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Panorama político nacional. Por Juan Luis Castillo Moraga

Una vez más, después de navegar en el desierto, el gobierno del presidente Piñera, sacan uno o dos palomas mágicas del sombrero, para jugar una vez más a la ilusión con los ilusos o con los distraídos, los inexpertos y los enajenados políticos a los que tiene enfrente.

Cada cierto tramo de su tránsito por el periodo de gobierno hasta aquí cumplido, esta coalición encuentra un pedregoso desierto en su caminar o bien un caudaloso río de desavenencias, ineptidudes, incompetencias o simples ignorancias en el manejo del aparato del estado o de falta de competencias políticas, según el área o lugar en que se manifiesten los desaguisados. En Definitiva Piñera y tres o cuatro más… administran la vida política, pero sin proyecto de país, no tienen cómo, ni con quién, ni para qué…

Hacer una cronología de ellos, sería abusar de la paciencia de los lectores y correr el riesgo de dejar afuera los errores y horrores políticos y de gestión que se deben estar desarrollando en este minuto o los de los días sub-siguientes. Lo real es que este gobierno no se cansa de equivocarse, pero lo hace con “Calma y buena letra” pues, no tiene en la vereda del frente una oposición política capaz de aprovechar sus errores o pasar a la ofensiva con propuestas políticas serias, las que, capaces de contemplar el interés general de la ciudadanía logre pasar a la ofensiva.

Por otra parte tiene una ciudadanía que no logra sistematizar movilizaciones ordenadas, disciplinadas y coordinadas con los distintos referentes del mundo social. Asistimos a un largo periodo de reflujo social en dónde las organizaciones y la ciudadanía se ha subsumido en una suerte de letargo, muestra de desesperanza, frustración, desidia, y decepción.

En lo político la realidad se explica ante un plantel de partidos que componen una alianza de gobierno, la qué, se debate entre la competencia interna por levantar candidatos presidenciales, las inmensas diferencias políticas y de intereses valóricos en la amplia fauna político-valórico en la alianza gobernante, cruzado además por los distintos intereses que los hacen compartir el gobierno; algunos servidores directos del empresariado otros por mantenerse y usar el gobierno para impedir el rearme real de los sectores populares, anulándolos y confundiéndolos con políticas populistas.

Otros, en el mismo sector, aprovechando las energías de la ola Neo-fascista para imponerlas en el país, o al menos generar odios y temores.

Pero, debemos reconocer que “Chile Vamos” cuenta hoy con el poder político, con una prensa que avala y sostiene y potencia los cambios de agenda del gobierno y un equipo político o un presidente, ingeniosos en generar cambios en la agenda cada vez que el camino se le cierra ante los choques frontales con la realidad o por sus propios errores y, ya lo dijimos, una oposición que camina, más bien deambula a ciegas, tratando de caminar a tropiezos sobre una realidad que algunos no la entienden, otros ingenuamente buscan camino propio, aunque sea a costas de venias hacia el gobierno, traicionando a veces sus propicios acuerdos y convicciones y otros ciegos por el poder perdido, obnubilados tras la búsqueda de recuperar ese poder, para seguir sosteniendo sus privilegios, en el marco de partidos que no son más que grupos de poder en pos de privilegios personales o de grupos. Pero también están los que creen ser los inventores de la historia y qué, aun cuando cuentan con una muy buena lectura del pasado reciente, sólo se quedan en la crítica, sin capacidad para generar políticas y consensos en torno a los intereses generales de la nación.

Pero, a todos se nos olvida desarrollar un adecuado diagnóstico de la realidad y menos aún una evaluación objetiva, no de los años de democracia… si no de los años vividos después de derrotar a la dictadura, que no es lo mismo pues, quienes jugaron un rol fundamental en la derrota de la dictadura, jamás han participado, realmente en la construcción de esta vaga democracia.

Falta comprender en profundidad que vivimos en un panorama complicado sinuoso, el Neoliberalismo, no es sólo un sistema económico que funciona sin contrapeso, es un sistema integral: político, económico, social, ideológico y filosófico, cuyo objetivo fundamental es lograr que el predominio capitalista se mantenga inalterable, sin contrapeso durante el mayor tiempo posible.

Por lo anterior, está concebido para operar en la sociedad y en las familias anulando los comportamientos más arraigados e íntegros que alguna vez tuvimos como sociedad, destruyendo la solidaridad la ética, la moral y las sanas costumbres, llenándonos de una perversidad llamada individualismo, que nos lleva a destruir todo lo que está a nuestro lado, con tal de buscar el triunfo personal.

Todo lo que hoy vivimos está “Cruzado” por conductas afines al Neo-Liberalismo, urgente necesitamos un cambio conductual nacido desde lo más profundo de nuestras conciencias críticas, reflexivas, éticas y morales para hacer frente a todo lo destructivo.

Eso, lo anterior, está entre lo más sano y profundo de algunos sectores de la ciudadanía que aún se mantiene limpia, con valores y que actúa con solidaridad y justicia social.

A reorganizar, a gestar una vanguardia que influya en una sociedad civil, hoy, con gérmenes de organizaciones sociales débiles, frágiles y dispersas y convertirlas en orgánicas ordenadas, disciplinadas y con visión de futuro.

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