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“Poéticas Constituyentes" y si el río sueña es porque trae Pueblo(s). Por Hans Schuster

La lírica contemporánea latinoamericana se nutre en los giros de la historia y revolotea en miradas propias, que recrean el carácter de ficción con que se mezclan las diferentes técnicas de escritura y a ratos parpadea ante los límites de sus propios universos lingüísticos constatando hechos, en donde la verdad y el verosímil, quedan expuestos en los escalones del lenguaje poético.

Ya desde los primeros años de posguerra, los autores/as vienen a transmitir sentimientos, emociones o sensaciones que van más allá de sujetos u objetos “de inspiración”, si es que tal cosa existe, los autores ya no hablan sólo de sí mismos, como tampoco existe un solo punto de vista, lo que genera versos más empáticos con el lector/a, dejando ver que el autor/a generalmente está disconforme con la realidad que describe.

De allí que el trabajo literario de Heddy Navarro, sea un coro de textos y de voces que nos han venido acompañando desde ya larga data, a lo que se viene a sumar “Poética Constituyente”, cuyo epígrafe de Winétt de Rokha, otra insigne poeta de las voces femeninas, nos abre la puerta a los ocho extensos poemas que se despliegan, como sábanas tendidas al cordel de la memoria y nos recuerdan las manchas de conciencia en donde todavía no se secan las deudas de una historia compleja que se desplaza entre las páginas.

Si bien, el texto de Heddy Navarro está pronto a ser publicado. Gracias a la generosidad que le caracteriza, estamos ante un borrador, cuyas últimas enmiendas están siendo consideradas por la autora, algo similar al coro de voces constituyentes que hoy en día se enfrentan al consolidado de normas aprobadas para la propuesta constitucional por el pleno de la convención. Y cito un “poema en prosa” con que se inicia el documento, recientemente entregado a la ciudadanía “Artículo 2°.- Democracia paritaria. El Estado reconoce y promueve una sociedad en la que mujeres, hombres, diversidades y disidencias sexogenéricas participen en condiciones de igualdad sustantiva, reconociendo que su representación efectiva en el conjunto del proceso democrático es un principio y condición mínima para el ejercicio pleno y sustantivo de la democracia y la ciudadanía.” Así parte el borrador de la Carta Magna, que ahora está en manos de la Comisión de Armonización. Los 499 artículos, sobre los más variados temas, producto de las deliberaciones de siete comisiones temáticas. Cada una de las propuestas debió contar con la anuencia de dos tercios de los convencionales para integrarse al borrador tal como estableció el acuerdo político interpartidario.

Pero volvamos a Heddy Navarro, y es que, en su poética de cardumen, nadan las membranas del ánimo que se descama entre incertidumbres y certezas de lo bello, tal vez por ello sus versos giran abruptamente o se tachan, haciendo zigzaguear el horizonte: esa línea de tiempo, en la que de tiempo en tiempo, Navarro nos recuerda que se mantiene allí, aguda en la observación. Sus escritos ponen de manifiesto las múltiples desigualdades de género, pero siempre va más allá, peinando las heterogéneas voces que acompañan sus textos, tejidos como mantas de cobijo ante la orfandad de mirarnos, cruzando la mirada.

De allí la madurez de su trabajo en la “Poética”, que anida en la palabra “Constituyente”, de allí que los textos traigan guiños a sus trabajos anteriores, pero siempre sumando más, en voces y esplín, y a ratos dos o tres versos de ternura indeleble se asoman, como ante una brisa de pétalos perfumados o bien, nos devuelve las astillas rotas del colonialismo machista que no se quiere ver multiplicado en los espejos. De allí, al parecer, tanto odio visceral por el rechazo a la nueva Constitución, y desde las zonas más oscuras se han multiplicado las campañas de quienes no sólo ven que el país dejará de ser el feudo de tropelías y notables espacios de corrupción, por ello lloran encolerizados los raspadores de olla en el Senado, en las altas magistraturas, lo mismo, con encono visceral porque se verá consagrado en parte, -dirán algunos- la libre determinación de los pueblos, y como si fuera poco se consagra el derecho a la salud pública, la educación, garantizando la libertad de enseñanza, la vivienda, la autonomía de los pueblos originarios, (no confundir autonomía con soberanía)entre otros derechos como el derecho humano al agua y al saneamiento, de modo tal, que de una vez por todas exista la posibilidad de mitigar el calvario mercantilista con que hemos sobrellevado estos años de pandemia neoliberal, como el limitado acceso en la especulación inmobiliaria y otros tantos horrores amparados en la ley (de ISAPRES, AFP) para no decir nada de las nuevas miradas ecológicas que nos consagran el derecho a la naturaleza, en ambientes sanos y sin zonas de sacrificio, hoy se cierran las escuelas y las industrias que contaminan tienen en las autoridades sus cómplices pasivos.

Pero volviendo a la poesía de Heddy Navarro, que es, a ratos, también una clase de pintura, un dejar fluir los trazos en el dibujo de época que colorea para quienes puedan ver los paisajes humanos que conforman sus versos alimenticios. No hay en ellos identidades fragmentadas: hay siempre una postura política e histórica que se hace presente humedeciendo las horas en que lo singular y lo plural convergen, desde distintas vertientes, acurrucando el firmamento de las voces, con olor a sur, a árboles envejecidos, que sueltan sus versos como hojas, para sellar el rito del retorno a las palabras. Por ello sus versos nos increpan: “¿Podría renacer la nueva era// ahora// cuando aún es posible?”. Y las respuestas llegarán en septiembre con voto obligatorio, a pesar de las escaramuzas con que los del no apruebo, que han sido capaces de vender gatos a los ratones, ahora quieren que se des-apruebe bajo la excusa de mejorar la nueva constitución, y poder así, siguiendo la metáfora coloquial -pasar gatos por liebres- acostumbrados al gatopardismo como están, solo quieren mantener abultadas las panzas de los privilegios, recordemos por estos días, el abuso del 20% de METROGAS (todo legal por supuesto, como siempre apoyados por los cómplices pasivos, qué nos dice la Fiscalía Nacional Económica, los tribunales y el congreso que amparó con su lobby el artículo transitorio que permite –todo legal- el abuso, pero si recordamos los memes del gerente de Gas, en traje de baño expulsado de “su playa”, qué podemos esperar), para no decir nada de las asociaciones de empresarios que se lavan las manos esquilmando a l(os) pueblo(s) a través de la Banca y otras empresas del sector. No por nada, apenas iniciada la guerra entre Rusia y Ucrania, escondieron el aceite y otras vituallas para seguir especulando con las necesidades de l(os) pueblo(s) y el IPC sube y sube, porque la gente habla de la tesis para el desgobierno desestabilizando a la población con hambrunas en represalia por el nuevo gobierno y las nuevas normas de apertura que pone ante nuestras conciencias la nueva constitución.

Si ya se sabe que el mejor negocio es la pobreza y los sueldos que se pagan en Chile vienen de la mano de quienes saben administrar las miserias, porque, aunque sonrían antes las cámaras a sabiendas de quienes son los que financian las tandas publicitarias, el brillo en los ojos de la codicia los delata, como la venta de sub ametralladoras robadas por funcionarios de las fuerzas armadas y carabineros, para no recordar otros fraudes y colusiones de los empresarios del sector, después de todo, el famoso cursito de ética deberían tomarlo los propios fiscales y jueces, pero bueno, ya se sabe que hay dos justicias (civil-militar, ricos-pobres) y el odio-pánico que está presente en quienes temen perder sus privilegios. Como el alza reciente del “supuesto ente autónomo” banco central al 9%, de quién es la idea de devaluar el dinero, para aumentar el valor de los créditos, las hipotecas, a quién le conviene, ya se sabe que el rumor del castigo, para administrar la miseria, no tiene fin. Unos cuantos dirán que la nueva constitución es sólo poesía, porque gran parte de lo declarado será puesto en rigor en materia de ley (y hecha la ley-hecha la trampa). Pero ya todo lo aprobado está siendo mejor redactado, como el trabajo que hoy realiza con su último texto Heddy Navarro, y nos trae consigo el encanto y desencanto de la utopía, y esa multitud de esperanzas que a duras penas llegó a precipitarse en los abrazos, ante los abusos de quienes no han aprendido a compartir los suaves vientos en las voces constituyentes de la belleza y la dignidad humana. Porque si el río sueña es porque trae Pueblo(s).

Hans Schuster
Escritor
Fundador del Colectivo de Arte: Látigos de Fuego
Co-fundador del Colectivo de Artes y Humanidades Filopoiésis.
Coordinador área de Gestión de las Culturas y Patrimonio-UCSH.

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