En respuesta a las mentiras de la ultraderecha quienes niegan sus vínculos con el derrocamiento violento del gobierno de Salvador Allende y con el golpe de estado, aparece la memoria histórica para desenmascarar “la alianza civil militar golpista de la cual formaron parte. Un alianza político y militar que derrocó a un gobierno democrático, lo que cobardemente han intentado justificar con la mentira que los militares actuaron para “salvar a Chile del comunismo”, calificándoles además de “salvadores de la patria”.
Ante esta cobardía surge el legado patriótico y de lealtad que un grupo de marinos dejó para las nuevas generaciones, denunciando y oponiéndose al golpe de estado, una decisión histórica, valiente y digna que asumió como propia el entonces sargento Juan Cárdenas, quien junto a un centenar de marineros denunciaron y se resistieron al golpe de estado de 1973, ellos fueron los primeros detenidos, cruelmente torturados, enviados a prisión y luego expulsados del país al exilio.
La detención de estos marinos patriotas un mes antes de septiembre del año 73 fue entre otros el ultimo llamado de atención al gobierno Popular, señalando que el golpe de estado ya estaba en marcha y que los mandos militares de las distintas ramas de las FF AA habían decidido derrocarlo, desconociendo la legalidad y legitimidad de un gobierno elegido democráticamente por el pueblo. Los altos mandos de la Armada se apresuraron en acusarles de instigadores de la "subversión comunista" y los declararon culpables del delito de incumplimiento de deberes militares previsto en el Código de Justicia Militar, los marinos patriotas fueron torturados por oficiales de la infantería de marina, con la misión de mostrar un ejemplo intimidador y ejemplarizador para quienes intentaran seguir su ejemplo en la marina o en las otras ramas de las FF AA.
Pero no lo lograron, no pudieron acallar la noble y leal actitud de Juan Cárdenas y sus compañeros, que de manera indirecta fueron inmortalizadas en las palabras del último discurso de Salvador Allende al país, antes de ser asesinado en la Moneda. Los marinos y los demás militares que no traicionaron a la patria y a su pueblo fueron como Allende dijo “leales, cumplieron su juramento de respetar la Constitución y la ley”. Mientras los mandos que ordenaron su detención y torturas traicionaron a su institución, traicionaron su compromiso con el pueblo, liderados por el almirante Merino a quien Allende le califico de “autodesignado” como jefe de la armada.
Así, contrario a lo que hicieron los mandos superiores de las FF AA. los militares que se negaron a ser parte del golpe de estado civil militar, en la fuerza aérea, en el ejército, en la marina, también en carabineros y en gendarmería dejaron su legado, el que se resume en un ejemplo de lealtad, entendida como un compromiso con los principios democráticos y con el pueblo, eso es lo que quedo escrito en la memoria histórica de Chile. Ellos tomaron decisiones en momentos difíciles y a costa de la seguridad de sus vidas, eligieron el camino opuesto al de quienes ordenaron cobardemente reprimir y atacar a chilenos y chilenas indefensos, señalados como enemigos por discrepar del autoritarismo, del abuso de poder, de las violaciones a los derechos de las personas, de los asesinatos y desapariciones de compatriotas.
Por todo esto, oponernos al negacionismo y a la equivocada idea de olvidar el pasado, implica no olvidar a los miles de heroínas y héroes de la lucha antidictatorial, muchos de ellos anónimos. La historia está allí en bibliotecas, en la calle, en los testimonios de quienes fueron actores en esos años, está en el recuerdo de quienes entregaron sus vidas luchando en contra del terrorismo de estado, quienes, con su aporte, aunque se intente silenciar sus ejemplos, hicieron posible que hoy vivamos con la libertad que disfrutamos.
Mas allá entonces del interés negacionista de la ultraderecha, la historia recoge que en Chile hubo militares de distintas ramas de las FFAA, quienes denunciamos y nos opusimos al golpe cívico militar de 1973. Estableciendo que para los militares es posible no cumplir órdenes ilegales o anticonstitucionales, ordenes que en Chile significaron atormentar, perseguir y asesinar a personas por el solo hecho de pensar distinto.
Finalmente, ya son centenas de los sobrevivientes del golpe de estado y de la dictadura, luchadores y luchadoras sociales, compatriotas, quienes nos dejan año tras año, dejando en nuestras manos traspasar sus testimonios a las generaciones que retoman el esfuerzo desplegado por ellos y ellas. Asumiendo así lo pendiente e inconcluso, aportando a fortalecer la memoria histórica, que es el bastión de dignidad que nos recuerda el gesto patriótico de quien despedimos hoy, sargento Juan Cárdenas y de los miles de luchadores antidictatoriales que siguieron el mismo camino de dignidad y principios.
Vuela alto compañero tu recuerdo entre tus compatriotas hará que la historia no les olvide
Enrique Villanueva Molina
