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Otro mundo es posible: Sobre la campaña de Apruebo en Chile, Por Alex Taek-Gwang Lee

El 25 de octubre de 2020, uno de los legados de la Guerra Fría en Chile llegó a su fin. Los manifestantes que organizaron la Campaña Apruebo, para exigir una nueva constitución, ganaron un referéndum en toda la nación. Una victoria electoral no es sólo una decisión de elegir una de dos opciones, sino un acuerdo para el cambio fundamental de su futuro. La constitución chilena era la horrible reliquia de la dictadura de Pinochet, símbolo de la democracia hipócrita del sistema mundial de la Guerra Fría. Estados Unidos apoyó el despotismo militar con el pretexto de proteger al «Mundo Libre» contra el comunismo en Asia, África y América Latina. La Guerra Fría impuso un impacto significativo en el proceso de construcción de naciones poscoloniales en esas regiones. Durante los años que van de la década de 1950 a la de 1970, casi todos los países del Cono Sur fueron gobernados por autocracias militares que han configurado regímenes políticos y económicos hasta la actualidad.

Lo paradójico es que EE.UU. seguía justificando su colaboración con esos reinados de terror, a pesar de que las dictaduras cometían violaciones de los derechos humanos. Esta coalición entre EE.UU. y esos regímenes autoritarios se denominó «Operación Cóndor» para reprimir la demanda de democracia del pueblo. Estas dictaduras dejaron un recuerdo traumático muy profundo en América Latina, y los países de la región comparten la historia paralizada de la república. Peor aún, el régimen de Pinochet impuso un polémico referéndum en 1980 y se disfrazó de democrático. Sin embargo, el gesto político se atribuyó a la globalización neoliberal y a la presión económica de la crisis del orden mundial de la posguerra. El autoritarismo de la Guerra Fría se enfrentó a una fuerte resistencia desde la base. Los responsables políticos de América Latina llegaron al paquete de reformas económicas, que más tarde se conocerá como «el Consenso de Washington». La nueva política pretendía desplazar el keynesianismo, que facilitó el desarrollo económico de los Estados de bienestar de la posguerra en los años setenta.

El cambio fundamental del capitalismo global obligó a Pinochet a aceptar la demanda democrática desde abajo. En este sentido, aunque incompleta y distorsionada, la Constitución chilena allanó el camino para que el pueblo chileno consiguiera una república más igualitaria. La representación constitucional no puede recoger la voluntad general del pueblo. Sólo sirve como legitimación para distinguir quiénes pertenecen a la república o no. La implosión de la ideología siempre es posible cuando el pueblo empieza a llevar la doctrina hasta su límite y exige la verdad más allá de su lógica formal. Aun así, un hombre fuerte no puede resistir el constitucionalismo de la mancomunidad, es decir, el imperativo de la res publica. Esta exigencia infinita del constitucionalismo, es decir, la pasión por la igualdad absoluta de la república, es el impulso oculto de la Campaña Apruebo. El 25 de octubre de 2020 en Chile, el impulso político se tradujo en el acuerdo abrumador de reescribir la constitución.

Sobre todo, lo que hay que destacar aquí es que un movimiento liderado por mujeres contribuyó a su logro. Las mujeres de la república superaron su alienación y se liberaron del legado de la Guerra Fría y del engaño neoliberal. Reclamaron abiertamente y aseguraron su pertenencia a la república. La construcción nacional de la Guerra Fría y la globalización neoliberal, como su secuela, consideraron a las mujeres como un complemento del desarrollo económico. Si estamos de acuerdo con Alain Badiou, el problema de la democracia se relaciona siempre con el Estado (État) como estado de situación (l’état de la situation). La irrupción de los movimientos políticos es la forma en que el Estado supera su estado de situación. La constitución es la representación discursiva del Estado. Requiere continuas reescrituras en función de su verdad ontológica del hecho político. La demanda de la nueva constitución no es otra cosa que la reivindicación de la posibilidad de otro mundo. El pueblo chileno ha recuperado una situación en medio de la pandemia, en el momento regresivo en el que el Estado ha acatado su representación nacional y ha provocado excusas para afinar cualquier movilización política. Han inventado el futuro de su país y han liquidado los restos del pasado en este momento desafiante. Este logro es la grandeza del pueblo chileno y el proceso de la larga revolución hacia la igualdad absoluta.

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