismo- en una justicia favorable para los pequeños grupos que se han tomado el poder económico y político pero crecientemente nefasta para la gran mayoría que habita en este raro y entristecido país llamado Chile.

La sociedad chilena -no toda, por suerte- está cada día más neurotizada; peleando jornada a jornada -todos contra todos- no sólo por lo básico para todos / todas: “pan, techo y salud” (esa merecida “felicidad”) sino corriendo para alcanzar -endeudamiento y más tensión mediante- aunque sea un algo de las necesidades que imprime la vanidad del “libre mercado” neoliberal. La vida transformada en una mala telenovela, país de la desmemoria, mientras la “delincuencia legalizada” sigue avanzando con sus plantaciones de pinos y eucaliptos y arrasa con nuestros bosques nativos; y contamina nuestras aguas; y despliega sus represas, sus antenas, sus Bancos, sus supermercados de salud, educación y justicia. Servicio para el mejor postor.

¿Cómo explicar entonces la represión y cárcel a nuestra Gente que lucha en defensa de la Tierra y su Memoria? ¿Cómo explicar la impunidad de sus asesinos? ¿Y la celosa protección a los vociferantes (provocadores) como si estuviéramos aún a finales del siglo antepasado?

El campo apela a la todavía incipiente sabiduría de mi vejez. La ciudad apela a la energía de mi juventud.

Entonces Sueño, entonces veo / puedo constatar que comienza a «reaparecer» la Palabra poética «indígena» en la oralitura del mundo, que nos permite pensar que no somos solos, que no estamos solos; que hoy día, ante la amenaza de la anulación y de la destrucción, en el espíritu y el corazón de la humanidad silenciosamente germina y se construye algo que responde a las leyes de la lenta reconstitución de las hebras del más antiguo tejido universal. Hebras que contienen la Palabra Poética que en círculos se reitera (para reafirmarla, para reafirmarnos en ella, nos dicen), desde que el ser humano se instaló o fue instalado con o por la insondable energía cósmica: Kallfv / Azul.

Escucho entonces lo que nos está diciendo nuestra Gente: «Nuestra guerra, hermanos, sufre ahora la amenaza del olvido. Los poderosos han decretado para nuestros guerreros la muerte peor: borrarnos del corazón y de la mente de los nuestros. Para otros será el techo del árbol que nuestra sangre siembra, morirán los del ayer doliente para que haya paz en estas tierras. América despierta nuevamente, es el canto de sus pobladores primeros el que le canta a la madrugada» (Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en México).

«Luchamos por decir, hacer y vivir en condiciones de igualdad con todos los seres humanos...» (Evo Morales, en Bolivia).

«Tú, Madre Tierra, que eres sagrada, que nos tienes que dar de comer, que nos tienes que dar todo lo que nuestros hijos necesiten. Y que no abusamos de ti sino que te pedimos este permiso, ya que eres parte de nuestra esencia» (Rigoberta Menchú, en Guatemala)

“Cuando las comunidades deciden movilizarse, y sólo en ésa situación, es cuando los gobiernos llaman a establecer un diálogo, diríamos no como una sincera invitación sino como una obligación. Y la gente que ya no cree se moviliza para la recuperación de tierras. Entonces los gobiernos nacionales plantean que hay comunidades que no están por la vía del diálogo sino por la vía violenta, intentando de tal manera, deslegitimar al movimiento mapuche y el legítimo derecho que tenemos las organizaciones de exigir nuestros derechos como Pueblo”, nos está diciendo nuestro hermano Francisco Caquilpán «No es utópico pensar que con el reconocimiento del derecho de cada Pueblo a asumir lo que le es propio en condiciones de igualdad plena, se posibilite y se enriquezca la construcción de la identidad cultural. Diríamos más: es un requisito para construirla», me está diciendo mi hermano Arauco desde su doble exilio.

En el Sueño de la vida, todos renacemos -todo renace- en lo cotidiano y en lo trascendente, en cada paso, en cada respirar, nos dicen nuestros Ancianos, nuestras Ancianas. Por eso, nos están diciendo nuestros Antepasados en el Relato de Resurgimiento del Mundo Mapuche, hubo un tiempo en que la serpiente Kaykayfilú, la serpiente de las energías negativas (que habita en las profundidades del mar), empezó a levantar las aguas provocando grandes inundaciones con el fin de ter- minar con la gente y con todos los seres vivos. Entonces intervino Trengtrengfilú, la serpiente de las energías positivas, levantando los cerros para contrarrestar la acción de Kaykayfilú.

La intensa lucha entre ambas duró muchas Lunas, dicen. Trengtrengfilú tuvo que levantar tanto la Tierra que ésta casi alcanzó al Sol. De la gente sólo se salvaron un Anciano, una Anciana, un Joven y una Doncella. Ellos habían llegado al cerro Treng Treng (la morada de la serpiente), un espacio entre enormes piedras donde vivían animales, aves, insectos, plantas y árboles. Allí, dicen, todos conversaron e hicieron llellipún / rogativa. Luego se protegieron con metawe / cántaros de greda, meñkuwe / tinajas, y grandes rali / platos. Ellas / ellos como simbología de los misterios de nuestra cultura. Eso les resguardó de morir calcinados por el calor del Sol. Entonces, dicen, el Espíritu Azul permitió que los jóvenes repoblaran la Tierra y que los Ancianos les recordaran el Az Mapu / las Costumbres de los antepasados. Por eso, nos están diciendo, hasta los días presentes ha continuado de ese modo el fluir de nuestra vida.

Treng Treng y Kay Kay energías simétricas, complementarias y opuestas, perfectas en lo iniciático de nuestras almas. Las herra- mientas duales, nos dijeron: positivo y negativo; femenino y mascu- lino; cóncavo y convexo; arriba y abajo. Para labrar la transparencia de nuestro Espíritu.

Está vivo / resurge nuestro Pueblo / nuestra Cultura. Somos mapu- che y “araucanos”, me están diciendo mis padres. Somos Gente de la Tierra y rebeldes (awkán significa rebelde).

Ercilla, en su “La Araucana / Ta Awkán Mapu mew”, nos está diciendo: Kallfvlikán / Caupolicán “Era este noble mozo de alto hecho, / varón de autoridad, grave y severo,/ amigo de guardar todo derecho,/ áspero y riguroso, justiciero;/ de cuerpo grande y relevado pecho,/ hábil, diestro, fortísimo y ligero,/ sabio, astuto, sagaz, determinado,/ y en casos de repente reportado.” Un hombre de gran fuerza moral, inteligencia y ternura: “Y, señores, pues es tan manifiesto, / (esto dijo volviéndose al senado)/ el punto en que Lautaro nos ha puesto/ (que así el valiente mozo era llamado), / yo, por remunerarle en algo de esto,/ con vuestra autoridad que me habéis dado,/ por paga, aunque a tal deuda insuficiente,/ le hago capitán y mi teniente.” “Caupolicán, alegre, humano y grave/ los recibe, abrazando al buen Lautaro,/ y con regalo y plática suave/ le da prendas y honor de hermano caro (...).”

Por eso don Alonso nos sigue diciendo, de manera esencial: “Es cosa en que mil gentes han parado, / y están en duda muchos hoy en día,/ pareciéndoles que esto que he contado/ es alguna ficción y poesía:/ pues en razón no cabe que un senado/ de tan gran disciplina y policía/ pusiese una elección de tanto peso/ en la robusta fuerza y no en el seso”.

“ Gvnezuamafiyiñ rakizuam mew / nvtuael mapu ka kisu gvnewtuael, / mvte ta mvn yafv piwkegenoael, / zoyweza femuafel kelluwalu reke. / ¡Oh Leokan ñi fotvm!, gvlamtuaeyu, / ayvlmi gvneafiel kimvnkechi, / ta mi illkun famnakvmfe, ka kvme az / rakizuam mew kvme az eltuafimi”.

Publicado en el libro «Historia y luchas del pueblo MAPUCHE» Editorial Aún Creemos en los Sueños, septiembre de 2008.

https://editorialauncreemos.cl/producto/libro-digital-historias-y-luchas-del-pueblo-mapuche/

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