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¡Otro “Acuerdo” por Chile sin chilenos y chilenas! Por Tito Tricot

Cuando se mira al espejo de la historia uno puede ver miles de colores, pero cuando los arqueólogos del futuro hurguen en el espejo de este país llamado Chile, encontrarán tanta oscuridad que no sabrán por dónde empezar para entenderlo. Se mirarán unos a otros consternados preguntándose: ¿Cómo es esto? ¿Un Acuerdo por la Paz en 2019 si nunca hubo Guerra? Claro, por entre las grietas del espejo, y del ácido humo de las lacrimógenas se aprecian los mutilados, los asesinados, los heridos, las abusadas sexuales, los presos. Pero, parece que el Acuerdo por la Paz de la guerra inventada cubrió todo aquello con un espeso manto de impunidad. Y los arqueólogos, aún asombrados, seguían sin comprender cómo pasó que, si el pueblo se había rebelado contra tanto abuso, contra los políticos, contra la política, contra los parlamentarios corruptos y pedían la salida de Piñera, ahora aceptaban este Acuerdo por la Paz. No entendían como los millones que en las calles y en los cabildos demandaban una Asamblea Constituyente ahora se contentaban con una Convención constitucional.

Más estupefactos quedaron cuando, por un rincón del empañado espejo, notaron que después de un año, la mayoría rechazó la Propuesta de una nueva Constitución y la Constitución de la dictadura de Pinochet siguió vigente. Porque digan lo que digan, e independiente de que la gente no haya votado por eso, así es.

De pronto, un arqueólogo del futuro clama: ¡Momento!, mientras, entre los claroscuros del cristal, encuentra otro Acuerdo: El Acuerdo por Chile. Buscaron marchas, asambleas, documentos, gente participando en amplios debates para elaborar este Acuerdo. Y nada. ¡Dios mío! Exclamaron los arqueólogos creyentes del futuro; ¡Increíble! gritaron los arqueólogos ateos del futuro. Es que lo único que lograron ver a través de los intersticios del gris cristal fue gente más gris aun fabricando un Acuerdo por Chile sin chilenos o chilenas.

En el congreso, la clase política organizó un golpe perfecto a la democracia, vistiendo de legalidad a un esperpento incluso peor que el Acuerdo por la Paz del 15 de noviembre de 2019.

¿Por qué? Porque el mencionado Acuerdo por Chile sin chilenos, establece que una Comisión de expertos, designados por el congreso (12 por el senado y 12 por la cámara de diputados), elaborará un ante-proyecto de Constitución. Este proyecto será enviado al Consejo constitucional, de 50 miembros, que será elegido por votación popular. Nos dicen que, como son elegidos democráticamente, este es un Consejo soberano, pero no dicen que la Comisión de expertos ya habrá diseñado un anteproyecto de constitución que debe ser aceptado por el Consejo. No pueden discutir otros temas y, si lo hacen, la Comisión de expertos tienen poder de veto. En otras palabras, la Constitución que surja del Consejo tiene que estar en concordancia con el anteproyecto elaborado por los expertos. Estos expertos son elegidos por los partidos políticos y, en el congreso, la derecha es mayoría. Por lo demás ¿Quién decide quién es un experto?

¡Momento! Dirán de nuevo los arqueólogos del futuro, este Acuerdo dice que hay unas cosas raras llamadas “bordes” -que, en todas partes del mundo, menos en Chile- se denominan límites. Significa que hay barreras imposibles de saltar. El sistema político no se toca, el congreso no se toca ¿Chile plurinacional? Jamás.

O sea, le dijo un arqueólogo del futuro a otra arqueóloga: ¿En el primer plebiscito la gente votó en contra de que la Constitución la redactara el Congreso y ahora lo hizo sin preguntarle a nadie. Este es un Acuerdo por Chile sin chilenos y chilenas. El espejo se trizó. Los arqueólogos del futuro no entendieron nada.

¿Se entenderá ahora, no mañana, que este es un golpe a la democracia?

Dr. Tito Tricot

Sociólogo

Director Centro de Estudios de América Latina y el Caribe-CEALC

Valparaíso

14 diciembre 2022

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