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Nuevos tiempos, nuevas estrategias, ¿nueva democracia? Por Ana María Devaud Oberreuter

Sueño con serpientes, con serpientes de mar, con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo…”“La mato y aparece una mayor, con mucho más infierno en digestión…”“Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago paseo, voy pensando en qué vendrá…”
Silvio Rodríguez

Un logro, poco difundido en esta elección presidencial, es la amplia votación obtenida por Jeannette Jara: mujer y comunista, características que en nuestra sociedad se transforman en obstáculos complejos de superar. No debemos olvidar el hecho de haber alcanzado, además, el respaldo implícito de quienes aún coincidiendo con su programa, optaron por votar nulo debido a su posición política. Al considerar esas voluntades, la magnitud de su apoyo resulta aún más evidente.

Sin embargo, este instante histórico apunta a reflexionar y reconocer errores o factores no considerados o débilmente mencionados en este escenario.

Hace algún tiempo, después de la derrota constitucional escribí, siempre desde una percepción ciudadana: “Nos invade el desaliento marcado por una inexplicable decisión popular, en contra de sus propios intereses. Algo cambió el rumbo y ese “algo” incide en las deliberaciones como un factor decisivo”. Hoy, las mismas palabras siguen vigentes.

EDUCACIÓN PÚBLICA

“Sueño con serpientes, con serpientes de mar, con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo…”

El primer error se refiere al abandono de la educación pública, ya destruida por la dictadura. Pasaron años de democracia, la tecnología tomó una velocidad vertiginosa, mientras la educación pública y la legislación envejecieron en su inmovilidad. La esperanza de un cambio estructural en este sentido, vino de la mano de líderes estudiantiles movilizados, desde la revolución pingüina en adelante, quienes se articularon en acciones con enorme apoyo ciudadano, para la consecución del objetivo. El proceso culminó con su llegada al poder, en elecciones democráticas y esperanzadoras. Pero, ¿qué pasó?, ¿por qué el olvido de la propuesta: educación pública de calidad y no sexista? ¿Por qué esa casi ausencia de inversión y cuidado?

“La mato y aparece una mayor, con mucho más infierno en digestión…”

Sin duda, el tema de la educación merece estudios exhaustivos por parte de especialistas, pues su mediocridad ha sido un factor determinante en muchas de las consecuencias que enfrentamos. La educación sigue anclada en modelos y contenidos propios del siglo XIX, mientras una parte de la generación actual se ve atrapada por los medios digitales. Así, la ignorancia se convierte en el caldo de cultivo perfecto para sembrar ideas y expectativas extravagantes, útiles únicamente a un sistema patriarcal cuyo estandarte es el individualismo, la codicia, la ambición desmedida y la violencia. Todo financiado y manipulado por grandes inversionistas que se han tomado un poder que ya no habita en las sombras. El marketing y la publicidad se han transformado en armas tanto o más peligrosas y eficaces que un ejército, para conquistar mentes y territorios.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago paseo, voy pensando en qué vendrá…” Acercando un poco más el microscopio, el combustible del mecanismo es el dinero y funciona ante el abandono de la educación y la compra de los medios de comunicación masivos, para convertirlos en rehenes de intereses muy evidentes, capaces de modificar el relato histórico, percepciones y vivencias, al punto de inventar fábulas avaladas por la mentira, la duda y las imágenes, incubadas en una sociedad tomada por el consumismo. Un ejemplo cercano y habitual lo observamos en la TV: pautas claramente dirigidas por periodistas-animadores, convertidos en “referentes” dispuestos a ceder, a pontificar o dejar que la mentira y la verdad ocupen el mismo lugar, sin detener discursos groseramente falsos. Nos parece normal, por ejemplo, que en un mismo programa se hable de salud, para que un momento después, los mismos animadores – periodistas, inciten a tomar o comer cualquier alimento, bebida venenosa o producto, que ellos no consumirían. Las noticias son descaradamente manipuladas en su importancia o tiempo de transmisión. Los análisis superficiales en boca del referente de moda, se convierten en un mandato para una población sin educación, con precarios elementos de análisis o comparación para decidir. Es el demoledor efecto de los medios de comunicación masivos, en una democracia tal como la conocemos. Repito, la democracia tal como la conocemos, porque me atrevo a pensar que quizás esta forma de democracia necesite una revisión de formas y una nueva mirada para adecuarla a un contexto, en algún momento, solo atribuible a la ficción.

Nos han engullido, pero no estamos muertos. Hoy paseamos por el esófago, pensando en qué vendrá…

Ana María Devaud Oberreuter
Instagram: @anadevaud
Facebook: Ana Ciudadana

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