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Piñera al óstracon. Por Raúl López Munoz

A menos de un año de la próxima elección presidencial puedo sugerir el futuro destino del peor presidente de la historia democrática, el ostracismo. Esta sugerencia se fundamenta en algunos hechos políticos que pasaré a detallar y que constituyen los argumentos para poner el nombre de Piñera en el óstracon (a la usanza de las antiguas polis griegas) y con ello su destierro de la política nacional.

En primer lugar, las violaciones a los derechos humanos que el gobierno de Piñera ha provocado en Chile están comprobadas; Bajo su mandato se indujo nuevamente a Carabineros y algunas unidades de las Fuerzas Armadas para actuar contra parte de la ciudadanía, lo que a mi juicio es la principal razón para calificar al presidente como un antisocial y lo convierten en un cómplice, esta vez activo de las violaciones. Piñera debe responder políticamente por actos de su gobierno, en los cuales una vez más, los poderes fácticos han utilizado a agentes del Estado para reprimir y amedrentar a la población movilizada.

Seguidamente, no se puede olvidar que la respuesta del gobierno de Piñera a la pandemia mundial, acumula muertes injustificadas y que ha transferido indiferentemente la responsabilidad de la contención y prevención a la población más vulnerable. Con ello invisibiliza la pésima conducción contra los contagios, porque la primera línea no es el sistema de salud, sino que una batería de medidas que nunca se implementaron, ni en la primera ola ni se hacen actualmente para evitar la segunda y esto a pesar que hubo acciones recomendadas por científicos y especialistas. La salubridad en manos de Piñera, ha respondido, en lo sustantivo, con la inercia de un sistema público diseñado y construido en el siglo pasado, que ni siquiera la dictadura pudo destruir y que hoy, Piñera sólo ha perjudicado con una secuencia de actos irresponsables, de un liderazgo narcisista, megalómano y autoritario. A los ya conocidos fideicomisos truchos, comer pizza, pasear en la Plaza Italia o comprar vino en cuarentena, ahora se suman los reiterados eventos en los cuales no usa mascarilla, la herramienta más eficaz, contra la propagación del virus. Esto último me permite calificarlo como un cómplice pasivo de la segunda ola de la pandemia.

Sumando a los resultados de la pandemia, Piñera debe responder por la crisis económica-social que demuestra su incapacidad de cumplir con lo que prometió, en cuanto a creación de empleos y crecimiento económico. Recesión y desempleo es el legado de su segundo gobierno, ratificando que la imagen de líder omnisciente es falsa, más aún ratifica su oportunismo especulativo, que en esta ocasión solo provoca pérdidas para los más pobres.

Finalmente, el gobierno de Piñera terminó por destruir el sistema de ahorro forzoso con capitalización individual, que otro Piñera introdujo en el boom del capitalismo de los años 80. Cabe recordar que este sistema es una copia de los fondos de pensiones del primer mundo, pero implantado a la fuerza, en la realidad laboral de un país en vías de desarrollo, donde los resultados de este modelo económico, rico en laxitud intelectual, del otro Piñera son dramáticos. Lo peor, es que el nefasto gobierno de Piñera sobrevive gracias al retiro del 20% del ahorro privado de las personas, que se utilizan para paliar la indolencia del presidente por cuidar a los vulnerables. Recordando que el presidente es un manejador de información privilegiada, se puede pensar que él sabe del uso final del dinero: sobrevivencia y gasto básicos, que en parte llegarán a ser utilidades de las empresas de su diversificado fideicomiso trucho. Por tanto, al final del día, Piñera lucrará con la pandemia y la crisis económica, dejando su legado : violaciones a los derechos humanos, un país más pobre hoy y mucho más pobre mañana.

Estas tres razones bastan para pedir el destierro político, tal como se condenaba a los ciudadanos de las polis que se consideraban sospechosos o peligrosos para la soberanía popular. No será extraño que, además, la derecha antropofágica comience por criticar al gobierno de Piñera, buscando votos en la seguidilla de elecciones que vienen en 2021, al puro estilo de los delincuentes que le cargan todos los delitos a aquel antisocial, que ha sido condenado por la justicia, en este caso en el óstracon.

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