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Política e ideología en el corazón de la crisis Covid-19. Por Luis Nitrihual Valdebenito

La política y la ideología están en el corazón de esta crisis. Un cúmulo de improvisaciones, de errores, de intentos de figuración y de imposibilidades ideológicas. El triste espectáculo de un régimen agotado. A ratos parecido a Black Mirror, en otros a los Tres Chiflados, en esta película viene un tren a toda velocidad que arrollará a los mismos de siempre. No serán los clanes familiares de la economía chilena los que pagarán el costo de esta crisis, que ya estaba larvada hace un buen rato en el mundo. Tampoco será la clase política, que está quebrada y dando patéticas funciones. Serán los pobres quienes pagarán los costos de esta horrible tragedia.

El escritor Enrique Vila-Matas, un borgeano por excelencia, sabe que los dobles son la forma de repetición más emblemática de la literatura de la identidad. Se trata de una pesadilla en la cual un personaje se encuentra en muchos lugares al mismo tiempo. Aparece y desaparece sin saber realmente quien es el primero de la serie. Joaquin Lavín y otros alcaldes como Rodolfo Carter parecen sacados de una novela de Vila-Matas. Uno enciende la televisión y allí están. En el matinal, en el noticiario, hablándole a la gente, dirigiendo el tránsito, etcétera.

La televisión simplifica tanto el mundo que lo convierte en una pura repetición. Allí donde se deben mostrar miradas diversas, vienen los medios y producen personajes como caricaturas. De pronto aparece en escena la alcaldesa Cathy Barriga, con su manual de exageraciones que en el punto número uno del decálogo de como figurar y no morir en el intento, dice que es necesario polemizar en cualquier situación y momento. Y el Ministro, quien tiene un serio problema de control de ira, hace de contraparte en esta jugarreta de niños disputándose un dulce.

La lucha grotesca que tiene el gobierno con el Congreso es uno de los actos más groseros que hay en este largometraje. La crisis de los permisos de circulación muestra el nivel de desprolijidad del Congreso, por un lado, y el interés que tiene el ejecutivo en desnudar la ineptitud de sus colegas, por otro. ¿Pero esta ineptitud no los arrastra a ellos mismos?. La oportunidad hace al político, parece intuir el Presidente mirando las encuestas. Como en la comedia de los hermanos Coen “Dónde estás, hermano”, en la cual un candidato a gobernador encuentra su oportunidad –justo cuando su adversario está siendo vapuleado públicamente– para hundirlo y de este modo sacar ventaja política. Es un meado contra el viento lo que hace Piñera. Lo qué está en crisis no es su persona, sino el modelo al cual él representa. Por tanto, las pequeñas ventajas y las zancadillas, son en verdad un auto boicot.

En el núcleo profundo de esta emergencia están presentes los mismos problemas que fueron evidenciados durante el 18-O. Se trata de la crisis de un régimen económico político inaugurado en Chile y que se derrumba estrepitosamente en todo el mundo. Para muestra un botón: ¿sabía usted que Chile tiene 2,2 camas de hospital por cada 1000 habitantes? La capacidad del mejor sistema sanitario del planeta es peor que algunos países africanos. Ahora le pedimos al Estado que nos ayude. ¿pero qué Estado nos puede ayudar, si este cumple como función fundamental resguardar el orden, como tanto pidieron intelectuales y políticos hace unos meses?

En muy poco tiempo, esta película se convertirá en una tragedia. A los qué han amado el modelo instalado por el dictador durante los años ochenta se les aparecerá de pronto la horrible constatación del vaciamiento del Estado en materia de salud. Lo mismo ocurre en educación, en previsión y en servicios básicos. La bacanal del mercado nos ha llenado de mercacías, pero nos ha quitado la vida. Esto ya no parece propio del comunismo, al que siempre invocan los ideológicos de derecha, sino de la necesidad de construir un modelo a escala humana.

Temuco, abril, día 5 de la cuarentena obligatoria. Semana tres de la cuarentena preventiva.

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