En kioscos: Enero 2024
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Personas "sin hogar" en Canadá, miradas desde Chile. Por Felipe Lagos

Estimar la cantidad de personas sin hogar (homeless) en Canadá ha sido fuente de debate durante años y, como en Chile, la información del Gobierno, recopilada básicamente a través de mecanismos de asistencia estatal en los denominados “refugios” (emergency shelters), ofrece dígitos menores a los planteados por las organizaciones de la sociedad civil.

Recién en 2012 se realizó el primer “Estudio nacional sobre refugios: uso de refugios de emergencia en Canadá 2005-2009”[1], que proporcionó datos confiables para informar una estimación nacional de personas sin hogar. Se estableció que, para 2009, aproximadamente, 15.467 camas de albergue permanente fueron ocupadas.

Posteriormente, en el informe “Estado de las personas sin hogar en Canadá”, de 2016, de la Secretaría de Asociación para Personas sin Hogar (Homelessness Partnering Strategy, HPS), estimó que al menos 235.000 canadienses experimentan la falta de vivienda en un año determinado[2]. El número real, calculado por las organizaciones de la sociedad civil, es potencialmente mayor, dado que muchas personas sin hogar viven con amigos o familiares y no entran en contacto con los refugios de emergencia.

Los datos de una encuesta de Ipsos Reid (empresa de investigación que hoy existe con el nombre de Ipsos[3]) realizada en marzo de 2013, calculó que hasta 1,3 millones de canadienses habían experimentado la falta de vivienda o una vivienda extremadamente insegura en algún momento durante los últimos cinco años[4].

Se estimó que pudo haber habido hasta 50.000 personas sin hogar “ocultos” en una noche determinada, lo que se denomina “sofá surf” (sofa surfers), que hace referencia a personas que se quedan temporalmente con amigos, parientes u otras personas porque no tienen otro lugar donde vivir ni una perspectiva inmediata de residencia permanente.

En este punto cabe aclarar dos distinciones respecto a Chile. Por un lado, la denominación de “personas sin hogar” (homeless), que es la que se utiliza en Canadá (y en Estados Unidos), difiere semánticamente de las “personas en situación de calle” que se utiliza en Chile y gran parte de Latinoamérica. Sin embargo, no es sólo una diferencia conceptual, puesto que un “homeless” puede contar con empleo e incluso con automóvil, pero no acceder a una vivienda, debido a los altos costos. En Chile, una persona en situación de calle no sólo carece de dónde vivir, sino también de un empleo u otro tipo de propiedad.

Por otro lado, también hay que considerar la diferencia respecto, tanto a la problemática centralización-descentralización del país, como su clima. Canadá, a diferencia de Chile, es un país descentralizado, que posee ciudades-capital en cada provincia, como (de oeste a este) Vancouver (en la provincia de British Colombia), Edmonton o Calgary (en Alberta), Winnipeg (en Manitoba), Toronto y la capital Ottawa (en Ontario), Montreal (en la provincia de Quebec), por nombrar las más grandes. Esto difiere de Chile, donde el mayor número de personas en situación de calle radica en la capital, Santiago. Sin embargo, en los últimos años, y especialmente ante la problemática de la migración masiva a partir de 2020, la población en calle también ha aumentado en otras ciudades, como Antofagasta o Valparaíso.

En cuanto al clima, la temperatura media anual de Chile es de 13,9°C, y los meses de invierno más crudo son junio y julio, donde, rara vez, la temperatura baja a menos de -1 °C. En Canadá, por el contrario, la temperatura promedio anual es de unos 6,4 °C, descendiendo en los meses de invierno a un promedio de entre -20 y -25 ° C, acompañado por nieve. Por otro lado, los meses de invierno más crudo van de diciembre a febrero y en algunas regiones de octubre a abril.

Hasta aquí hemos entregado datos anteriores al inicio de la Pandemia por Covid-19, en 2019. Sin embargo, para el periodo 2021-2022 el cálculo manejado por los medios seguía siendo de 235.000 personas sin hogar[5].

La información que había variado fue más bien respecto a las causas, estableciéndose que la pobreza, la violencia doméstica o la falta de empleo, eran las principales[6].

La ciudad con mayor población es Toronto, donde se estima que existen 10.000 personas sin hogar.

En el caso de Vancouver, el fenómeno está estrechamente relacionado tanto con la falta de viviendas asequibles como el aumento de los costos de compra y de arriendo.

Las estadísticas demuestran que hay personas sin hogar de todas las edades y sexos que se alojan en los albergues. La mayoría de los residentes de los refugios tienen entre 25 y 49 años de edad. Más del 62% de estas personas sin hogar son hombres, mientras que aproximadamente el 36% son mujeres… También se estima que el 10,7% de las personas sin hogar tienen menos de 25 años.

No obstante, es por todos sabido que los números han aumentado debido a la Pandemia. Pero, a pesar de que en 2012 se iniciaron los estudios, para 2022 estos no se han sistematizado ni centralizado.

La causa fundamental de quedar sin hogar en Canadá es la pobreza. Si bien Canadá se encuentra entre las 10 economías más ricas del mundo[7], la desigualdad es también muy alta.

Otros problemas subyacentes, que pueden hacer que alguien pierda su hogar, son: el deterioro de la salud mental, abuso emocional o físico, falta de empleo, conflictos familiares severos, discapacidades físicas.

También se ha considerado que parte de la comunidad indígena ha aumentado significativamente el riesgo de quedarse sin hogar, con más del 30% de personas sin hogar que se identifican como “pueblos originarios” (First Nations).

El principal mecanismo del Estado canadiense para abordar esta problemática han sido los “refugios” (emergency shelters), que funcionan, debido a las condiciones climáticas propias del país, las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Para 2019, antes de las Pandemia se contaban 423 refugios y las provincias que más tenían eran Quebec, con 76 refugios, British Columbia, con 79 refugios, y Ontario, con 159.

La Pandemia por Covid 19 generó un retroceso significativo en el sistema de protección a las personas sin hogar. No sólo por la situación de salubridad, sino por el aumento de desempleo y los altos costos de arriendo y compra de vivienda.

En cuanto a las respuestas del Estado, “Canada’s Homelessness Strategy” es un programa comunitario destinado a prevenir y reducir la falta de vivienda en todo Canadá. Este programa proporciona fondos a comunidades (communities), urbanas, rurales e indígenas[8], para ayudarlas a abordar sus necesidades locales de personas sin hogar.

“Reaching Home” apoya los objetivos de la Estrategia Nacional de Vivienda, en particular, para ayudar a los canadienses más vulnerables a mantener viviendas seguras, estables y asequibles, y para reducir la falta de vivienda crónica a nivel nacional en un 50 % para el año fiscal 2027-2028[9].

Cuando se inició el programa “Reaching Home” en 2019, se invirtió $2.2 mil millones de dólares canadienses para abordar la falta de vivienda en todo el país. Desde entonces, casi se ha duplicado el monto, con $4 mil millones. Esto incluye más de $1.100 millones de dólares en nuevas inversiones a través de los Presupuestos 2021 y 2022, para ayudar aún más a las comunidades a abordar la falta de vivienda de personas y familias en todo Canadá.

La estrategia se basa en un trato directo con las comunidades, a través de los gobiernos provinciales, los municipios y otras formas de organización territorial[10]. Las comunidades tienen 3 años para introducir un sistema de Acceso Coordinado para priorizar a las personas que más necesitan asistencia y asignarles viviendas y servicios apropiados.

Los últimos datos, en 2023, han señalado que las persona sin hogar han aumentado, aunque no se tiene claridad de los porcentajes. Como dijo la Dra. Cheryl Forchuk, directora científica del Lawson Health Search Institute, gran instituto de investigación hospitalaria ubicado en London, Ontario: “Los métodos tradicionales realmente analizan los lugares disponibles para personas sin hogar, pero las personas sin hogar no asisten a esos lugares” (“The traditional methods have been really looking at who touch the homeless sector, but not everyone experiencing homelessness touches the homeless sector”)[11].

Como se puede apreciar, el número de personas sin hogar que se maneja sigue siendo de 235.000[12], el mismo que ya se planteaba en 2016, lo que demuestra el enorme estancamiento de la estrategia canadiense para resolver el problema que viven las personas sin hogar.

Como conclusión, podemos plantear que existen similitudes entre las “personas sin hogar” de Canadá y las personas en “situación de calle” en Chile, como, por ejemplo, que la problemática afecta a todas las edades, que el mayor número de personas son hombres, que la causa es tanto la pobreza como no poseer una vivienda. Otra similitud, que llama la atención, es la incongruencia entre los datos del Gobierno y los que manejan las organizaciones de la sociedad civil o centros de investigación.

Sin embargo, todavía son más las diferencias. Esas diferencias radican, por un lado, en las particularidades de cada país, no sólo climáticas, sino de organización territorial. El hecho que Canadá sea un Estado federado descentralizado puede hacer más complejo el abordaje de la problemática. A lo que se agrega el clima adverso, la mayor población en Canadá (38 millones de personas) y lo extenso del territorio.

Pero también la diferencia radica en que Canadá, a pesar de que se han visto superados por el problema que afecta a cientos de miles de personas, han planteado las soluciones con proyecciones a mediano y hasta largo plazo (el programa “Reaching Home” de la Estrategia Nacional de Vivienda se proyecta para el periodo 2027-2028).

Asimismo, a pesar de la desigualdad existente, la crisis económica y el aumento de los costos de vida, en especial de arriendos y compra de vivienda, Canadá sigue poseyendo lo que se denominó un “Estado de bienestar” (aunque desde los años 2000 también ha incorporado políticas de liberalización y privatización de la economía) y el Estado cumple un rol fundamental tanto en la economía, como en la planificación y los derechos sociales, muy lejos al Estado subsidiario existente en Chile.

Ahora bien; acaso una de las ventajas de Chile para abordar la problemática de “situación de calle”, paradojalmente, es su centralización, que, junto a su sistema de organización territorial, el clima y la menor población, constituyen algunas de las condiciones que, en el caso de incorporar elementos “canadienses”, por así decirlo, como la planificación a mediano y largo plazo, un rol más activo del Estado en la economía y un sistema de bienestar social, la erradicación de la problemática de personas en situación de calle sea posible.

[1] https://www.homelesshub.ca/resource/national-shelter-study-2005-2009

[2] https://homelesshub.ca/sites/default/files/SOHC16_final_20Oct2016.pdf

[3] https://www.ipsos.com/es-cl

[4] https://www.wellesleyinstitute.com/wp-content/uploads/2013/06/SOHC2103.pdf

[5] https://globalnews.ca/news/9357528/canada-homeless-encampments-housing-first-approach/

[6] https://reviewlution.ca/resources/homelessness-in-canada/

[7] https://www.bbc.com/mundo/noticias-64240414

[8] Se utiliza el concepto de “communities” puesto que los pueblos indígenas se organizan a través de otros mecanismos territoriales, distintos a los municipios o gobiernos provinciales.

[9] https://caeh.ca/reaching-home/?gclid=Cj0KCQjw756lBhDMARIsAEI0AgmjWiBlhR2DOwAYGAWehWjW2MGpXeVDplUuZvfQV8ZEM0jmAjnqETUaAoEDEALw_wcB

[10] Cf. Nota al pie 7.

[11] https://atlantic.ctvnews.ca/mobile/new-research-suggests-canada-s-homeless-crisis-is-bigger-than-current-data-shows-1.6292751?cache=?clipId=89563/5-things-to-know-for-thursday-october-24-2019-1.4653209

[12] Ibid. “Los números federales actuales sugieren que solo tenemos 235,000, en el transcurso de un año completo” (“The current federal numbers suggest we only have 235,000, over the course of an entire year”).

La autoría de esta nota es de Felipe Lagos, Administrador Público y Magíster en Sociología. Actualmente se desempeña como colaborador en Fundación Gente de la Calle. E-mail de contacto: felipe.lagos@gentedelacalle.cl

Compartir este artículo