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Odiseo desembarca… por Ricardo Espinoza Lolas

A Maurizio

¿Quién es Odiseo? Los antiguos textos homéricos nos dan claves para entender a Odiseo y una de ellas, que es fundamental, es que Odiseo expresa una cierta experiencia, una muy especial, que indica un tipo de viaje en donde se retorna a un lugar muy querido y buscado con anhelo, pero se retorna de forma diferente a la que se tenía cuando se marchó. Por tanto, no es un lugar “original ni identitario”, sino que diría que es un lugar “inicial”, esto es, que se actualiza siempre, en cada uno de NosOtros y en cada instante, en la medida que se retorna y no se mantiene a ese “lugar” como algo fijo, determinado y pétreo, sino todo lo contrario, pues es algo dinámico, vivo que se articula en un vínculo de uno con Otro. Por eso Odiseo viaja por medio del mar: el elemento marino, acuoso es muy importante para entender a Odiseo en su viaje y ver lo simbólico que allí acontece. Nuestro héroe primigenio es, en un devenir marino, una expresión de un vínculo dinámico y abierto de uno con Otro: Odiseo-Penélope, Odiseo-Calipso, Odiseo-Argos, Odiseo-Nausica, Odiseo-Polifemo, Odiseo-Telémaco, etc. No se sabía lo que pasaría con cada uno de estos vínculos hasta que ellos acontecen y son narrados, pero de antemano nada se sabe, porque no hay esencia alguna a la que podamos echar mano para predecir lo que ocurrirá: el vínculo está abierto y en esa apertura marina, tormentosa, a veces calma, se realiza la historia y así ocurre. Pero, repito, no sabemos de antemano lo que ocurrirá.

Si Odiseo es una experiencia milenaria que viaja por medio de los mares en donde se vuelve a una patria por construir, nunca dada de suyo, y que para ello se debe pasar por el dolor de la tempestad, el acoso de lo abismal y monstruoso y de estar siempre como un extranjero pasando de hito en hito y, en ello, siendo perseguido por el inexorable dios tónico de lo acuoso que es Poseidón, la cosa se nos vuelve difícil de entender y, a la vez, de sobrevivir. ¿Cómo Odiseo puede ser uno de los fundadores de Occidente si está siempre moviéndose en el elemento húmedo de las aguas que dan vida y, a la vez, te la quitan radicalmente? ¿Cómo Odiseo se hace visible hoy en nuestros días de capitalismo y narcisismo radical? ¿Dónde desembarca Odiseo en nuevas costas de nuestros territorios?

Entonces Odiseo no es, formalmente, un texto en griego antiguo que se traduce a múltiples lenguas modernas y que por cierta cultura que has adquirido tienes el libro en tu casa y lo lees de vez en cuando para parecer culto y refinado ante una sociedad cada día más plana y con cabeza de Netflix y en donde, además, la mayoría intenta llegar a fin de mes, de alguna forma, para alimentar a su familia. ¡No, esto es imposible! Odiseo, no tiene nada que ver con el texto y sus traducciones y múltiples versiones que hay: desde infantiles a lo Disney a críticas y sofisticadas de alta cultura burguesa de izquierda. Odiseo es una experiencia del retorno a la vida que solamente puede refundar un lugar y abrirlo al nuevo viaje, cuando repetimos con Odiseo su experiencia y la repetimos hoy, en nuestras vidas y con nuestros problemas: en nuestro mar. Pero ¿cómo podemos repetir lo irrepetible que es la experiencia de Odiseo? Esto lo supieron muy bien los antiguos dramaturgos y escenógrafos griegos, como Esquilo, Sófocles y tantos que existieron y hoy algunos cineastas, escenógrafos de óperas, instaladores, músicos, personas de teatro, etc. Son ellos los encargados de interpretar y expresar una experiencia mítica, en general, y trágica, en especial, para que cobre cuerpo en algún lugar concreto, en la medida que ese preciso lugar, ya como Tebas en la antigüedad, ya como Polignano a Mare en la actualidad, etc., se vuelva en “el” lugar que recrea y actualiza la experiencia para tales habitantes de esos territorios: tebanos del pasado, polignanesi del presente.

Pero dar hoy en día con algún Sófocles que esté a la altura de Odiseo y su experiencia dolorosa eterno retornante y en ello fundante de una nueva patria, es casi imposible, porque no tenemos a dramaturgos que vivan la experiencia mítica desde su propio cuerpo y de esa manera, porque es la única manera posible, puedan luego actualizar el mito, cierta parte de él, desde un cierto lugar con un pueblo por construir y en el tiempo indicado. Para ser un Sófocles hoy se necesita tiempo, no el tiempo del capital que es el tiempo de la mercancía y de la ganancia y acumulación exitosa de un presente que se desertifica y nihiliza en vistas a un futuro, sino un tiempo material y del presente vivo que nos permite habitar el texto de Odiseo y con él darle vida expresiva material para que esa experiencia retorne en cada uno de NosOtros, en nuestros cuerpos cansados y en ellos mismos acontezca una libertad y alegría creadora de “Centauros”. Por ejemplo, eso fue lo que aconteció en Cala Paguro, en Polignano a Mare, un viernes 14 de julio de 2023, como a las 21.10h, de un verano caluroso de La Puglia.

Y en ese justo momento que Odiseo desembarca hoy, en el anochecer caluroso de un verano del Sur de Italia, en ese preciso momento, es cuando puede darse algo distinto en cada uno y que acontezca un NosOtros, en un pequeño pueblo pugliese y así se puede esperar algo que nos renueva a todos. Y lo que parecía fijo y determinado, ahora se abra para todos en posibilidades bellas y buenas para vivir. Y para que se dé ese momento oportuno del desembarco es necesario radicalmente que contemos con una especie de Sófocles de nuestros tiempos, porque los hay y debemos tener la capacidad de verlos y apoyarlos en su experiencia odiseica. Y eso fue lo que sucedió en el Sur de Italia. El movimiento territorial y escenógrafo de Maurizio Pellegrini me permitió ver cómo se da un dramaturgo en nuestro días en medio de cientos de personas, y en una cala pequeña y muy bella, para que por medio de la elección muy cuidada de ciertos momentos, de una historia que todos conocemos de Homero, se pueda construir un pueblo puglieses en el 2023, esto es, cuerpos acoplados entre sí, más allá de la ideología de turno de cada uno, para que en esa alegría de unos con Otros podamos bailar como dioses por encima de esta existencia acuosa que, a veces, nos quiere hundir y hacernos zozobrar sin tener la capacidad de volver a caminar, bailar y volar para crear entre todos valores de vida en tiempos de muerte. Eso fue lo que logró Maurizio con todo su equipo en Cala Paguro. Y lo que aconteció nos hizo a todos ser más pueblo que nunca y que luego todos nos fuéramos felices a beber cervezas, a comer focaccia, a soñar con un destino que pasa por NosOtros. Y que el mismo Odiseo desembarcara hoy en medio de Polignano a Mare para que se dé algo así como un NosOtros es digno de los antiguos mitos griegos y romanos.

La única forma de expresar Odiseo es deviniendo de alguna manera en él. Y por ello Maurizio devino en parte Odiseo y con él, y con todos, seguramente seguiremos construyendo, en medio de un mar tempestuoso que nos agobia, un lugar en que el tiempo y el espacio se resiste al capitalismo tóxico y podamos vivir de un modo más amable entre todos y que así se dé un encuentro en la Alegría y en una política de verdad.

Polignano a Mare, 21 de julio de 2023

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